Capítulo 30... GongChan...

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Despertó con lentitud esa mañana. No quería hacerlo, estaba muy agotado; sin embargo, la luz se filtraba por la ventana y lastimaba sus ojos.

Gruñó, últimamente el sol era su despertador, puesto que siempre dejaba abierto para que el ángel entrara por si decidía volver.

Como si la nombrara en voz alta, la chica se removió entre sus brazos y se apretó más contra su pecho.

Mierda... ¡Lo había olvidado por completo!

Se sonrojó de pies a cabeza, podía sentir ese bonito cuerpo bajo las sábanas, desnudo y calientito. ¿Cómo se lidiaba con una situación así? Le avergonzaba hablar con la chica de manera natural y ahora, había excedido más que eso.

— ¿G-gonchan? —susurró la menor, haciendo que bajara el rostro ligeramente y la observara. Dios... ese desastre de cabellos castaños era demasiado adorable y perfecto.

—B-buenos días... —se obligó a contestar el chico rojo hasta el cuello. La castaña pareció notarlo y enseguida también se coloró hasta la punta de sus pies.

— ¡Oh, mierda no! —se asustó enseguida y se levantó con una sabana envuelta alrededor—. Esto no pudo haber pasado —se acarició la cabeza como si tuviera un mareo o resaca por la noche anterior—. Esto está mal...

El corazón del pelinegro no pudo evitar romperse un poquito.

—Brooklyn... —susurró.

— ¡Channie, hijo! —la voz de su madre fuera de la habitación los sorprendió a ambos— ¿Estás despierto? ¿Puedo entrar? —la castaña enseguida negó con la cabeza, esperando que el chico le prohibiera la entrada a su mamá.

—No, madre... no p-puedes... —titubeó el chico mientras la castaña corría como loca en busca de su ropa.

— ¡¿Por qué no?! ¡¿Estás enfermo?! —la chica rodó los ojos, esa señora le desagradaba bastante. Con su actitud en exceso maternal, ella era la culpable del comportamiento de su hijo— ¡Voy a entrar!

La puerta fue empujada y Brooklyn sólo encontró como opción esconderse en el armario, lanzándose a este con todas las sábanas encima.

— ¿Tienes fiebre? ¿Dolor de estomago? ¿Alguna infección? —estuvo tan tentada de salir en un salto y gritarle que "¡No, su hijo sólo se siente agotado porque anoche tuvimos sexo!"

En cambio, suspiró suavemente para mantener el control y apoyó su cabeza en el madero detrás de su espalda.

Miró hacia arriba, los abrigos del chico colgados no ayudaban por lo que cerró los ojos e intentó pensar en cómo podría enfrentar al cachorro al salir de ahí.

Casi chilló del susto cuando las compuertas fueron abiertas y la luz la cegó. Cubrió su boca con ambas manos, al menos se logró poner la ropa interior y abrió los párpados despacio.

Gong ChanShik estaba ahí. En los mismos pantalones que la noche anterior pero sin camisa. Sexy...

Debería alejar esos malos pensamientos si sabía que eso era incorrecto. Sería su cuñado.

— ¿Te arrepientes de ello? —la pregunta fue directa y dolida en el tono de voz empleado.

Brooklyn lo miró preocupada, sus ojos de cachorro eran una terrible debilidad. Peor que Superman con kriptonita.

—No... —respondió con pesar. Realmente debería hacerlo. En serio. Al menos, intentar mentir.

Con lentitud salió del armario y se quedó de pie frente al pelinegro, su altura no ayudaba mucho, el chico seguía siendo mucho más alto pero se sentía más valiente así.

— Eres el prometido de mi hermana... yo... ni siquiera debería pensar en ti como algo... —gruñó de frustración, se sentía tan enojada— ¡GongChan, yo te encontré!, me siento estúpidamente egoísta pero eso hice... —miró hacia el balcón y luego a su ropa ¿Sería muy extraño vestirse en la calle? Pues sólo quería huir de ahí—. Lo siento, creo que lo mejor será nunca más nos volvamos a ver...

— ¡Brooklyn! —la detuvo con firmeza el más alto—. No puedes hacer eso —lo sabía, era tonto. Después de todo se volvería su cuñado y no podría evitarlo. Sollozó de sólo imaginarlo—. Brook, lo siento... —el chico la jaló y la envolvió en sus manos, seguro pensando que le había hecho daño aunque no era así- yo te amo... —susurró en su oído. Eso dolía aún más porque ella también lo hacía— y no podemos permitir que esto siga pasando. Debemos detenerlo pero no a nosotros.

La castaña levantó el rostro, que mantenía escondido en su pecho y lo miró con confusión.

GongChan sólo sabía una cosa y eso era no dejar que algo tan estúpido lo alejara de su pequeña castaña.

— ¿Qué vamos a hacer?...

My Cute Secret Boy -GongChan- B1A4Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora