| Preludio de Guerra |

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| Música de Multimedia: Sparta - Sabaton |

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Mayo-2345.

La alarma sonó bastante fuerte a lo largo de todas las barracas. Provocando que abriera mis ojos de un solo golpe y en el proceso, lastimando mis pupilas por el exceso de luz en la habitación.

—¡Es hora! —gritó mi Capitán, Identificador: Dovel—. ¡A mover el culo, inútiles!

Refunfuñé mientras me tallaba la cara, con un solo ojo abierto vi la hora del reloj de pared. Eran las cinco de la mañana.

Exhalé de frustración, ¿cuándo fue buena idea meterme a esta estúpida guerra? Un par de golpes se sintieron debajo de mi colchón, ¿cómo era posible que moviese la materia?

—¿Ya despertaste, Mixcóatl? —preguntó Ray.

—No me llames así —respondí, sentándome mientras bostezaba.

—Tú escogiste ese Identificador. —El androide se materializó a mi lado, usando la manipulación magnética, me pasó un vaso de agua, vaya personalidad le implantaron—. No es mi culpa que no te guste.

—Yo no lo escogí. —Bebí el contenido de un sorbo y de un brinco bajé de la litera. Mis compañeros estaban en su odisea personal—. Simplemente, todo salió mal. El Identificador es gracias a Dovel y lo sabes.

Abrí mi casillero y tomé la armadura de combate, el traje de Piloto, las botas supresoras y los guantes sigilosos.

Desde hace tres años que me metí de lleno en esta guerra, sobreviví el entrenamiento básico y hasta hace cinco meses era un soldado común, uno más del montón; después de un desafortunado suceso, me volví un soldado de Élite de la Federación, para proteger a mi familia y honrar mi palabra.

Todos mis compañeros y subordinados creían que era el típico Subteniente recién llegado con suerte que quería honrar a su patria y defender sus ideales pero la verdad distaba demasiado de eso. Yo nunca quise ser un soldado, tuve que hacerlo por mi familia ya que, en esta vida tienes dos lados: ser un soldado o ser un muerto de hambre.

Lógicamente escogí la opción más viable, conseguí darle un patrimonio a mi familia y así tener el sueño de llegar a ser alguien importante para poder retirarme en paz.

Dovel me descubrió y entrenó, logré pasar las pruebas del curso de introducción de manera excepcional y ahora soy un Spartan, un miembro del nuevo, secreto y recién formado décimo tercer equipo de Élite de la Federación.

Y ahora, me encuentro en un Crucero Espacial, rumbo al supuesto planeta sede del enemigo, siendo escoltado por una pequeña flota de invasión a la vez que siendo acosado por mi pasado. Aún siendo Subteniente todos me trataban como un simple Soldado Raso.

Dioses Decadentes: Leyenda I | *Corrigiendo* |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora