—Oh Dios, Jane, te ves preciosa —sonrió Michelle, abrazándola—. Cuánto tiempo ha pasado desde que nos vimos.
—Sí, diez años —sonrió incómoda.
No sé sentía ella misma con el cabello corto.
—Es verdad, un poquito más —sonrió—. Yo estaba embarazada de Kelil. Te ves preciosa, me encanta como te queda el cabello así.
—G-Gracias, aún no me acostumbro a él.
Michelle la observó, y luego la abrazó, sonriendo.
—No sabes que feliz me hace volver a verte, y saber que estás bien, que estás con Jared. Tienes un hijo maravilloso, un niño tan bueno e inteligente.
—Gracias —le dijo correspondiendo a su abrazo—. Jared es mucho más de lo que yo merezco.
***
—Míralo, hacía mucho no lo veía así —sonrió Michelle, apoyando su cabeza sobre sus manos, mirando a Judas y Mike hablando.
Jane miró a ambos y luego a la otra morena, sin comprender a que se refería. Tanto Judas como Mike se veían como siempre, no le veía nada especial a ninguno de los dos.
—¿Qué tienen?
—Judas se ve más relajado, tranquilo. Entiendo que tú no puedas verlo, porque deberías conocerlo muy bien para poder diferenciar sus estados de ánimos. Pero debajo de ese rostro serio e inexpresivo, está su mirada tranquila.
Jane giró nuevamente el rostro, y observó al castaño. La verdad que ella no veía aquello. Si podía notar que estaba hablando bastante más, lo cual entendía, ya que estaba con su hermano.
—Jane, yo sé... Qué tú no perteneces a nuestro mundo —sonrió levemente, mirando su bebida, pasando su dedo índice por el borde la copa—. Pero tú realmente eres alguien muy importante en su vida. Y sé que no tiene justificación la forma en la que te ha tratado, ni lo que ha hecho, pero nadie es perfecto.
—Pues él tiene muchos errores, Michelle. Tiene más errores que virtudes, y jamás me pidió perdón. Qué nada cambia lo que hizo, pero al menos... Demostraría de cierto modo que está arrepentido.
—Él es muy orgulloso, pero es más débil de lo que podrías creer. Sé que no debería decirte eso, pero... Judas ha pasado momentos muy malos en su vida —pronunció con cierta aflicción en su tono de voz—. Fue violado cuando era un niñito, sólo tenía cuatro años. Ellos vivieron durante muchos años en la calle, solos, ya que sus padres habían sido asesinados. Y se formaron como pudieron, Jane... Y sé porque lo digo, pasé por lo mismo. Pero supongo que yo pude ver lo bueno de la vida, apesar de la mierda. A diferencia de Judas, que no eligió bien.
***
Bostezó con cansancio, y se recostó contra la puerta del auto, cerrando los ojos. Se acurrucó contra su asiento, y se permitió dormir un rato, hasta que llegarán a la casa.
Y sintió la tibieza del abrigo de Judas, que lo había colocado para cubrirla. Y la morena no se negó, en verdad sentía frío. Ese vestido era corto.
—¿Has amado a alguien alguna vez?
Judas continuó mirando por la ventana, sintiendo como ella se burlaba de él, al preguntarle aquello.
—Deberías juntarte más con tu familia, te hace bien ¿Verdad?
Se giró al no recibir respuesta, y observó que él estaba mirando por la ventana.
—Judas.
—¿Por qué no te duermes, Jane?
—¿Por qué me salvaste? ¿Por qué no me asesinaste? Pudiste decirle a Jared que yo había muerto al darlo a luz. ¿Por qué quieres que viva?
—Porque debías pagar por lo que le habías hecho a mi hijo. Cuando Lucía vino a mi, y me dijo que tú lo habías despreciado, que lo habías dado como un perro, no quise creerle... Esa no era la mujer que yo había conocido. Entendía que me odiaras ¿Pero a nuestro hijo? ¿A un bebé inocente? No sé cómo pudiste hacerlo, jamás lo entendí —gruñó al recordarlo, apretando sus puños—. Lo entregaste a cualquiera, sin importante que pudieran hacerle.
—E-Era una pareja joven, que querían tener un bebé, y-
—Eran dos trabajadores míos, Jane —le recriminó, mirándola—. Ves que tengo razón, que lo entregaste a dos desconocidos. Ni siquiera sabías quienes eran.
—Me arrepentí toda mi vida por eso —le dijo sintiendo sus ojos aguarse—. Jamás superé la pérdida de Jared. Y cuando te encontré aquella vez, sentí algo de alivio, de saber que estabas vivo, de que tú lo estabas cuidando.
El castaño volvió su vista a la ventanilla, sin querer seguir escuchándola.
—Lo siento...
¿Ella le pedía disculpas a él? Definitivamente ella no estaba bien.
***
"—¿Qué esperas de una mujer?
—Nada, porque no quiero ninguna mujer en mi vida.
—Entiendo que ahora no pienses en una mujer, porque recién estamos comenzando con esto —sonrió Mike—. ¿Pero más adelante?
Judas lo observó, con esa mirada fría, que la vida se había encargado de tatuar en él.
—Jamás existirá una mujer que pueda causar algo en mí."
El auto estacionó frente a su casa, y Judas se desabrochó el cinturón, abriendo la puerta para bajar. Y no hizo más que dar un par de pasos, cuando notó que el chofer no avanzó, ya que aún quedaba un ocupante.
Se giró y volvió a abrir la puerta, mirando con el ceño fruncido que Jane se había dormido, y ni había notado que el auto se había detenido.
Suspiró y cerró puerta, rodeando el auto, para ir hasta la de ella y abrirla. La observó un momento, y luego decidió tomarla en brazos. A lo que ella no se inmutó.
Se abrazó a Judas, y dejó que él la cargara hasta la casa. Se sentía cansada, agotada. Y la idea de salir y volver a la casa tan tarde, había sido de él.
Al ingresar a la casa, Judas subió las escaleras, llevándola a su habitación, no sin antes pasar por la Jared, comprobando que su hijo estaba durmiendo ya.
Y no era para menos, eran casi las cuatro de la madrugada.
Con una de sus manos, corrió las mantas y acostó con cuidado a la morena. Ya le habían quitado los puntos, pero aún debía seguir cuidándose de no hacer movimientos bruscos, o fuerza.
La tapó, y le dejó la luz del velador encendida, antes de apagar la luz de la habitación, e irse a la suya propia.
Ni él sabía que hacer con Jane ya.
...
