**-Narra Marina-**
Sentir la calidez del fuego es agradable.
Sentir como esa calidez te quema vivo es desagradable.
Al llegar varios tripulantes con antorchas, en menos de diez minutos ya toda la aldea estaba bajo llamas.
Los gritos de desesperación y dolor de los habitantes me consumían en terror.
Quería detenerlo todo, pero ya estaba hecho.
-¡Marina! ¿Qué haces? Aléjate que te vas a quemar - dijo Niall alejándome del fuego.
- Niall no puedo, no puedo ver esto, me da terror ver esto - empezaron a brotar lágrimas de mis ojos.
- Demasiado tarde para arrepentirte, vamos, consigamos las riquezas antes de que se vuelvan cenizas - Me dijo y corrió hacia el interior de la aldea desapareciendo de mi vista.
Marina, debes ser fuerte, debes ser fuerte, no puedes ahora que eres pirata retractarte, ya todo está dicho y hecho.
Me armé de coraje que no se de donde lo saqué y corrí por el camino de Niall.
Pasé por el lado de cuerpos quemados, de mujeres, hombres, ancianos y ancianas, niñas y niños, todos quemados, otros agonizando o corriendo en un intento inútil para salvar su vida.
Varios de mis piratas saqueaban los hogares cargados de joyas, otros se llevaban mujeres.
- ¡Jaaaaa! - sentí el grito de un niño detrás de mi.
Me volteé y el chico estuvo a punto de clavarme una daga en la espalda, pero lo detuve aguantando su brazo.
- ¡Niño idiota corre! ¡No quiero matarte! - lo empujé.
- ¡Jaaakaaaa juuuu jukiiii! - gritaba el niño llorando y volvió a intentar acuchillarme, pero lo evité nuevamente.
Sentí una explosión de fuego detrás mío y empujé al niño hacia delante cayendo encima de él para protegerlo.
- ¿Estás bien? - le pregunté levantándome.
- Jue - gruñó. Le ofrecí la mano para ayudarle a levantarse pero él la apartó y se paró solo.
- Niño, tenemos que salir de aquí - lo tomé del brazo y corrí, el pequeño no entendía nada pero me siguió la corriente. Noté que estaba temblando.
- ¿Qué haces Marina? ¡Mata a esa criatura! - me gritó Niall al verme mientras degollaba a un hombre.
- Ah Niall, ahora lo haré - dije para ganar tiempo y corrí fuera de las llamas con el pequeño indígena.
Al llegar a la orilla, amarré las manos del niño en su espalda con una soga - perdón pequeño, pero esta es la única manera de salvarte - lo llevé a bordo del galeón. Durante nuestro camino el niño se resistió mordiéndome y jalándome para desatarse, pero fue en vano, ya que su fuerza es muy inferior a la mía.
Entré a mi camarote y lo tiré al suelo amarrándole los pies unidos para que no se pueda mover:
- Mira, se que esto es desagradable, pero mis compañeros querrán matarte, si digo que eres mi esclavo te dejarán en paz, no te trataré mal, te lo prometo.
- ¡Juaaa jiiiii! - gritó aunque no entendí nada, y dudo que me haya entendido, seguramente piensa que le haré daño.
Salí del camarote dejando al niño dentro.
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Cosas Del Mar ©
Abenteuer~•~Que es mi barco mi tesoro, que es mi Dios la libertad, mi ley la fuerza del viento, mi única Patria; la Mar~•~ ... ~Si por amor te llevé al paraíso, por orgullo te arrastro hasta el infierno~ Tras la trágica muerte de su padre, Marina Ocaso here...
