Capítulo 5: Leonel.

16.7K 1.7K 531
                                        

En multimedia:  Hollow Coves - The Woods.

La he besado en un impulso y no me arrepiento en absoluto. La he besado para callar a esas mujeres, ha sido una actuación más que una realidad y aún así ha sido el jodido mejor beso que he dado en toda mi vida. Sonará tan ridículo, pero siento cosquillas en el pecho, como si algo que faltaba en mi interior después de todo lo vivido hubiera encontrado el lugar exacto en donde establecerse.

Ha sido un beso tan casto, tan inocente, sin segundas intenciones, sin nada más que sus labios junto a los míos moviéndose con lentitud y ¡demonios! Tengo que controlarme y concentrarme en lo verdaderamente importante. No es normal que me haya llamado tan desesperada, que su hermana y ella parecieran estar huyendo de algo o alguien y que no tuviera ni un solo centavo para alimentarla. Vi las propinas en su mano la última noche y hasta donde sé ayer también trabajó.

Caminamos en completo silencio tomados de la mano hasta llegar a una esquina lejana de la escuela, incluso nos hemos olvidado de la camioneta. Me suelta con cierta brusquedad y me siento un poco extraño al notar la ausencia de su mano.

—¿Por qué has hecho eso? —pregunta en un hilo de voz sin verme a la cara.

—Porque estoy un poco harto de lo que se dice de ti.

—Quizás lo que se dice de mí es verdad, deberías empezarlo a creer —suelta y no, no me lo creo. Solo está intentando que me lo trague; todos esos comentarios absurdos sobre ella que en mi mente no tienen cabida. Sé que es sumamente anormal que me provoque rabia todo lo que me dicen de ella, o lo que escucho de ella a pesar de no conocerla realmente. Lo único que veo en esta mujer es miedo, tristeza, frustración. He visto esa mirada que guarda tantas ganas de gritar todo lo que le pasa en otra persona... en mí, cada mañana frente al espejo mientras mi infierno duró.

—Sé que no es así.

—Leonel, lamento mucho haberte llamado. Mi vida es un caos, ¿de acuerdo? No tengo tiempo para citas, ni para tener amigos, ni para pensar en ese beso que me has dado y me ha dejado un poco mareada. Solo tengo tiempo para Magda y te agradezco lo que has hecho. Mi hermana hubiera asistido a clases sin agua en su estómago de no ser por ti y ahora mismo solo puedo concentrarme en qué haré cuando salga de la escuela. Yo simplemente no soy la chica con la que puedes pasar el verano saliendo, teniendo citas y haciendo cosas divertidas hasta terminar teniendo sexo. Entiéndelo de una vez.

—Ariadna —intento detenerla al verla caminar en dirección contraria a mí—. Ariadna —repito caminado tras ella—, yo he tenido una vida de mierda. La tuve hasta hace algunos años, por eso sé que no eres ni la mitad de lo que se dice, si me has llamado a mí es porque no tienes muchos amigos a quienes recurrir y sé bien lo que se siente no tener a quién acudir, en quién confiar, cómo seguir o qué hacer para salir del infierno. Vamos que, eres hermosa y me he aprovechado del momento para besarte y tú te has sentido mareada mientras yo he sentido unas estúpidas cosquillas en mi pecho como si hubiera sido mi primer beso, y soy hombre y tú una mujer, probablemente se me ha ocurrido en estos días la idea de tener algo más que una cita y un beso casto contigo, pero no es eso lo que me ha traído hasta ti a las seis de la mañana.

Deja de caminar al fin y se lleva las manos a su cabello, tira de el, gruñe y baja la cabeza.

—Es que no lo entenderías, nadie podría y me siento tan cansada de fingir que soy fuerte... no lo soy. Y tú eres un desconocido a quien no debería... ¡Dios!

Me atrevo a acercarme más y tomar su mano nuevamente, la acaricio un poco.

—Bien, empecemos por ahí. Me llamo Leonel Carter Petterson, tengo veinticinco años. Fui adoptado por mi hermano mayor que en realidad no es mi hermano y su adorable esposa quien fue como la luz en nuestro camino. Mi padre bilógico está muerto y mi madre en la cárcel por secuestro y asesinato. Me mantuvieron encerrado toda mi vida, me obligaron a hacer y ver cosas que no le deseo a nadie y recién terminé la universidad cuando se supone que a esta edad ya debería tener un trabajo y una lista de novias interminables y muchas anécdotas, solo he tenido una que otra relación clandestina y tengo muy poco por contar de mí porque pasé dos años paralizado de cuerpo entero por un accidente luego de meses huyendo de mis padres junto a mis hermanos, John e Isaac. Sé tocar la guitarra, y me gusta cantar, no quiero que pienses que no hay nada normal en mi vida. —Sonrío porque temo haberla asustado y que ahora mismo corra lejos de mí con mucha más razón. ¡Carajo! Definitivamente Isaac tiene razón, no sé establecer una conversación decente con una chica que realmente me gusta.

Dulce Adicción Donde viven las historias. Descúbrelo ahora