| Primera Parte de la Trilogía "Leyenda" |
"El límite entre lo correcto e incorrecto es endeble".
La humanidad ha llegado a la cúspide de su evolución, sin embargo la vida en la Nueva Tierra no es pacífica.
La guerra ha transformado los ideales de...
| Música de Multimedia: Machines - All Good Things |
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"El progreso de la medicina nos depara el fin de aquella época liberal en la que el hombre aún podía morirse de lo que quería".
Stanislaw Jerzy Lec—.
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Después de unas primeras horas estresantes en la operación, los Dioses hicieron una pausa en su misión y decidieron ayudar en todo lo posible; mientras que Gabriel se encontraba en primera línea, junto a algunos aliados, repeliendo a los drones enemigos, los demás ayudaban a los heridos y fallecidos.
Los rostros de los soldados estaban cansados, no había llegado ni el medio día y la lucha había sido sangrienta, todos agradecían que tenían un equipo de Élite con ellos.
Héctor recibía a los heridos y con la ayuda de sus Partículas curaba las heridas no mortales en la carpa médica que lograron instalar en los arbustos, Sebastián llegó cargando a un soldado con malestar en los ojos.
—¿Dónde lo dejo? —preguntó Mixcóatl.
—Ahí, en la silla —señaló Forseti mientras reparaba la muñeca rota de un novato.
Sebastián dejó al herido en donde le indicó el Doctor y se sentó en la silla contigua. Al igual que sus semejantes, estaba cansado.
—¿Cuántos heridos faltan? —cuestionó Héctor, acercándose al aparente ciego—, ¿crees que podamos entrar?
—Él es el último —respondió Sebastián, estirándose—. Los demás están levantando cuerpos por lo que solo faltaría penetrar el vestíbulo y comenzar a subir.
—¿Ray ya escaneó el edificio?
—Sí —dijo el androide, materializándose—. Por extraño que parezca, solo hay una forma de subir, un elevador en el fondo, necesitaríamos correr y subir, no hay mucha resistencia, Apolo se está encargando de acabar con los últimos enemigos.
»Aunque hay una barrera que no me deja escanear en su totalidad el edificio, el elevador termina en una cuarta planta anterior a la sala donde debería de estar Baal.
—Siempre tan oportuno, Ray —mencionó Sebastián con sarcasmo.
—¡Gracias! —exclamó el androide—. *Levantamiento de pulgares amistoso*.
»Aunque hay una barrera que no me deja escanear en su totalidad el edificio —continuó, ignorando el sarcasmo de su Huésped—. El elevador termina en una cuarta planta anterior a la sala donde debería de estar Baal y también hay zonas muertas en el vestíbulo —añadió Ray. Los Brazaletes de los Dioses se encendieron, iluminando el ícono del androide—. He cargado el mapa a su sistema, ¡cuando estén listos, los demás los esperan afuera!