Capítulo 7

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—¿Juegas a voleibol?—me preguntó Dayana sonriendo, asentí.—¡Yo también! ¿En qué equipo juegas?

—Juego en el Club de Voleibol Garden, CVG para abreviar.—le informé enseñándole el logo de la bolsa.

—¡Yo también!—repitió enseñándome el de la suya, admito que me asombré un poco.—Que guay, nunca había conocido a ningún chico que jugase a Voleibol jo.

—Entonces, encantado de conocerte.—vi como me sonreía alegre, parecía que jamás dejase de sonreír.

Después de un rato ambos bajamos del autobús y nos dirigimos a dentro del edificio y al separarnos para ir cada uno con su grupo me dio su número, que acepté encantado.

Entré en la pista dónde habían algunos compañeros ya calentando y me uní a ellos. Tras un cuarto de hora comenzamos haciendo pases, remates, salvadas y toques.

Durante dos horas estuvimos entrenando duro hasta que nuestras piernas ardían, y cuando todos se fueron el entrenador y yo nos quedamos ahí y seguimos durante otra hora.

Después de recordarme que el sábado jugaría todo el partido, me fui al vestuario a ducharme y ponerme la ropa de calle. Salí casi corriendo para coger el último bus y me di cuenta de que era el mismo conductor de la última vez.

Lo supe por la asesina mirada que me dedicó, yo lo ignoré y me senté a escuchar música durante el trayecto. Al llegar a mi casa fui a ver qué había de cenar porque me moría de hambre y descubrí que no había nada.

Amor materno.

Me preparé una simple ensalada y me la comí deprisa ya que quería dormir de una vez por todas. Mañana sería jueves y no había nada que deseara más que eso ya que los jueves no había entreno.

Me encanta el voleibol, es mi pasión pero también  los días de descanso en los que no hacer nada era lo que debía hacer.

Lavé mis dientes una vez acabé de cenar, me puse el pijama y me dormí más rápido de lo que se dice oliva.

Me desperté antes de hora por una incomodidad en mi entrepierna, bajé la mirada y vi un bulto que me hizo suspirar.

Estaba cansado, no cachondo pero si tenía que esperar a que eso se bajase llegaría tarde. Rápidamente cogí papeles y me tumbé en la cama.

Me quité los calzoncillos y agarré mi miembro comenzando a hacer movimientos de arriba a abajo, cada vez más rápidos.

Intentaba pensar en cosas porno, pero lo único que se me venía a la mente era el beso entre Hunter y yo.

Acabé corriéndome recordando el sabor de la boca de Wolfgang, sonrojándome un poco por la situación, si bien me gustaban las chicas ese había sido mi primer contacto más o menos sexual y a pesar de haber sido con un chico era normal que sintiese eso ¿no?

No le di mas vueltas al asunto y comencé a prepararme para ir al instituto, me vestí con una sudadera Nike, tejanos azul marino y bambas de deporte.

Salí de casa después de hacer todo lo necesario, abrí los ojos de sorpresa al encontrarme con Hunter en frente mío apoyado en su moto con dos cascos, hecho que me hizo sacar una sonrisa.

—¿Qué haces aquí?—le pregunté, con un tono alegre.

—Ayer me quedé con las ganas de llevarte al entreno así que te llevaré al instituto.—me enseñó ambos cascos.—He ido a avisarte pero te he visto muy... ocupado.—la sonrisa se me borró de inmediato al ver como alzaba las cejas una y otra vez mientras intentaba no reírse.

Juro que se me caía la cara de vergüenza, todo yo estaba rojo y mis pulsaciones iban a un ritmo anormal, tenía unas ganas inmensas de pegarle pero me resistí.

—Imbécil.—susurré para mis adentros arrebatándole el casco y colocándomelo.

Me subí detrás suyo y me agarré a las barras de los laterales del asiento trasero.

—Te vas a caer, sujétate a mi.—gritó un poco por el sonido del motor encendiéndose.

