Se internaron en el bosque, siguiendo la antigua ruta que estaba marcada por las ramas de los árboles: era una ruta extraña que muy pocos conocían, ya que había que ser muy observador para poder encontrarla. Había ciertos árboles cuyas ramas más bajas habían sido quemadas, para que nunca más crecieran; uno podía notarlo comparando el crecimiento de ramas de árboles que estaban detrás de los que habían sido quemados. Durante años, habían ido a jugar al bosque siguiendo esa ruta, por lo que ya no necesitaban chequear los árboles para saber si iban por el camino correcto.
Las frondosas copas impedían el paso de la luz de la Luna, por lo que tuvieron que usar sus linternas para no caer en pozos ni tropezar con las raíces ni los árboles caídos. Lo único que podía oírse eran sus pasos sobre las hojas secas y crujientes.
Tras veinte minutos de caminata, llegaron al claro, donde se detuvieron a descansar un momento. Mientras bebían agua, Jake no podía dejar de mirar a su alrededor, con cierta paranoia que preocupó a su amigo.
—¿Sucede algo?
—Creo que nos han estado siguiendo.
Nathan dejó su botella y tomó su espada, que colgaba de su hombro, en su funda.
—¿Desde cuándo?
—Desde que hayamos el sendero.
Nathan se acercó a los arbustos que había alrededor del claro y los sacudió con la hoja de su espada; cuando terminó, regresó frustrado a donde su amigo.
—No hay nada. ¿Estás seguro que no son suposiciones tuyas? No hemos oído ni visto nada desde que bajamos al bosque.
Jake seguía observando atentamente a su alrededor, hasta que lo vio. Se abalanzó sobre Nathan y ambos cayeron hacia un lado, mientras unas masa negra y gigante hundía la tierra donde habían estado ellos.
—¡¿De dónde demonios salió eso?!—Nathan puso su espada por delante de su cuerpo, dispuesto a pelear.
—¡Te lo dije!—gritó Jake mientras sacaba dos espadas cortas su espalda.
La bestia gruñó fuertemente y bajó su cabeza hasta la altura de ellos, abrió sus enormes ojos amarillos y ambos sintieron que sus cuerpos se congelaban. Jake intentó moverse pero era inútil, su cuerpo no respondía; miró de reojo a Nathan, quien había dejado caer su espada y observaba aterrado cómo la criatura se acercaba a él.
Muévete, Jake, vamos.
Intentó mover sus dedos, uno a uno, pero era imposible. La criatura se estaba acercando demasiado a su amigo, quien estaba tan helado como él.
Deber moverte. ¡Muévete!
Se mordió el labio con fuerza, hasta sentir el sabor de la sangre, pero no era suficiente. Nathan iba a morir, y luego él. No podía ser, no podían terminar así.
La bestia lanzó un brazo hacia atrás y sus garras brillaron con la luz de la Luna que inundaba el claro. Nathan quiso cerrar los ojos, pero ni siquiera eso pudo hacer. Jake gimió en un intento de grito. La criatura lo ignoró por completo y bajó sus garras con velocidad sobre la cabeza de Nathan.
Lanzó un gruñido tan fuerte que su eco perduró casi un minuto por el bosque. Jake no alcanzaba a ver por qué había gritado así. ¿Sería su forma de gritar victoria? ¿Era un festejo? ¡¿Había matado a su amigo y lo celebraba?! Vio a la bestia retroceder torpemente hasta regresar a su campo de visión; parecía atontada, y no dejaba de lanzarse zarpazos a la cabeza. Gracias a la luz, pudo ver que había algo saliendo de su ojo derecho. ¿Una rama? ¿Una garra? ¿Acaso otra bestia la había atacado? Cuando finalmente consiguió quitársela y lanzarla sobre la tierra, Jake lo vio con claridad: era un cuchillo. Pero, ¿quién lo había lanzado?
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Progresión
Mystery / ThrillerAlgunas personas nacen con la capacidad de transformar partes de su cuerpo para obtener ventajas en la batalla; esto es conocido como Progresión. Jake trabaja junto a sus amigos en el Centro, un lugar donde entrenan para explotar al máximo sus prog...
