Capítulo 20: Ariadna.

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En multimedia: You make it easy -Jason Aldean.

Hay una sola cosa que deseo hacer con todas mis fuerzas en este preciso momento: correr hasta mi casa y sacar a esa mujer de los cabellos. Por tanto tiempo me quedé callada, haciendo lo que quiso por sus manipulaciones, pensando que si me rebelaba por completo mi hermana tendría crisis, incluso podría morir. ¿Qué tan mal de la cabeza puede estar una persona como para inventar una enfermedad, contratar a un doctor e inyectar por años quién sabe qué en una niña?

Mi impresión es tanta que quedo sin habla. John me explica los procedimientos a los que habían sometido a mi hermana para descubrir la inmensa mentira. Magda aún no lo sabe, han preferido que sea yo misma quien se lo diga y lo primero que propone Leo es comprarle el frasco de helado más grande y dulce del pueblo, caramelos, azúcar, toda la comida que ha evitado, cualquier cosa que Magda no haya probado en años.

Me doy cuenta de que durante todo este tiempo que ha pasado jamás busqué información, tampoco visité a otro médico que aclarara mis dudas, siempre le creí a esa mujer. Ha privado a mi hermana de una infancia normal. Me llevo las manos a la cabeza y me alboroto el pelo sofocada. ¡Es una desgraciada!

—Sigo sin poder creerlo, ¿cómo le haces eso a una niña?

—En este mundo hay personas que solo piensan en su propio beneficio al decidir sus acciones creyendo que pensar solo y únicamente en ellos es lo correcto, la felicidad, cuando en realidad a veces te llena verdaderamente como ser humano hacer algo por alguien más, ver una sonrisa en el rostro de esa persona —dice John sentándose en uno de los sillones. Ahora entiendo de dónde ha aprendido Leo a ser inmensamente bondadoso, bueno y tremendamente especial.

—Mi hermano dejó ir al amor de su vida para salvarnos al fin de Rocío y Sergio, no supieron nada el uno del otro durante todo un año mientras nos resolvía la vida. Casi pierde a Emi —comenta Leonel y de inmediato me siento tan agradecida con John, no solo por lo que ha hecho por nosotras, sino por lo que hizo por Leonel en el pasado. Supongo que de no haber sido ese hermano valiente y protector, las cosas se hubieran desarrollado de otra forma y quizás hoy Leonel no estaría conmigo, transformando mi vida. Los Carter han sido una bendición.

—Valió la pena, todos los sacrificios —responde John mirando a Leo con tanto amor. Por culpa de la sociedad estamos acostumbrados a mirar con tanta normalidad las demostraciones de amor entre hermanas, que ver la forma en la que John y Leo terminan abrazándose me conmueve hasta lo más profundo. Es eso, o que es grandioso tener una familia tan unida, luchar lado a lado. No sentirse solo.

Ahora tengo el poder en mis manos, debo luchar por la libertad de mi hermana, tengo que conseguir esa custodia que tanto he deseado para huir de este pueblo junto a ella, aunque... por primera vez desde que Leo apareció en mi vida me detengo a pensar en que él está dispuesto a quedarse en este lugar por mí, olvidarse de cualquier cosa que tenía planeada antes de mí. ¿Yo realmente estoy dispuesta a vivir en un lugar en donde nadie, aparte de los Carter y Francella me quiere, donde nadie me acepta?

Me basta mirar a Leonel un segundo para saber perfectamente cuál es mi respuesta. Por Leo soy capaz de hacer todo, cualquier locura, tontería o estupidez. Sí, porque aún si no hubiera sentimientos de por medio, todo lo que ha hecho por mí lo vale.

—Son afortunados, son una hermosa familia.

—Tú también eres parte de esta familia, Ari y por supuesto también eres hermosa —me dice Leo y busco sus brazos para ser acurrucada.

Mis ganas de salir corriendo hasta mi casa y enfrentar a Nuria de una vez son opacadas por la presencia de Magda, quien baja las escaleras riéndose con ganas junto a Emi. No termino de creer que sean tan buenos y amables con dos desconocidas y sobre todo con mi pequeña.

Dulce Adicción Donde viven las historias. Descúbrelo ahora