Mordió ese trozo de tela, gritando de dolor mientras él trazaba líneas sobre su piel, con el filo de la navaja.
Negó con la cabeza, llorando e intentando quitar su brazo, pero él se lo impidió, sujetándolo con fuerza, para terminar.
Era una agonía, una completa tortura y no sabía cuanto más podría aguantar.
Tomó la botella de whisky, volcó un poco sobre el antebrazo de Jane, y luego envolvió la reciente herida, con un pañuelo que sacó de su chaqueta.
La morena se tomó del antebrazo herido, temblando y llorando en silencio, mirando hacia abajo.
—Manténlo cubierto, podría infectarse.
—¿Q-Qué me hiciste?
—En otras circunstancias, no te habría dolido tanto. Pero no hay tiempo —pronunció rodeando la cama, para acostarse—. Intenta dormir, solo tenemos cuatro horas.
Lo miró adolorida, ¿Qué demonios haría con ella luego? Y sobre todo ¿Qué le había hecho?
-o-o-o-o-
Miró hacia abajo, a sus pies. Sus calcetines se habían rotos, y cuando aquel tipo se la había llevado de su casa, ni los zapatos se había podido poner.
Apoyó su cabeza contra la ventana del auto, y cerró los ojos. Su antebrazo aún dolida, y la tela se había pegado a la herida, por lo que no había podido retirarla, para ver como estaba.
¿Cómo la asesinaría? ¿Le cortaría el cuello? ¿De un disparo? ¿A caso alguna vez sus padres encontrarían su cuerpo? Quizás era la primera vez, después de quince años, que se unirían para estar juntos, aunque sea en el dolor.
Se juntarían todas las hipócritas que decían ser amigas suyas, y hablarían de la buena persona que era, de la gran compañera y amiga que había sido.
Tal vez iría Daniel también, su ex novio que no había podido olvidarla, y aún a veces, le enviaba algún que otro mensaje.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos, cuando Judas entró al auto.
Él no la miró, ni le habló, sólo encendió el auto, y lo puso en marcha.
Jane lo observó de reojo, y luego volvió a acostarse contra la puerta, cerrando los ojos.
Estaba por quedarse dormida, cuando su estómago comenzó a gruñir del hambre, después de todo, hacía más de doce horas que no comía nada.
—L-Lo lamento —se disculpó en un susurro, realmente apenada.
Pero él la ignoró una vez más. Era como si ella no estuviera allí, la hacía sentir como si no fuera nada.
El castaño extendió su brazo, y golpeó la guantera, abriéndola. Metió la mano, sin apartar la mirada de la carretera, y tomó un arma, helándole la sangre a Jane.
—¿Sabes usar un arma? ¿Cómo disparar?
—N-No.
—Tómala.
—No quiero tomar eso.
Gruñó molesto, y le colocó el arma sobre los muslos.
—Lave el auto hace menos de una semana, no me hagas ensuciarlo contigo ahora. Toma esa puta pistola, y harás lo que te diga.
—P-Pero no quiero hacerlo... No q-quiero tomar la vida de nadie.
La tomó de la mano, y la guió hacia el arma, envolviendo sus dedos alrededor de la misma para que la tomara.
—¿Sientes eso? Es el seguro, lo tiras hacia atrás —le dijo mientras lo hacía con los dedos de ella—. Y lo quitas.
—No quiero hacerlo —repitió con temor.
Él volvió a colocar el seguro, y apretó la mano de Jane, para que no la quitara.
—Corredera, cañón, gatillo, y cargador. Es todo lo que necesitas saber. Apunta hacia una zona vital. Cabeza, cuello, pecho, o donde sea que puedas darle.
—J-Judas.
Tensó los músculos de su cuello, al escuchar que lo llamaba de aquel modo.
—No pronuncies de nuevo mi nombre ¿Okay?
—Está bien —susurró.
—Vuelve a guardarla. Adentro, hay un paquete de galletas, y al costado de tu asiento, un botellón de agua. Tómalos, te necesito despierta y activa. Debes cubrirme la espalda.
Lo observó desconcertada ¿cubrirle la espalda? ¿Qué tan demente podía estar ese tipo?
-o-o-o-o-
Detuvo el auto frente a un hotel, y observó a Jane. Se quitó el cinturon de seguridad, y se inclinó sobre su asiento hacia atrás, para tomar una bolsa de papel.
—Adentro hay ropa, vístete. Debemos entrar.
—¿Por qué aquí? pudiste habérmela dado en el motel.
—Porque no teníamos tiempo, además... —dejó de hablar, y le colocó la bolsa sobre los muslos.
Él no debía darle explicaciones de nada.
—Sólo ponte esa maldita ropa, guarda el arma en la cartera que hay allí, y baja. Tienes cinco minutos.
Judas salió del auto, y fue hacia la parte trasera, levantando la tapa del baúl, sacando el bolso que había guardado.
Lo colgó en su hombro, y rodeó el auto, golpeando la ventana del lado de Jane.
—Baja, ya se terminó el tiempo.
Ella asintió con la cabeza, y salió, colocándose los zapatos que él le había conseguido.
—Son muy grandes, como dos tallas más grandes —le dijo colocándoselos.
—Tendrás que usarlos igual, ponles un poco de papel, no sé. Andando.
—Pero-
—¿Qué te dije? —gruñó sujetándola del brazo con fuerza—. No me cuestiones.
—Lo siento.
—Camina, y recuerda lo que te dije —le dijo comenzando a caminar—. Quitas el seguro, sujeta con fuerza el arma, y disparas.
—D-De acuerdo.
Entraron al hotel y Judas fue hasta la recepcionista, hablando con ella, mientras Jane se quedó unos pasos detrás de él, sin poder oír que decían.
Observó nerviosa aquel lugar, y luego sintió como su brazo ardía y palpitaba, al doblarlo. Se había olvidado de la herida de su antebrazo vendado.
Judas se giró, y le hizo una seña con su mano, para que lo siguiera. Ambos entraron al ascensor, y el castaño notó la venda que aún tenía Jane.
—Creí que ya te habías quitado eso.
—Dijiste que no lo hiciera, que podría infectarse.
—Eso era anoche. Quítatelo.
—La sangre se secó, y la tela se ha pegado a la herida.
—Quítatelo.
—Sangrará si lo hago.
—No me interesa, solo hazlo.
—Pe-
Sólo bastó una de sus peligrosas miradas, para que ella bajara la vista, y asintiera con la cabeza.
La haría sangrar, sin contar con el dolor que le provocaría. Pero, finalmente vería que le había hecho.
...
Lamento la demora, estuve ocupada 💝❤💕 pero aquí está el cap de hoy! 😘❤
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