—Cállate y conduce.—le exigí viendo como encogía sus hombros, me miró por el retrovisor con cara de vas a acabar rodeando con tus brazos mi perfecta cintura.

Él arrancó pero no me sujeté a su perfecta cintura en ningún momento, hecho que lo frustró al ver su cara después de unos minutos al bajar frente el insti.

Miré detenidamente su cara, él tenía su vista fija en mi con el ceño fruncido y los labios apretados.

—Oh pobre, no te frustres.—me acerqué tocando su mejilla.—Ya tendrás otras oportunidades de intentar hacer que me pegue a ti.—le susurré en el oído con una sonrisa malévola.

Al separarme, vi en su rostro una mirada de sorpresa pero también vi lujuria... por alguna extraña razón.

Imaginaciones mías.

Caminé hacia el edificio bajo la atenta mirada de los pocos alumnos que me habían visto ir en moto con Hunter, los omití como si de extras se tratasen y me dirigí a la clase que tocaba.

Llegué al aula de Matemáticas y esperé sentado, absolutamente solo ya que aún faltaban quince minutos para comenzar la clase, hasta que unos segundos después el chico de pelo negro se sentó a mi lado, haciéndome bufar.

—¿Se puede saber qué quieres aho...—no acabé la frase ya que sus labios chocaron contra los míos pillándome por sorpresa.

Reaccioné, moví los míos a su ritmo, uno lento, hasta que mordí su labio inferior siendo el primero en introducir la lengua a pesar de que él me imitó segundos después.

Estamos en clase.

—¡Joder!—dije después de apartarlo de golpe, en su cara se reflejaba una hermosa sonrisa.—Nos van a ver, podría haber entrado alguien y tú aquí...

—¿Qué decías antes de intentar hacer que te pegues a mi, señor te beso y me aparto y te como toda la boca y me aparto de nuevo?—dijo con cierta ironía, haciendo que me pusiese rojo.

—¡Cállate!—le tapé la boca con la mano pero la quité de inmediato al notar como me la chupó.—Estúpido degenerado, tú eres heterosexual déjame en paz.—me sequé la saliva de la mano en su camiseta.

—Tú también.—contraatacó mirándome con diversión.—No pasa nada por unos besos.—lo fulminé con la mirada.

—Esta historia ya me la sé, besos, sexo, uno se enamora, el otro no, corazón roto, depresión, suicidio y todo a la mierda.—dije rápidamente comprobando que mi mano estuviese limpia.

—¿Acaso vas a rechazarme? No puedes rechazar la genial oferta de darte el lote conmigo cuando quieras, pero ser heterosexual.—lo miré atentamente y comencé un debate conmigo mismo.

¿Besarlo? Realmente se sentía bien tener su lengua en mi boca y yo en la suya, notando como encajaban a la perfección. Pero se supone que me gustan las chicas, y si me lío con Hunter pasaría a ser ¿bisexual?

Otro contra es que dios, está buenísimo ¿y si quiere sexo? Yo no puedo hacer esas cosas es decir, bastante tengo con no haber metido nunca mi... eso en ningún agujero como para dejar me me metan a mi cosas. Claro, no creo que él se deje meter nada.

Pero de verdad se sentía genial besarlo.

—Está bien.—me rendí.—Pero tiene que ser en lugares privados y que no lo sepa nadie, jamás.—le advertí señalándolo con el dedo.

—Hecho enano.—sonrió de nuevo, depositando un beso en dicho dedo.



¿Qué opináis del trato entre Hunter y Liam? A mi me encanta aaaaaaah.
HOOLAAA
SIENTO MUCHÍSIMO NO HABER SUBIDO NINGÚN CAPÍTULO DESDE HACE CASI UN MES PERO LOS EXAMENES ME TENÍAN OCUPADO:(

Os quiero muchísimooooo<3

Enano [Gay +18]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora