Continuación II Día 7

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Llegamos a un sitio, todo estaba bastante oscuro. Pero podía ver claramente que se trataba de una especie de bar antiguo. De  su puerta colgaba un cartel que decía      'Cerrado por vacaciones'.

Ash levantó una maceta y sacó unas llaves para abrir la puerta.

-Oh, recuerdo que nos has hablado de esto alguna vez-decía Cal.

-Es tal cual nos contabas- añadió Mickey mirando cada detalle de todo el lugar.

Luke estaba boquiabierto,  había oído hablar de este sitio. Pero no se imaginaba que fuese tan..

Era el bar del padrastro de Ash, allí tocó por primera vez la batería. Aún estaba allí su batería de cuando era pequeño.

Las paredes eran oscuras; los estantes de las bebidas eran de color rojo, supuse que porque era el color favorito de Ash; la barra era larga y de madera; el suelo estaba compuesto por baldosas negras y otras blancas que se iluminaban.

Pudimos observar que en las paredes se encontraban fotos antiguas de Ash y su familia.

Ash encendió las luces y abrió la llave del agua.

-¿Qué os parece?- dice retirando el polvo que tenía la barra.

-Perfecto, me parece perfecto - dijo María.

-Dios Ash, esto es hermoso.- dije.

-Y este eres tú ¿No?- preguntaba Laura señalando una foto en la que salía Ash, bastante crecidito, gateando con su hermana.

-Sí, es el bar de mi padrastro.- afirmó él.

-Primer en ducharme -dijo Mickey entrando por un pasillo que daba a una habitación y un baño bastante grande.

-No te lo crees ni tú - le dijo Laura desesperada por una ducha.

Mickey cerró la puerta y Laura quedó fuera.

-Pues no creo que quieras entrar- dijo riéndose mientras encendía la ducha.

-Te odio- le dijo, entre risas, ella.

Fue a la cocina y abrió el grifo.

-¡El agua!- exclamó Mickey.

-Ups- dijo Laura vengándose.

Ash nos sirvió a todos de beber y sacó algo para que comiesemos.

Nos sentamos y pusimos música.

-Bueno, ya que tenemos micrófono y batería. Nos debéis un show privado- decía María.

-No tenemos guitarras, que pena- decía Cal.

-Te equivocas- gritó Laura al ver dos guitarras llenas de polvo en unas fundas negras en la habitación.

-Oh, seguro que mis hermanos las trajeron- dijo Ash con una sonrisa en la cara.

Ash estuvo examinando el sitio con una cierta nostalgia en la mirada.

-¿Les echas de menos?- dijo María invadiendo sus recuerdos.

-Si- No dudó en responder- Llevo casi un mes sin verles. Con esto de vuestra llegada y el trabajo, hemos estado bastante ocupados -decía sin borrar aquella sonrisa de su cara.

-Eso no puede ser, mañana mismo vamos a verles -dijo María

-No, no te preocupes. Tenéis que aprovechar el tiempo aquí - dijo él.

-De mi tiempo no te preocupes, yo sé muy bien en qué lo empeño-dijo María.

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Mientras María y Ash miraban fotos, yo me quedé sentada con Cal y Luke.

Navidades australianas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora