—¿Crees que para mí fue fácil enterarme que estaba embarazada de ti? —le dijo comenzando a llorar.
Porque si, luego de tanto años, ya era momento de que ambos tuvieran aquella conversación, y supieran la verdad.
—Se suponía que tú te cuidabas, que eso jamás pasaría... Pero ahí estaba esa prueba positiva ¿Cómo mierdas piensas que yo podía aceptar un bebé en las condiciones en que me encontraba? Me había enterado que mi padre lo habías asesinado, tú estabas en prisión ¡Estaba sola, Judas! Y te odiaba, te odiaba por todo lo que me habías hecho sufrir.
—Sí, asesiné a tu padre, lo torturé por horas —pronunció en un tono frío—. Y no me arrepentí, porque nadie se va limpio de esta vida, y tú, ni lo conocías. Y cuando entendí que me había equivocado, preferí llevarte conmigo.
—¿Para qué Judas? ¡Para arruinarme la vida! Todo ha sido un infierno desde que secuestraste.
—Te hice más fuerte.
—No —negó llorando—. Me arruinaste la vida.
—Tú arruinaste mi vida, y terminaste por arruinar la tuya, y podrías haber arruinado la vida de nuestro hijo también —le dijo tomándola del rostro—. Tú sólo me seduciste para meterte en mi cama, y así engañarme y huir.
—No es verdad.
—Me nublaste la razón, te metiste bajo mi piel... Por ti habría renunciado a todo —masculló con rabia, apretando las mejillas de la morena—. Tenías mi vida en tus manos, y te importó una mierda, después de todo lo que yo había hecho por ti, me dejaste sólo, a mi suerte, sin importante si me asesinaban o no allí.
—También tuve miedo aquella noche —recordó angustiada—. Pero era mi única oportunidad para huir y ver a mis padres, y te juro que iba a volver, porque quería verte, saber que estuvieras bien.
Sonrió cinismo, y la empujó, alejándola de él.
—Eres una basura, y encima tienes el descaro de decir aquello, luego de entregarme.
—Yo no llamé a la policía.
—No te creo nada.
—Judas yo no lo hice, jamás te hubiese entregado.
—¿Sabes qué, Jane? Yo tendría que haber dejado que el hijo de puta de Henry te violara, y no sólo él, todo el que quisiera usar tu cuerpo. Tu cara de niña buena no tendría que haberme engañado, bien supiste cagarme. Eres excelente fingiendo.
Apretó sus labios al escuchar aquello, y negó con la cabeza.
—Yo estaba enamorada de ti —confesó rompiendo a llorar—. Y sabía que estaba mal, por como nos habíamos conocido, pero estaba enamorada de ti. Y si no aborté a Jared, fue por el amor que te tuve, porque era nuestro. Y decidí darlo en adopción, porque quería que al menos nuestro hijo, tuviera un futuro diferente al nuestro, normal, alejado de la muerte. ¿Cómo se te puede ocurrir que yo no lo amara? ¡¿Qué se me hiciera fácil darlo?! ¡Mi vida terminó de quebrarse cuando se llevaron al bebé! —le gritó entre lágrimas—. Pero en el fondo sabía que era lo mejor, que yo no iba a poder cuidarlo, y tú tampoco.
—Que la maleta estuviera en tu departamento, y tu padre también, no fue casualidad —pronunció indiferente, a la confesión de ella—. A ese hombre por el que tanto lloraste, por el que me traicionaste, y abandonaste a nuestro hijo, no era más que un peón para el narcotráficante que también la buscaba. ¿Y sabes qué? Era el encargado de llevarle niñas.
—N-No, eso no es verdad, tú sólo-
—Cree lo que quieras ahora, a mi realmente no me interesas. Pero ese tipo, no valía nada de todo lo que tú hiciste por él —le dijo antes de dirigirse a la puerta.
Ella lo quedó mirando aturdida, completamente desconcertada. No, su padre jamás sería capaz de hacer algo así, él era un hombre bueno, amoroso.
***
¿Por qué el debía estar en la elección de tratamiento a elegir? ¿Hasta eso quería controlar de su vida? Jane simplemente estaba sentada en la silla, escuchando como el médico sólo se dirigía a Judas, como si ella no existiera, o no tuviera voz sobre su propio cuerpo.
—El cáncer se encuentra encapsulado, podríamos practicarle una histerectomía, pero es una mujer muy joven aún para perder su útero y ovarios. O bien, podríamos realizarle un tratamiento hormonal, o comenzar con radioterapia.
—¿Y usted qué considera que sea lo mejor? —preguntó Judas.
—Quiero la histerectomía, no quiero pasar por radioterapia —pidió Jane.
—Sería localizada —explicó el médico—. Sólo expondríamos el órgano a tratar, con una mínima irradiación a los órganos circundantes.
—No importa, no quiero volver a estar en riesgo de que el cáncer vuelva, de todo modos no volveré a ser madre.
—La falta de ovarios te hará llevar un tratamiento con hormonas.
—No importa.
El médico miró a Judas, esperando a que él decidiera que hacer, ya que después de todo, sólo la palabra de Judas importaba.
—Radioterapia —sentenció el moreno.
—No, Judas, yo quiero-
—Radioterapia dije —pronunció poniéndose de pie—. Aquí sólo mi palabra importa, la tuya no vale nada.
Los ojos de Jane se llenaron de lágrimas, y lo siguió fuera del consultorio.
—¿Por qué me haces esto? Mi útero ya no sirve, sólo me harás llevar un tratamiento innecesario, y todo lo que eso conlleva.
—Tú no has sufrido suficiente.
—¡Ya basta! —le gritó dándole con su puño cerrado en el pecho, llorando con rabia—. ¡Deja de torturarme! Estoy cansada de todo esto ¡Basta Judas! Lo único que quiero es paz ¡Y tú te empecinas en herirme!
La miró a los ojos, y no respondió nada, girándose para irse. Se haría lo que él dijera, le gustara o no.
La joven morena se quedó allí llorando, su vida seguiría siendo una calvario mientras él estuviera en ella. Y sabía que no tenía opción, si quería seguir cerca de Jared, debía aguantar su maltrato psicológico.
Judas seguiría haciendo con la vida de ella lo que quisiera, hasta que se cansara o la matara.
El moreno se subió a su auto, donde el chófer rápidamente lo puso en marcha. Respiró profundo, y cerró los ojos, pasándose una mano por la frente y el cabello.
No era fácil actuar de ese modo frente a ella.
...
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