Hunter Wolfgang
Me senté como de costumbre en mi mesa al fondo mientras observaba disimuladamente a Liam. Diablos, este chico no sabia que me estaba haciendo.
Me traía jodidamente loco y no entendía la razón, sabía que daría mi vida si hiciese falta por él con tal de no perderlo. Sabía que su felicidad era mi tesoro mas preciado.
Dejé de disimular cuando vi a Tamara hablarle y posteriormente caminar con él siguiéndole.
Tamara Villa, es una especie de ex-novia obsesionada con volver conmigo, estuvimos saliendo durante unos meses hasta que la dejé porque no me llenaba, como todas las anteriores.
Me levanté y los seguí de lejos, fruncí el ceño al ver que se metían en el lavabo de chicas. Me quedé en la puerta sin entrar pero escuchando.
—Niñato de mierda ¿porqué Hunter aún no me ha venido a decirme que salgamos otra vez?—dijo Tamara a lo que yo no entendí nada, en la vida volvería con ella.
—Yo no... ni si quiera... tu nombre... pero él no...—escuché a mi chico tartamudear... a mi amigo quise decir.
—¡Si Wolfgang no viene a besarme apasionadamente en dos días te juro que te mato, inútil!—gritó y pude oír un pequeño gemido de dolor por parte de mi Liam cosa que me enfureció.
Sentí mis puños cerrados y una fuerza descomunal traspasar mis vértebras, la rabia ardía en mi estómago y notaba mi corazón palpitar más rápido.
Mientras mi cuerpo estuviese con vida no dejaría que nadie dañara a Liam Merino o de lo contrario, lo mataría lenta y tortuosamente.
Nadie toca a mi niño.
Con un golpe seco y sonoro abrí la puerta cegado por la ira y contemplé el panorama de ambos.
—¿Que tú vas a matar a quién?—me acerqué a ella que me miraba sorprendida, noté que había agarrado el brazo de Liam y le estaba clavando las uñas, supongo que a eso se debía el gemido de dolor.—Escúchame bien loca psicópata, jamás volveré contigo y si te atreves a volver a tocar a Liam te juro por mi familia que te mataré yo con mis propias manos... ¡lárgate!
Puse el tono más frío y duro que pude, surgió efecto ya que se puso a llorar mientras se iba corriendo, me giré y vi al moreno mirarme tranquilo pero tembloroso a la vez.
—Gracias.—susurró avergonzado, este idiota no sabe que estaría allí siempre que lo necesitase.
—¿Para qué tienes músculos si no los utilizas? Haberla empujado, pegado o cualquier cosa pero no te dejes infravalorar por nadie.—alcé su cabeza con mi mano por el mentón, viendo sus ojos brillar.—Juegas a voleibol niño, utiliza los bíceps.
Sentí mariposas en el estómago pero aún así me acerqué y le besé dulcemente los labios porque lo necesitaba, quería volver a probarlos.
Él me correspondió el beso colocando una de sus manos en mi nuca y la otra agarrando mi camiseta por la cadera, diablos como me gustaba que hiciera eso. Yo puse ambas manos en su trasero apretándolo levemente y notando en mis labios como abría la boca. Aproveché para introducir mi lengua en ella y él hizo lo mismo.
Me mordió el labio despegándose un poco, mierda eso me ponía demasiado, le apreté aún más los glúteos notando como acercaba su cuerpo aún más.
¡Mierda! Quería hacer que gritase mi nombre pero no podía. ¡Joder!
—Mmh...—gimió cuando puse me rodilla en su entrepierna, apoyando la espalda en la pared para no perder el equilibrio.
Noté que le crecía un bulto ahí y sonreí, caminé llevándolo hasta dentro de uno de los cubículos y cerré con pestillo. Él me miró sin entender nada, tenía las mejillas coloradas y los labios rojos e hinchados... perdóname.
Sin dejar que se sentase, desabroché su pantalón tocando por encima la erección y a pesar de que intentaba impedírmelo ya había bajado su tejano. Él estaba mirándome con lástima.
