Capítulo 15

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Habían pasado ya cinco semanas desde que me di cuenta de que Hunter me gustaba. Ese sentimiento había ido creciendo cada día más hasta el punto de que me dolía.

Me dolía el pecho al estar cerca de él y no poder confesarle mis sentimientos, me dolía saber que no podía controlarme, que él acabaría yéndose y yo debería de quedarme destrozado.

Llevaba ya un par de días, nueve en realidad, ignorándolo y sabía que sospechaba algo porque básicamente no lo miraba, no le hablaba y no le tocaba. Me costaba casi la vida hacerlo, no tenerlo cerca ardía.

Pero ver su cara de decepción hacía que mi corazón se partiera preguntándome si de verdad valía la pena hacerlo.

—¿Liam?—volvió a susurrar Jyon sacándome de mi trance.

Había quedado con él para explicarle todo, mi nueva amistad, los besos, lo del baño, mis sentimientos... y que cada vez me costaba más estar a su lado.

—Jyon... tú eres mi mejor amigo...—asintió.—¿Algún día podrías llegar a odiarme?—negó extrañado.—Yo... creo que me gusta alguien bueno, no lo creo, lo sé, me gusta una persona.

—¿Vale, y?—preguntó intentando que siguiera hablando, yo cogí aire y se lo dije.

—Me gusta Hunter Wolfgang, me gusta un chico.—solté sin espacio entre palabra y palabra.

—¿Y...?—lo miré atónito al ver su reacción, como si no le hubiera dicho nada y comenzó a reir.—¿Has montado todo este dramático momento para contarme que te gusta un tío? ¿Estás de coña? Liam, eres mi mejor amigo y te conozco, ¡Era obvio que te gustaba alguien! Todo el rato con esa estúpida sonrisa y atento al móvil.

—Pe... pero me gusta un hombre, ¿no te resulta extraño?—susurré.

—Escúchame, te lo dije una vez con lo del cartel en el insti y te lo digo ahora... eras, eres y serás mi mejor amigo seas hombre, mujer, ambos, te gusten hombres, mujeres, ambos, o las cabras, ¿Crees que tu orientación sexual me importa más que nuestra amistad?—negó autorespondiéndose.—Eres mi hermano, y eso es todo lo que me importa.

De mi interior surgió una felicidad extrema y es que, su opinión me importaba como si fuese familia de sangre. No pude evitarlo y me abalancé sobre él abrazándolo eufórico.

—¡No homo!—gritó haciéndome reír, me separé y me miró.—¿Hay algo más, verdad?—asentí levemente.

—Hunter... llevo besándome con él... y alguna que otra cosilla de más desde hace casi dos meses y al principio no era más que un juego, la adrenalina de hacer algo "prohibido"... pero ahora es más, mucho más.—cogí aire buscando valor ya que si lo había pensado pero no lo había dicho en voz alta y sentía que al hacerlo se haría realidad.—Me gusta y me gusta mucho, con él me siento feliz, me completa, puede sacarme del más profundo abismo y llevarme al más bonito de los atardeceres, y me duele... me duele porque sé que él no siente lo mismo, él esto lo ve como una oportunidad de experimentar algo nuevo pero para mi se está convirtiendo en un hoyo cada vez más oscuro... lo necesito de otra manera, pero no puedo decirle nada porque estoy aterrado de que no me corresponda, me mande a la mierda y me destroce, le quiero.—acabé con un hilo de voz sintiendo una opresión en el pecho.

—Tío, estoy seguro de que ni si quiera le has preguntado que siente.—asentí mirando al suelo.—¡Idiota! ¡Deja de ser tan calzonazos! Ves ahí, bésalo y dile que le quieres a los cuatro vientos, a la mierda la gente, el qué dirán, si te corresponderá los sentimientos o no... ¡Vive la vida que solo hay una!—sonreí levemente porque en realidad llevaba razón pero simplemente no me sentía capaz de decírselo.

