El Capitán

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Estaba llorando, llorando como nunca lo había hecho. Creía que moriría, le faltaba el aire y sentía una enorme presión en el pecho.

-¡Ojalá nunca te hubiera conocido! -gritó entre sollozos.

Más allá, había algunas personas. Jugando, platicando, riendo. ¿Cómo podían hacer eso? ¿Cómo podían estar tan felices con lo que acababa de ocurrir? ¿No se daban cuenta de que la Tierra se había vuelto más oscura ahora que ya no estaba Loki? No. A ellos no les importaba, es más, se veían más felices que de costumbre y era verdad. Loki había sido una amenaza para la humanidad, por supuesto que se sentían contentos de que ya no estuviera. Mató a mucha gente por lo que nadie lo extrañaría.

-Pero ¿por qué yo sí lo echaré de menos? ¿Por qué siento un hueco en mi pecho? ¿Por qué siento que arrebataron algo dentro de mí? -decía mientras lloraba.

-Tal vez por el hechizo de Loki.

Por reflejo se hizo para atrás ¿quién le podría estar hablando? Y ¿cómo sabía sobre el hechizo de Loki?

-Tranquila señorita, no le haré daño. Barton también quedó confuso después de salir de su control. Yo puedo ayudarle -terminó con una sonrisa, era cálida y amigable.

Era cierto. Ella estaba confundida pero no por las razones que creía el Capitán, sino porque había llegado directamente hasta ella.

-Pe... pero ¿cómo supiste que estaba aquí? -preguntó nerviosa.

-No es muy discreta -reía-. Gritó "Capitán". No pude ignorarla. No se avergüence, está bien.

-¿Avergonzarme? No lo estoy.

-No tiene por qué negarlo. Está roja.

La muchacha se tocó la cara, estaba ardiendo. De inmediato volteó a ver la herida del costado, se levantó un poco la blusa y vio cómo, de nuevo, estaba abierta. Debía ser por lo fuerte que estaba llorando. El Capitán se alarmó al ver la herida pero ella sólo dijo:

-¿Qué nunca me dejará en paz esto?

-Debemos ir a un hospital.

-No te preocupes, puedo ir sola -dijo levantándose.

Quería irse de ahí, tenía un mal presentimiento acerca de quedarse con el Capitán.

-No puedo dejarla ir sola. Yo la llevaré.

-No, yo... ¡espera! -exclamó cuando el Capitán la cargó en sus brazos-. ¡Te digo que estoy bien! No tienes por qué cargarme.

-Una herida abierta podría ser grave, si la llevo yo llegaremos pronto.

Dicho esto comenzó a correr lo más rápido que pudo. Sí que era veloz, ella tuvo miedo a caer por lo que se sostuvo fuerte de su cuello. No quería ver nada ya que se mareaba, así que cerró los ojos. Pensaba en luchar para que la dejara pero no le serviría de nada, lamentablemente siempre la habían manejado a su antojo debido a su pequeña estatura y su fina figura, de modo que dejó que la llevara sin problemas. Cuando llegaron, Steve habló con una enfermera para que atendieran a la chica. A pesar de que el hospital estaba repleto de personas lesionadas a causa de la invasión de los chitauri, le curaron (de nuevo) la herida, al parecer le dieron preferencia por ir acompañada del Capitán América dándole una habitación sola. Al ver a toda esa gente sintió como si algo se rompiera dentro de sí.

-¿Todo esto lo causé... yo? -preguntó enderezándose de la cama y tratando de reprimir las lágrimas.

-¿Usted? Por supuesto que no. Fue Loki el que causó esta desgracia -contestó Steve seriamente y con un dejo de enojo.

Al escuchar la respuesta y ese nombre no pudo contener más las lágrimas.

-No llor...

-¡Fui yo, yo tuve la culpa de todas esas muertes! ¿No lo entiendes? ¡Soy muy estúpida! ¡Estúpida! -gritó.

-Cálmese -exclamó exaltado-. No debe culparse de nada, si acaso hizo algo malo no fue su intención. Loki la estaba cont...

-No menciones ese nombre -pidió en voz baja mientras seguían cayendo lágrimas por sus mejillas-. Él... él nunca me mantuvo bajo su control. Yo hice lo que hice por cuenta propia.

Steve se quedó petrificado, no podía creer lo que había escuchado. Su instinto se había equivocado, él pensó que era indefensa e inocente, pero ahora le decía que era todo lo contrario.

Conozco tu futuro (Loki)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora