—Miren quien ha vuelto, y lo ha hecho muy bien acompañado —sonrió un muchacho con la cara tatuada, al ver entrar a Judas con Jane, en aquel complejo de casas.
Era una gran mansión, rodeada de pequeñas cabañas, pero parecía que todos los habitantes de aquel lugar, estaban en esa casa, en una especie de fiesta, o ceremonia.
—Oye, Jud, ¿Cuánto por ella? —preguntó en un tono travieso el tipo, mirando a Jane.
Judas observó al muchacho, con el ceño fruncido.
—¿Cuánto me ofreces?
La morena miró aterrada a Judas, pegándose a su lado al escuchar aquello. ¿A caso se la "vendería" a aquel tipo?
—Mil dolares.
—Por eso, ni mis lentes te presto —le dijo, comenzando a caminar por el recibidor, seguido por Jane, que no quería despegarse de su lado.
Rio divertido, siguiéndolos por detrás.
—¿Cinco mil? Vamos, ella no es la gran cosa tampoco. Sólo quiero darle la bienvenida, a nuestro grupo de "Marginados".
Se giró para observar al tipo, y luego de unos segundos, estremeció por completo a Jane, al dar su respuesta.
—Lo pensaré.
Subieron ambos por las escaleras, y entraron en una habitación, la cual tenía una cama matrimonial en el centro, y dos puertas.
—Por favor, no me obligues a estar con ese tipo —le pidió suplicante.
—¿Por qué no debería hacerlo? He gastado dinero en ti, debes pagármelo de algún modo.
—No así, por favor.
—¿Y cómo planeas pagarme eh?
—No lo sé, pero no así —le dijo al borde de las lágrimas.
La observó en silencio, mirando su expresión suplicante, sus lágrimas a punto de mojar su piel tostada, y esos ojos, que expresaban angustia.
—Si no tuvieras esa marca, de seguro tendrías que haber pasado por todos. Es otro favor, que ya me debes. Y creeme, te los cobraré.
—Haré lo que me pidas.
-o-o-o-o-
Se despertó temprano en la mañana, aunque había intentado dormir, no había podido hacerlo fácilmente.
Se había despertado varias veces en la noche, observando que todo estuviera "bien", que solo fueran ellos dos en aquella habitación.
Abajo se había escuchado la música alta hasta muy tarde en la madrugada, y a Jane le había sorprendido que el castaño pudiera dormir con tanta facilidad, ante aquel sonido molesto.
Él estaba durmiendo en la amplia cama, y ella por su parte, en un sofá cama que estaba a muy pocos metros.
Hacía más de media hora se había despertado, y su estómago gruñía de hambre, después de todo, lo que había comido, desde que Judas la había secuestrado, eran tres galletas.
Miró a Judas, él estaba acostado boca abajo, con esa expresión seria en su rostro, y con las sábanas tapándolo por encima de la cintura.
Pudo observar aquel tatuaje en su espalda más detenidamente. En la J de Judas, también estaba aquella línea que parecía una K, y la O por debajo, solo que en un color más claro.
Miró su antebrazo, aquella herida que estaba cicatrizando, pero que aún dolía, y recordó lo que esa rubia le había dicho.
¿Por qué el tipo colgado de cabeza representaba a Judas?
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