No podía permitirme el lujo de destrozar aquello tan bonito que teníamos por un capricho mío, no debía ser tan egoísta. Aunque lo estaba haciendo.

•••

Me desperté la mañana siguiente por el sonido del despertador en mi habitación, era jueves.

Me preparé para ir al instituto, pero no vi a Hunter esperándome para llevarme... llevaba desde que comencé a ignorarle sin venir a recogerme. Comprensible. Pero debía alejarme de él.

Las clases transcurrieron normales, hasta la hora del recreo en la cuál estuve con mi habitual grupo, allí todos sospechaban que me pasaba algo pero ninguno decía nada.

Tampoco es que fuésemos amigos del alma, simples compañeros de clase o al menos así era como lo veía yo.

De reojo veía como Hunter estaba comiendo solo, como lo hacía antes de que yo me acercase y sentí un vacío enorme. Suspiré pesadamente, mejor sufrir un poco ahora que mucho después.

El recreo acabó y tocaba biología. Me senté forzosamente junto al de pelo negro que ni me miraba, si bien los primeros días había estado intentando llamar la atención ya había desistido.

Habíamos entregado el trabajo hacían dos semanas ya, acabamos sacando un nueve. La profesora entró y comenzó a impartir clase pero yo sentí que todo se volvía negro lentamente.

Me había quedado dormido sumido en mis pensamientos, que se basaban en mi acompañante.

Le di vueltas a las palabras de mi mejor amigo pero simplemente no me veía capaz de hacerlo, cada vez que pensaba en demostrar algo de cariño hacia Hunter recordaba a aquellos...

—Oye...—un susurro comenzó a sacarme del estado de adormilamiento.—Eh Liam...—hice un ruido queriendo que me dejasen en paz.—Venga enano... despierta.—la suave voz y el dulce tono que se utilizó para despertadme hicieron que abriera de golpe los ojos sobresaltándome.

—No me toques.—dije tajante al ver a Hunter, en su mirada se reflejaba la frialdad y la furia, pues apretaba los puños con fuerza.

—¿Porqué?—preguntó distante, yo me di media vuelta y comencé a caminar pero él me agarró de las muñecas y me encerró en el primer baño que encontró.—¿Porqué?—repitió esta vez haciéndome daño por el agarre.

—Me haces daño.—me quejé intentando moverme.—Hunter suéltame... ¡Suéltame joder!—grité exasperado.

—¡No me vengas con gilipolleces Liam, dime porqué no quieres que te toque!—elevó su tono asustándome un poco a pesar de que sabía que no iba a hacerme daño.

—¡He dicho que me dejes!—no quería decirle mi verdadero motivo pero tampoco era capaz de mentirle.—Suéltame... por favor.—susurré rindiéndome mirando al suelo, el aflojó su agarre.

—Joder Liam, vete a la mierda de una vez por todas, me tienes jodidamente harto de tus idioteces.—reclamó furioso.

Podía ver en sus ojos tanto el dolor como la rabia. Yo me sentía del mismo modo, me había enfadado conmigo mismo. Era un cobarde, lo sabía, pero tenía demasiado miedo a todo.

Pensar en perderlo para siempre... lo odiaba pero creía que confensándole mis sentimientos solo conseguiría ser repudiado y apartado, además de asqueado. No quería eso y por ende estaba entre la espada y la pared.

Si se lo contaba me dejaría, si seguía pasando de él me dejaría también.

Sonreí amargo con la cabeza gacha, estaba tan perdido que no sabía ni qué pensar. No podía encontrarme. Y por culpa de eso, por culpa de no saber controlar mis emociones me puse a la defensiva.

Alcé la cabeza, sin vacilar, y lo miré con los más insensibles ojos. Apreté los labios conteniendo el ardor de mis ojos y el nudo en la garganta e intenté sonar todo lo frío que pude.

Espero que os guste este nuevo capítulo con una pincelada de drama<3
¿Qué creéis que pasará en el siguiente?

Enano [Gay +18]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora