Kongpob despertó acurrucado entre los brazos de su novio, algo que se le hizo un poco curioso pues casi siempre era él quien abrazaba al otro a la hora de dormir.
Alzó un poco la cabeza para mirar el reloj. Era de mañana, justo la hora a la que se había acostumbrado a despertar todos los días. Después miró a su novio, quien dormía con la boca levemente abierta. A Kongpob le daba pena despertarlo, pero debía hacerlo.
—P'Arthit... —susurró contra su oído. Había una gran probabilidad de que a Arthit se le dificultara más levantarse en esta ocasión, principalmente por la actividad de la noche pasada, pensaba Kongpob. Así que insistió, esta vez pinchando a su novio en las mejillas.
—Uhmm... No... —el mencionado se giró y se tapó la cara con la sábana.
—P'Arthit... —volvió a llamar Kongpob, pero Arthit apenas reaccionó.
Como sus intentos por despertar a su mayor parecían no tener éxito, