| Primera Parte de la Trilogía "Leyenda" |
"El límite entre lo correcto e incorrecto es endeble".
La humanidad ha llegado a la cúspide de su evolución, sin embargo la vida en la Nueva Tierra no es pacífica.
La guerra ha transformado los ideales de...
"No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más terror".
Alejandro Dumas—.
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Sebastián cruzó el umbral y la puerta se cerró tras él, alzó los hombros y cerró los ojos a causa del estruendo.
—Hay que seguir —dijo Apolo, liderando la marcha, la escaleras eran rectas y largas—. Emma nos seguirá cuando termine con ella.
—¿Cómo estás tan seguro de eso? —preguntó Seth, moviendo su cabeza hacia un lado—. Hambre parecía ruda.
—Emma tiene más experiencia que la mitad del equipo —remarcó Alec—. Que su equipo haya estado con vida durante mucho tiempo, dice mucho.
Héctor asintió y observó su Brazalete, sus Partículas se habían añadido al traje de la Diosa exitosamente, solo rezaba para que estas aguantaran los impactos.
Los Dioses siguieron subiendo las escaleras y la iluminación comenzó a escasear.
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Artemisa retrocedió mientras se tallaba el rostro de frustración, aquella mujer era demasiado fuerte. Aún con el aumento de velocidad, la Diosa apenas podía llevar el ritmo acelerado de la Espada Quebrada de la Jinete.
—¿Ya te cansaste? —preguntó Hambre, llevando su arma hacia un lado—. Quizás ahora, podamos hablar.
—¿Hablar? —cuestionó la Diosa, intentando controlar su agitada respiración.
—De la tan preciada Federación que proteges —respondió Cassandra, clavando su espada en el piso y estirando su mano—. Créeme que una vez que me escuches todo cobrará sentido.