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kim junmyeon

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kim junmyeon

Luego de dejar el catálogo en su lugar. Empujé mi silla hasta el escritorio de Hani, quién estaba concentrada haciendo las reseñas que le habían dejado por hacer. Esta semana habíamos tenido más trabajo que lo usual, por lo que intentábamos sobrellevarlo haciendo jornadas de más de 10 horas. O nos quedábamos hasta la madrugada para terminarlo, o amanecíamos dentro de la oficina hasta completarlo.

—¿Estás terminando?

—¿Ordenaste la comida? —Ignoró mi pregunta para ir al grano.

—No tienen entregas hoy, por eso termina pronto para poder comer. —Le respondí, mientras tomaba el marco de fotos que tenía al lado de su monitor—. ¿Es tu hermana?

—Uju.

—¿Por qué nunca me la presentaste?

—¿Andas dispuesto a criar gemelos? —Hani preguntó irritada, mientras me quitaba el marco de las manos y lo ponía lejos de mi alcance—. Ve por la comida, me queda mucho por hacer.

—Puedes tomarte un respiro, ¿sabes?

La diferencia que había entre Hani y yo en el trabajo era que: los trabajos que le asignaban a Hani era de material pesado, y ella una chica bastante perfeccionista en sus reseñas y desarrollo, que hasta no tener todo cómo lo tuvo en su cabeza, no lo soltara hasta qué lo consiga. Yo en cambio, era bastante ligero con mi trabajo, mis reseñas eran las más sencillas, pero todo mi empeño los ponía en fotografías. Otra diferencia estaba en que, Hani era muy solitaria. Y no dejaba que nadie se metiera en su espacio —vivimos matándonos y aún así creo que soy su único amigo—, y no faltaba la vez del año en que fuera al hospital por el estrés.

—Sabes que no puedes estresarte tanto. Piensa en el bebé. —Le dije mientras ponía mi mano en su hombro, ella dejó de escribir y me miró. Quité la mano de su hombro mientras impulsaba mi silla a mi escritorio—. Guarda los archivos y vamos a comer. Nos toca quedarnos aquí de todas maneras.

   Luego de poder convencerla, cruzamos la calle al restaurante que teníamos en la puerta trasera del edificio. Sentándonos en el mismo lugar de siempre y comiendo casi lo de siempre. Hani miraba la pantalla de su teléfono mientras comía. Aunque también sus mejillas estaban embarradas de salsa. Pare de comer y me quedé mirándola.

—Ni siquiera puedo creer que vayas a citas a ciegas. —Le dije, mientras sacaba servilletas. Ella me miró confundida mientras que yo limpiaba sus mejillas un poco brusco—. Comes como una niña de tres años. No, ni eso, ni mis sobrinas hacen tanto desorden.

shared house ー exo Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora