Si eres nuevo en un instituto lo único que quieres es pasar desapercibido y con suerte hacer algún amigo. Eso era lo que Liam pretendía pero... ¿qué pasa cuando el chico más temido te habla? ¿O peor aún cuando se convierte en tu mayor soporte?
"-Ere...
Abrí los ojos a pesar de lo mucho que me pesaban los párpados y me di cuenta de que Hunter estaba dormido a mi lado abrazándome como si no quisiera soltarme, sonreí.
Me levanté cuidadosamente sin despertarlo, miré la hora las cuatro de la madrugada, suspiré y me dirigí al baño.
Una vez llegué me lavé un poco la cara y fui a la cocina ya que ni había comido ni había cenado. Vi un plato de macarrones con una nota de mi madre.
"Me ha llamado el padre de Jyon, siento muchísimo lo que ha pasado cariño pero la vida es dura y tenemos que seguir para adelante. Te he dejado unos macarrones preparados como te gustan porque no comiste nada y no sé si cenarás, hay otro plato en la nevera para tu no-novio ya que seguramente él tampoco ha cenado aún.
Con cariño mamá."
Suspiré pesadamente y me calenté dicho plato, me senté en la mesa y comencé a comer en silencio hasta que oí pisadas que se dirigían hacia mi.
—Hey ¿Cómo estás?—preguntó Hunter con la voz ronca mirando el reloj que había.—¿Estás comiendo a las cuatro de la madrugada, enano?—asentí.
—Hay otro plato para ti.—señalé la nevera y él mismo se lo calentó y se sentó a mi lado a comer.—Siento mucho obligarte a estar aquí, me siento un completo egoísta.—sonreí amargamente.
—Liam, tú no me obligas a nada estoy aquí porque quiero estar contigo en estos momentos.—lo miré viendo sus ojos verdes brillar a pesar de la poca iluminación.—Ahora dime ¿Cómo estás?
—Bien... mejor supongo... no lo sé realmente.—eché la vista al plato.—Llorar me ha ayudado creo y tú también.—me sonrojé levemente.
—Siempre que me necesites estaré para ti, sólo llámame y vendré lo antes posible.—me dedicó una sonrisa y yo se la devolví.
No entendía nada, Hunter me hacía feliz, pudo ponerme alegre cuando sentí que mi mundo se iba poco a poco al carajo. Jamás nadie ha conseguido ese efecto en mi pero me gustaba, me gustaba muchísimo estar con él.
Me gustaba hablar con él, reír, dormir, besarle, incluso me gustó lo que me hizo en el baño... quería pasar más tiempo con él, pasar mi vida entera si hacía falta.
Él agarró mi mano y yo las entrelacé, quedándonos así mientras comíamos en un silencio cómodo.
Suspiré mirando mi plato ya vacío y noté que él ya estaba acabándose el suyo. Ambos nos levantamos y recogimos todo volviendo a la habitación.
Me tumbé en la cama dándole la espalda mientas él se puso a mi lado y rodeó mi cintura quedando abrazado a mi, sonreí en mi interior y noté mi corazón acelerarse.
Un escalofrío recorrió mi espalda al notar el suave beso que había depositado en mi nuca, giré un poco la cabeza y se lo devolví pero en los labios.
Los dos nos volvimos a quedar dormidos y esta vez no nos despertamos hasta mediodía cuando mi madre entró en la habitación cuál psicópata.
—No quiero veros desnudos.—dijo segundos antes de entrar, esta idiota no sabe que para vestirse uno necesita tiempo.
Suspiré al verla entrar y ella sonrió al vernos a Hunter y yo abrazados. Mi acompañante seguía dormido y yo puedo jurar que no entendía como podía dormir tan profundamente.
—Qué monos...—susurró y me sonrojé.—¿Dónde está tu móvil?—me preguntó y yo se lo señalé.
Agarró mi móvil e hizo una foto.
—Ya me lo agradecerás algún día.—dicho esto se fue de mi cuarto dejándome a mi con cara de póquer.
Giré mi cara y me quedé viendo a Hunter, realmente se le veía como un bebé. Tenía la boca entreabierta y un pequeño hilo de baba le caía por la barbilla. Toqué gentilmente su mejilla sonriendo.
Podía sentir mi corazón latir a mil por hora, mariposas en mi estómago y un sentimiento de felicidad absoluta... jamás me había pasado eso con nadie. Podía ser...
Podía ser que Hunter me gustase....
Pero no pensaba decírselo ya que no quería arruinar la extraña relación que teníamos con sentimientos de por medio, si se lo decía seguro que tacharía de maricón y se alejaría de mi porque él no es del tipo que busca una relación.
Suspiré notando un dolor en el pecho... no quería que estos sentimientos llegaran a más pero claramente yo no era el responsable. Hunter abrió los ojos despacio y me miró con una sonrisa, yo me limité a apartar la mirada y sonrojarme.
—Buenos días, enano.—susurró estirándose y depositando un beso en mi cabeza.
—Bu... buenos días-—me incorporé mirando la hora, la una y media.
Agarré el móvil y vi que tenía cinco llamadas perdidas de mi entrenador, bufé agotado de todo ya y le llamé.
Después de media hora discutiendo sobre si debía jugar o no el partido de hoy por faltar al entrenamiento del día anterior, al final cedió y me dejó estar en la pista. Lancé el móvil contra la cama y me tiré encima de mi acompañante que comenzó a reírse.
Coloqué mi cabeza en su esternón y el resto del cuerpo descansaba sobre sus músculos. Oía su corazón, estaba acelerado, lo cuál aceleró también el mío porque me puse nervioso y me entró la vergüenza así que me sonrojé de nuevo.
Odiaba sonrojarme por la más mínima cosa.
Ambos nos levantamos y bajamos al comedor dónde estaba mi madre durmiendo, había veces en que no entendía cómo podía ser que esa mujer durmiera tantas horas en un mismo día.
Fuimos a la cocina y preparé unos bocadillos de atún con mayonesa bastante grandes porque no teníamos tanta hambre para comer un plato de algo pero tampoco íbamos a quedarnos sin llenar nuestros estómagos.
Nos dirigimos a nuestra habitación y nos sentamos en al cama a comérnoslos. Hasta que recordé que Hunter había dormido aquí y que ya era mediodía.
—Oye... quizás deberías ir a casa.—le dije mirando sus ojos.—Ya sabes... tus padres deben de estar preocupados.—me encogí de hombros esperando una respuesta.
—No te preocupes, ayer antes de venir les dije que seguramente no iría a dormir a casa... igualmente ellos tampoco se preocupan mucho por mi.—me dedicó una sonrisa y me di cuenta de que casi no sabía nada sobre su familia.—¿Qué?—me preguntó ya que me había quedado mirando su cara un buen rato.
—Háblame sobre tu familia.—dije sin más.
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Después de muuuuucho tiempo por un viaje, he vuelto para traeros este capítulo...