En multimedia : Sons Of The East - Come Away
Debí suponer que esto pasaría. ¿Qué creías Ariadna? ¿Qué los chicos dulces y tiernos y buenos y decentes aún existen? Soy una idiota con letras mayúsculas. Maldita sea. Me cuesta respirar mientras acelero mis pasos, tengo ganas de gritar y golpearlo hasta quebrarme las manos. Casi no he dormido nada, la única noche de mi semana en la que puedo dormir ocho horas y he decidido perder cuatro de ellas imaginándome todo un cuento de hadas con Leonel Carter.
—Ariadna —lo escucho gritar y apresuro el paso. Pronto me alcanza y me toma de los brazos.
—Suéltame, Leonel.
—Espera por favor, lo que viste no es lo que crees —suelta enseguida.
—Sí, ya sé. Lo que vi ayer en ti tampoco es lo que yo creía. ¿Sabes qué? Estoy harta de mentirosos como tú. Ya me ocurrió una vez, no me pasará dos veces —exclamo furiosa. Quizás estoy exagerando pero es que de verdad me creí todo su cuento de príncipe.
—Al menos escúchame —me pide sin soltarme de los brazos, aún más molesta me suelto con brusquedad y sigo caminando.
—No me sigas —le exijo al mirarlo a mi lado—. ¡No me sigas! —vocifero desesperada y él continúa caminando a mi ritmo, se adelanta en un dos por tres y ya lo tengo enfrente nuevamente.
—Vas a escucharme —dice como si nada.
—Ya vi suficiente y también escuché, soy la otra todo el tiempo... la "otra" de mentiras, no quiero ser la otra del único chico que me ha... aléjate de mí Leonel Carter. —Lo empujo para poder pasar y al siguiente instante soy nuevamente atrapada entre sus brazos, sus manos me toman del cuello después y me quedo inerte.
—Oye, esa chica no me interesa. ¿Bien? El verano pasado salí con ella un par de días, fue todo. Se ha sorprendido de verme aquí otra vez y por alguna razón creyó que volvería a ocurrir algo. No pasará, estoy contigo ahora —trata de explicar.
Me repito mentalmente que no debo llorar. No por él, no por lo que creí había iniciado ayer, y mucho menos por darme cuenta de la realidad, esa que anoche decidí dejar a un lado.
—Claro, yo soy tu nueva diversión. También pasarás conmigo algunos días y cuando terminemos teniendo sexo, solo seré la chica del verano pasado. Gracias por tu ofrecimiento, pero prefiero seguir siendo la zorra del pueblo —casi escupo las palabras.
—Ari, no. No vuelvas a llamarte así, te juro que solo estaba esperando por ti... te juro que...
—Ya fue suficiente, Leonel. Esta estupidez se terminó aquí.
—¡Claro que no!
—Claro que sí —lo contradigo.
—¿Sabes? Nunca he sido un tipo necio y terco, un "no" para mí es más que suficiente, pero no contigo.
—Pues pierdes tu tiempo —trato de hablar con firmeza.
—Tenemos un cita hoy —me recuerda. Oh sí, mi maravillosa idea. Le he pedido que traiga su guitarra porque en mi mente inocente había planeado llevarlo a los campos cerca de la salida de Greensboro, mostrarle mi árbol y quizás tocar la guitarra juntos. Es mi ritual personal y yo estaba dispuesta a mostrárselo a otro mujeriego más.
—Se acabaron tus estúpidas citas —resoplo.
—Creo que estás muy molesta ahora, así que te daré tiempo para que te calmes un poco. Iré por ti al bar.
—No quiero que...
—Iré por ti, nadie va a faltarle el respeto a mi chica. Fin de esta discusión —me interrumpe.
ESTÁS LEYENDO
Dulce Adicción
RomanceLibro 2 de la trilogía Adicción. > *SE RECOMIENDA LEER "JOHN, LA MAYOR DE MIS ADICCIONES" ANTES DE DULCE ADICCIÓN*
