22 - "Barbados"

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**-Narra Erick-**

- ¡Partimos rumbo a Barbados! - Me paré en frente de mi escritorio señalando la isla en el mapa.

- ¡Si señor! Informaré a la tripulación - obedeció Clarence y salió a cubierta.

Tengo que pasar a saludar a un señor que tiene información que necesito.
No se saldrá con la suya.

**-Narra Niall-**

- ¡Zarpamos hacia Barbados! - Grité desde el timón.

- ¡Jar! - asintieron algunos de la tripulación.

Di un gran giro al galeón con el timón estremeciendo la embarcación, lo cual emocionó a los bárbaros.
Por suerte el viento nos apoya hacia nuestro rumbo, por lo que llegaremos rápido.
Saqué mi vieja pero preciada brújula y apunté al norte.

- ¡Jakimbuuu jeeeer!

- ¡Cállate idiota!

- ¡Ju kaaaaa! - sentí un escándalo desde el camarote de Marina.

- ¿Qué demonios está sucediendo allá abajo? - me cuestioné.

- Hay cierto, había un niño indio en el camarote de Marina, se me había olvidado decírtelo - me respondió Sussan que se encontraba comiendo patatas con su chimpancé.

- ¿Cómo se te olvidaría algo así?, iré a resolverlo, encárgate del timón.

- ¿Qué me encargue yo de qué?

Salí corriendo con mi revólver en mano hacia donde estaba Marina y abrí la puerta de golpe, pero me encontré con que estaba ella sola con una sonrisa de oreja a oreja.

- Escuché un bullicio, dime qué sucede.

- Jejeje, ¿bullicio?, ¿de qué hablas? - me respondió Marina sonriendo algo nerviosa, mientras se recostaba a las puertas de su armario.

- Quítate de en medio - intenté apartarla pero me forcejeó y se quedó en su lugar, sentí como había movimiento dentro del mueble.

- Ya basta Niall - me dijo - estornudé muy fuerte, eso seguramente fue lo que escuchaste.

- Si si un estornudo bilingüe.

- Es en serio, yo estornudo raro, mira ; juajuajuakakkaka - empezó a hacer ruidos raros como tosiendo pero me quedé serio.

- Luces patética, volveré al timón, pero ten cuidado, si encuentro a algún aborigen por aquí lo asesinaré, como hice con las mujeres negras que raptaron mis hombres, no quiero indios incultos en el galeón- salí del lugar incómodo por la situación.


**-Narra Maya-**

- ¡Ya déjanos salir de aquí! Viste Ketchi, esta diosa es mala.

- No no Maya, debe haber alguna explicación.

- Si, y me la dará ahora - empujé desde el interior de la cosa donde nos encerró y logré abrirla, dejando a la Diosa en el suelo.

- Ay, ¿qué haces guanaja?, yo solo te estoy intentando salvar la vida ¿y así me agradeces? - la Diosa dijo algo en su idioma raro y se levantó limpiándose el polvo.

- En primer lugar ¿quién te crees para encerrarnos de la nada? - pregunté alterada.

- M-Maya, relájate - intentó tranquilizarme Ketchi.

- A ver muchacha, te dejaré estar en mi camarote hasta que bajemos a otra tierra, ahí te dejaré y deberías agradecerme que no te deje morir - dijo Marina. ¿Por qué habla tan raro?

Cosas Del Mar ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora