Capítulo 25: Ariadna.

12.2K 1.2K 957
                                        

En multimedia: We the Lion - Move along

Estoy a nada de revelarle lo que había ocurrido en su corta ausencia, apenas y han pasado horas desde que lo recuperamos y el dolor en mi pecho se acrecienta de una manera demoledora, está rompiendo cada músculo, tendón, mis huesos, mis partículas. Este hombre hermoso y perfecto ha confiado en mí, en lo que soy... más bien era, en aquello que nadie conocía, en mi historia, en mi sufrimiento y yo he traicionado su confianza.

No importa las circunstancias, ni que lo haya hecho por amor a él, a mi hermana, no puedo ni besarlo, abrazarlo me quema pero por distintas razones a las que hace solo unos días me hacía vibrar. ¡Dios! Estoy devastada, me duele tanto tener que arruinar lo nuestro, me parte en miles de pedazos tener que confesarle lo que he hecho porque voy a herir a alguien que ya ha sufrido demasiado y yo, una nada, lo lastimará.

En mi interior deseo tanto que ese príncipe que es prevalezca, que me mire a los ojos y me diga que no pasa nada, que vamos a superarlo. Me temo que eso no pasará, que este es el fin.

—¿Qué pasa Ariadna?

Pasan tantas cosas mi amor, tantas cosas.

—Yo...

No quiero decírselo.

—Ariadna si no me dices qué está pasando voy a enloquecer ahora mismo. Te he notado rara desde ayer, no sé qué te tiene así pero creo que merezco saberlo.

—Tienes que saber que te amo, que cuando la policía no quería iniciar la búsqueda me volví loca. Te imaginaba muerto, me imaginaba a mí perdiendo a la persona más importante en mi vida. No pude con eso, no me importó nada, pero ahora no puedo ni verte a la cara, quiero que alguien me arranque la piel, Leonel.

No puedo más y lloro de una forma escandalosa. Caigo derrotada en el suelo y Leonel me toma entre sus brazos enseguida.

—Gitana, ¿qué pasa? ¿Por qué no me lo dices? No llores así, me duele en el alma verte de esta forma, ¿es por Clark? ¿Te ofendió de alguna manera en mi ausencia? ¿Nuria vino a buscarte? ¿Qué pasa?

—Te amo, Leonel.

—Y yo a ti, te amo Ariadna. Por favor dime qué pasa.

—La noche... la noche que te secuestraron, yo... —Miro sus lindos ojos tan desesperados. ¿Qué pasará después de que se lo diga todo?

Cuento hasta diez en mi mente y me decido a hablar, a no esperar más. Que pase lo que tenga que pasar y si me echa de aquí, encontraré una forma de salir adelante, sin él, sin mi Leonel.

—Leo yo fui a casa de...

—Perdón si los interrumpo —esa es la voz de Isaac entrando sin aviso alguno al cuarto de Leo—. Pero lo que les tengo que decir les va a interesar mucho.

Isaac se detiene un momento, estamos en el suelo y yo estoy con el rostro empapado en lágrimas.

—Lo siento, no pensé que... ¿Estás bien Ariadna? —me pregunta.

—Sí —me apresuro a responder limpiando mis lágrimas. Leo me mira sin comprender nada—. Es que me ha ganado la felicidad, me asusté muchísimo con lo que pasó —digo una mentira y Leo entiende menos.

—¿Qué es lo que nos querías decir? —nos interrumpe Leonel.

—Me han llamado de la delegación que se encarga de los casos familiares, como el tuyo y el de Magda, Ari. No tendrás que ir a ningún juicio, no sé que ha pasado pero el juez ha dado un dictamen a tu favor, legalmente eres la tutora de Magda. Solo tenemos que hacer ciertos papeleos y todo quedará listo en algunos días.

Dulce Adicción Donde viven las historias. Descúbrelo ahora