| Primera Parte de la Trilogía "Leyenda" |
"El límite entre lo correcto e incorrecto es endeble".
La humanidad ha llegado a la cúspide de su evolución, sin embargo la vida en la Nueva Tierra no es pacífica.
La guerra ha transformado los ideales de...
| Música de Multimedia: Never Surrender - All Good Things |
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"Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos".
Oliver Goldsmith—.
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La rodilla de Emma tocó el piso mientras comenzaba a jadear de cansancio, había arrebasado el límite de tiempo con el aumento de velocidad, clavó su Gladio modificada en el piso y vio cómo su mano comenzó a temblar.
Cerró el puño y sacó su goma de mascar, necesitaba azúcar para funcionar.
—¿Acaso te rindes ya? —cuestionó Hambre, dejándose caer en el piso mientras se limpiaba el sudor de la frente. La Diosa negó—. ¡Vamos, Artemisa! Hablemos un poco, no estoy hecha para el combate.
Ambas gladiadoras estaban cansadas y a punto de tirar la toalla, pero las dos tenían un objetivo y querían cumplirlo.
La Diosa comenzó a mascar el chile y respiró profundamente, apagó su Chaqueta y con la ayuda de la Gladio modificada, se incorporó. No podía rendirse.
—No puedo rendirme, Hambre —dijo la Diosa, exhalando e inhalando profundamente—. Necesito comprarles el tiempo a mis compañeros.
Cassandra iba a hablar mas fue interrumpida por un pitido de su Brazal. Ella sonrió y se incorporó, apoyándose en su Espada Quebrada. Observó su Guante Atómico, la energía estaba a punto de terminar.
Clavó nuevamente su espada en el piso, tiró de ella y la hoja volvió a ser recta, la había colocado en su forma de recarga.
—Bien, continuemos —dijo Cassandra, levantando su Espada y colocándose en guardia—. Te demostraré por qué llamo a mi espada Suneater. —La Diosa soltó una risa—. ¿De qué te ríes?
—El nombre es demasiado ridículo para ser el artefacto principal de una miembro de Élite de la Resistencia —declaró Emma con una sonrisa. En otra circunstancia, le hubiera gustado haber entrenado con ella.
—Voy a convencerte de hablar —susurró la Jinete en respuesta mientras una sonrisa de oreja a oreja se dibujaba en su faz—. Y más vas a querer saber por lo que Peste le hará a ese niño...
La Diosa abrió los ojos por completo, ¿qué cosa estaba pasando en el piso superior?
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