Me arrodillé y él intentó apartarme de nuevo mientras se cubría el rostro con una mano.
—Estate quieto, es una orden.—le susurré haciendo que cediese.
Baje su bóxer encontrándome con dicha erección, a la que miré sediento y lleno de lujuria. Jamás había tenido estos deseos hacia un hombre pero... qué decir.
Lamí lentamente desde el principio hasta el final oyendo sus débiles gemidos y sin aviso previo me lo introducí en la boca. A medida que iba chupando y succionando él iba gimiendo más, puso su mano en mi cabeza e involuntariamente comenzó a llevarme el ritmo.
Yo me limitaba a lamer, succionar y con una mano ir haciendo movimientos de arriba para abajo.
Miré su cara y lo vi completamente rojo con pequeñas lágrimas en los ojos mientras con una mano se tapaba la boca para no hacer ruido.
Me saqué su miembro y me dirigí a los testículos, comencé a chuparlos sin dejar de hacer movimientos con la mano en su pene, volví a metérmelo en la boca.
Noté como sus músculos se comenzaron a contraer y se corrió en mi boca segundos después.
Él apartó su mano que se había enterrado en mi cabello y yo me tragué parte del semen que tenía dentro mientras que la otra parte la escupí dentro del vater.
Me levanté y mientras se subía el bóxer y el pantalón lo miré, el me miró absolutamente sonrojado mientas apretaba los labios de la vergüenza.
Sonreí y quité el pestillo del cubículo, salimos y me enjuage la boca y me lavé las manos. Antes de salir del baño miré que no hubiese nadie ya que estábamos aún en el de las chicas y cuando quiso irse lo agarré y lo pegué a mi.
Deposité un dulce beso en sus labios.
—Hasta luego, enano.—susurré antes de morder el lóbulo de su oreja.
—Hasta...—carraspeó su garganta.—Hasta luego, intruso.—al marcharse sonreí.
Este niño había conseguido derribar cada uno de mis muros en tiempo y ahora estar con él me alegraba. No sabía lo que me pasaba pero no me molestaba.
No me arrepentía de lo que acababa de hacer y realmente quería más, quería pasar más tiempo con Liam, reír más, disfrutar más y poder saborear cada parte de su cuerpo.
Inconscientemente me llevé una mano a mis labios viendo como volvía a entrar en la cafetería y suspiré.
—No se que me estás haciendo, pero no pares jamás enano.—susurré caminando de nuevo.
Quizás ese crío había conseguido comenzar a llenar el vacío en mi, quizás él era la "persona" que he estado esperando todo este tiempo para hacerme feliz.
Quizás eres tú niño, la persona de que podría llegar a enamorarme y si tiene que ser que sea, ojalá me llegues a enamorar.
Si tengo que vivir una vida contigo, bienvenido sea el tiempo.
Creo que ahí me di cuenta de que... Liam me comenzaba a gustar como algo más que un amigo. No, miento. Ya lo sabía pero no quería aceptarlo, no quería aceptar que me gustaba un chico. A la mierda todo y todos.
Jamás me había importado la opinión de los demás y no comenzaría a hacerlo en ese momento, si debía gritar a los cuatro vientos que quería al enano lo haría porque lo sentía.
¿Pero qué iba a hacer un chico completamente torpe en cosas del amor contra un niño bonito capaz de derretir el iceberg más frío?
Conquistarlo.
Eso iba a hacer, enamorarlo hasta el punto en que no pudiera separarse de mi y vivir juntos el resto de nuestras largas vidas. Incluso formar una familia.
Qué ingenua es la mente adolescente pensando que todo acaba como en Disney. Y vivieron felices y comieron perdices.
Ojalá hubiera sido tan bonito y fácil...
Pero la vida no es un cuento de hadas.
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Enano [Gay +18]
RomanceSi eres nuevo en un instituto lo único que quieres es pasar desapercibido y con suerte hacer algún amigo. Eso era lo que Liam pretendía pero... ¿qué pasa cuando el chico más temido te habla? ¿O peor aún cuando se convierte en tu mayor soporte? "-Ere...
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