XLVI

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Habíamos tomado harto, se me movía el piso y no sabía donde cresta estaba el Diego, pero yo vacilaba con la Gabi nomás.

—¡Hueonas ya, shot!.— dijo la Gabi motivando a varias minas que bailaban con nosotras.

—¡¿QUE?!.— grité fuerte tratando de ignorar a Anuel de fondo que sonaba.

Pero era imposible, Anuel eres mi Dios.

—¡SHOT!.

—¡Ya hueón, me motive, dale pasa el copete pa acá!.— dijo una mina que realmente nunca había visto en mi puta vida.

—¡Ya hueona, dale!.— le dije.

Empezamos a gritar "shot" a cada una mientras se pasaban el vasito.

Y llegó a mi. Pero obvio, no desaproveché la oportunidad ah.

Me lo tomé al seco y quedé más pal pico, pero al parecer a nadie le importaba, ni a mi.

—¡Ya na más de alcohol, bailemo hueón!.— grité pero no me pescaron las alcohólicas culias.

—¡Ya cabras, me voy a la fumaton!.— dijo la Gabi, se fue y la siguió una mina equis.

Mientras tanto yo me había quedado con unas minas que había conocido ese día pero había agarrado confianza al tiro.

Seguí bailando hasta el suelo, pero de repente sentí a alguien detrás de mi bailandome al mismo ritmo mientras sonaba Bad Bunny.

Benito, mi religión.

Me di vuelta hacia el mino.

—Sale hueón, pedo bailar sola.— lo empujé.

Ebria pero siempre fiel.

Diego

Estaba huebiando con mis amigos mientras sonada no se qué loco de fondo, pero era algo lento.

No cachaba mucho, estaba curao pero lo bueno es que siempre se me pasaba rápido.

—¡Diego!.— gritó la Maria, mi vecina abrazándome.

—Hola, ¿como te va?.

—Bien pue. ¿Y tu wachito?.— estaba sobria y yo no, que cosas no.

—Super bien.

—Oye, bailemos.— se acercó a mi.

—No, grax.

—Yapo, si tu mina ni siquiera está aquí.— se acercó aún más.

Yo la tengo en mi corazóooooon.

De repente sin darme cuenta se inclinó hacia mi para darme un beso.

—¡Sale, hueona acosadora!.— me alejé de ella bruscamente evitando el beso.

—Dale color oh.

—Si te estoy diciendo que no, chao, no me habli. Me retiro.— le dije y fui a buscar a mi polola.

Buscando y buscando, la encontré bailando de lo más suelta.

Se veía tan rica y linda.

—Usté venga pa acá.— le agarré la mano.

—¿Y este chico tan guapo?.— me dio un beso y se rió.

Al parecer ella también estaba curá igual que yo.

—¿Vamos a una pieza?.

—Me intresa bastante tu popuesta...— me dijo y me quedo mirando como hueona. —¡Vamoss!.

Me tiró y corrió entre la gente como loca, casi se cae en el camino pero claramente no le importó.

—Cerra la perta, rápido.— me dijo desesperada y le hice caso.

—Amor, la Maria me quiso dar un tobesi, pero te juro que yo la rechacé, yo no quise nada. ¡Yo te amo a ti y a nadie más!.

—Ques loca, la cabra fea.— me dijo tirándose a la cama y estirando sus brazos hacia mi.

Me acosté con ella y nos quedamos mirando el techo como hueones.

—Te quero muuuuucho, ¿lo sabís verdad?.

—Yo te amo mucho más.

Se subió encima mío y nos empezamos a dar besos. Cada vez como de costumbre subía más de tono, sacándonos la ropa y todo, sin importar que estuviéramos en un carrete.

—Amor, recuerda que estamos en un carrete.

—¿Te importa?...

—No pero...

—Ya po, tonce no interrumpas.— dijo hablando antes que yo.

Ésta mina está loca, pero así la amo.

;

Despertarse con mi polola es lo mejor de la vida, pero cuando amaneci con una caña del asco es otra cosa.

La estuve mirando por un rato hasta que se despertó.

Hueón, me encantai.— sonreí y le di un beso de los wenos.

Hueón, Me EncantaiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora