Capítulo 23

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—¿Pero tu eres imbécil o te faltan neuronas?—exclamé enfadado, no, furioso con el de pelo azabache.—Es que no se puede ser más...—dejé escapar un grito de desesperación.

Ah pero para entender esto, debemos remontarnos a cinco días atrás.

•••

11.05.19

Entré en el instituto y como de costumbre me dirigí a mi sitio, al lado de Hunter pero al llegar vi a la animadora sentada en mi silla con los pies apoyados en la mesa y mirándome penetrantemente. Me acerqué a ella, levemente dudoso.

—¿Necesitas algo?—le pregunté dejando la mochila en el suelo, di un paso hacia atrás al verla dar un salto y posicionarse delante mío.

—Te dije, hace ya mucho, que quería a Hunter comiendo de mi mano.—recordé la conversación.—Y como no veo a Hunter conmigo... prepárate, porque me has cabreado.—me advirtió segundos antes de irse.

Me quedé alucinando, pero lo olvidé cuando vi a mi novio entrar por la puerta con su típica cara de pocos amigos. Se posicionó a mi lado y discretamente por debajo de las mesas agarró mi mano. Últimamente ya no me molestaba su tacto en público, había perdido un poco el miedo junto a él.

Saludé a James cuando me vio, y la clase comenzó instantes mas tarde. A decir verdad, Biología no era una materia que odiase pero tampoco era mi favorita. Me limitaba a estudiar y sacar buenas notas para poder entrar en la universidad.

Estaba apuntando con atención cuando sentí la rodilla de Hun chocar con la mía de manera suave, acompañada de su mano rozando mi muslo. Me sonrojé y aparté mi pierna, indicándole que no era el momento pero siguió insistiendo de manera discreta.

La realidad era que poco podía resistirme a él, pero debía hacerlo porque estábamos en clase. Lo quería muchísimo, y me encantaba todo lo que me hacía pero el aula con la gente prestando atención a la profesora no era una opción.

Finalizó la clase, y con ella las siguientes dos, llevándonos a la hora del recreo. Ya hacía más calor debido a que era Mayo así que muchos decidían salir fuera a tomar el aire pero, yo y mis amigos nos quedábamos en la cafetería como siempre.

Me senté al lado de Lisbeth, en frente de su hermano que hablaba con James y Ariel efusivamente. Tenía el cabello morado, y es que se lo había cambiado hacía poco.

—Cuéntanos, Liam ¿como te va con tu chica?—habló la única chica del grupo, mirándome con atención.

Sinceramente, me noté lo suficientemente bien conmigo mismo como para tomar la decisión de contarles que estaba saliendo con Hunter. El de pelo azabache había conseguido que me amase a mi mismo, que me aceptase y me había quitado aquel miedo que tanto me aterrorizaba.

Suspiré y esperé a que todos se hubiesen callado. Los miré, con algo de nerviosismo y me dispuse a hablar pero me di cuenta de que en aquella situación me sentía vulnerable, sentí que sin mi novio no podría decírselo.

Lo miré, vi que me estaba mirando preocupado y supuse que mi rostro lo debía de contar todo. Le hice una señal con la cabeza para que se acercara y así lo hizo. Un tanto incómodo se sentó a mi lado, bajo la mirada de los cuatro que estaban más que confundidos.

—Llevo cuatro meses y medio...—volví a coger aire porque sentía como se me iba a salir el corazón por la boca.—saliendo con Hunter.—solté sin más esperando la reacción de alguno de ellos.

—¿Saliendo en plan... novios?—preguntó James sorprendido, asentí.

Ariel comenzó a reírse fuertemente, llevándose una mirada un tanto dolida por mi parte y una que acojonaría hasta el más valiente ser humano por parte de mi novio.

Enano [Gay +18]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora