23 - "Canción"

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**-Narra Marina-**

- Waaa - bostecé estirándome.

- Al fin despiertas Mar - me dijo Nicholas que estaba mirando por la ventana con los brazos cruzados.

- Esta cama está muy cómoda - me froté los ojos - ¿desde cuándo estás despierto?

- Hace como una hora.

- ¿Y por que te quedaste aquí?

- Mhh porque te perderías si te dejo sola, además de que estoy observando bien esta parte de la ciudad, hay una panadería cerca, vayamos a buscar algo de desayuno, y te ves linda cuando duermes.

- Está bien bacalao, y no soportaré piropos, maldito incestuoso - me levanté y cambié de ropa mientras Nicholas miraba por la ventana.

- Mira quien habla de incestos - se quejó.

Ya listos los dos salimos del motel en busca de nuestro desayuno.

Al llegar a la panadería me topé con la última persona que me imaginaría encontrarme, y para mi mala suerte esa persona también me vió.

- ¡Marina! - gritó el rubio.

- ¡Ah! - salí corriendo del lugar.

- ¿Qué? - dijo Nicholas confundido mientras pagaba la barra de pan y me veía correr.

- Uh, ¿qué le pasa? - se apoyó en una pared el rubio de ojos claros.

- Un momento, ¿no eres el que ...? - Nicholas pensaba en quien era ese muchacho, pues digamos que Erick parece una persona normal cuando no viste sus ropas caras y accesorios.

- Soy Erick Smith, un placer volver a encontrarme con ustedes - le extendió el brazo y Nicholas se le quedó mirando confundido.

- Mejor aléjate de nosotros - el pelinegro tomó el pan y salió caminando en la dirección que corrí.

- No me rendiré aún - se quedó Erick mirándolo.

Tras caminar un buen rato finalmente Nicholas me alcanzó, yo estaba acostada en el césped debajo de un árbol tomando sombra.

- Marina ¿le tienes miedo a ese tipo? - dijo el bacalao mientras se sentaba a mi lado y partía un pedazo del pan.

- No es que tenga miedo, es simplemente que me quiero ahorrar molestias - tomé el pedazo de pan y lo llevé a mi boca.

- Simplemente ignóralo y... oye Mar si comes acostada te puedes atorar.

- Claro que no, se como comer - tragué.

- Bueno, te decía que no le tengas miedo, hay que simplemente ignora...

- Ajá ajá - interrumpí a Nicholas sentándome atragantada por el pedazo de pan.

- Ves lo que te digo tontita - me dió palmaditas en la espalda hasta que me calmé.

- ¡Ay ya que no quiero saber más nada de ese tal Erick Smititi o lo que sea! - me paré enojada gritando.

- Es Erick Smith querida - sentí la voz del bicharraco acercándose.

- Maldita sea, ¿pero qué he hecho para merecer esto? ¡Déjenme en paz Dioses ingratos! - rogué al cielo.

- Que dramática eres preciosa - me abrazó y Nicholas se tapó la boca aguantándose la risa.

En ese momento lo maldije con la mirada por osar a burlarse de mi desgracia, haciendo que soltara una gran carcajada y Erick se confundiera.

- Bueno cariño, estaré quedándome en esta isla por una semana, ahora tengo asuntos de los cuales encargarme así que me retiraré, nos vemos - se despidió Erick y se fue caminando.

Cosas Del Mar ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora