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kim jongdae
Mi vida ahora mismo estaba rodeada en un posible desastre. Estaba sintiendo el estrés de trabajo, junto al estrés de mi tesis y también el estrés de una relación que estaba al punto de irse a la mierda. Eso, sin contar las situaciones que habían en mi cabeza, y que mi conciencia las hacía recordar cada vez más.
Los tacones de Hyunjee sonaban por el asfalto detrás de mi, me detuve algo ansioso y la miré. Ella me miraba con confusión y también con el ceño fruncido, acercándose finalmente a mi y tomando mi brazo con sus manos, haciendo un leve puchero insistió en llevarme a una de las bancas que había en el campus.
—¿Me puedes decir, por favor, que es lo que ocurre? —Hyunjee preguntó en un tono preocupado, y también tomando mi mano y poniéndola sobre mis piernas—, ¿Es mucho trabajo? ¿Necesitas un favor? ¿Quieres contarme que ocurre?
La miré dándole una sonrisa y luego suspiré para luego sujetar su mano de manera correcta, entrelazando nuestros dedos y viendo los diseños delicados que se encontraban en sus uñas.
—Mi trabajo es más pesado de lo que pensé, y eso junto a lo que es las clases que tomo aquí es mucho. —Respondí, entonces Hyunjee me miró frunciendo el ceño—. No es nada grave, sólo no quiero llevar tanta presión. Pero es difícil.
—¿Quieres que te ayude? —Preguntó, mientras que poniendo una mano en mi cabeza empezaba a acariciar mis cabellos—, No sé nada de números y finanzas, pero en mi club conozco a alguien quién lo haría si se lo pido. Algunas veces dar terapia de pareja funciona para futuros favores.
Me reí mientras negaba con la cabeza, Hyunjee pellizco mi oreja un poco mientras daba un suspiro.
—Déjame ayudarte, tonto. —Hyunjee dijo—. No quiero que estes así de presionado, y mucho menos que te alejes de mi por todo eso.
—No vas a alejarte de mi, Hyunie. —Le contesté—. Estas semana será duro pero, no será para mucho.
—Bien, ve a clases. —Hyunjee dijo mientras me sonreía, abrazando mi brazo y haciéndome parar de la banca—. Al menos envíame un mensaje al día, y no dejes de comer todas tus comidas. ¿Bien?
—Bien. —Asentí—. Tú también no te olvides de comer.
—No te preocupes. —Hyunjee respondió mientras se ponía a mi altura y besaba mi mejilla—. Que te vaya bien en clases.
—Cuídate.
Me despedí, entonces ella asintió para doblar en el campus en dirección a su facultad. Yo continué caminando a la mía en silencio, e ignorando los múltiples pensamientos tóxicos que iban a mi cabeza. Quizás si estaba delirando, y también debería de confiar en ella. Pero, la confianza es como un hilo y en algún momento este se podía romper.
Eso y contando la noche en la que me metí en un problema, las cosas por decirlo así no estaban yendo de maravilla, y simplemente había una cortina que nos encargábamos de montar. Quizás yo quería a Hyunjee demasiado que no me dignaba a confiar en mi mismo.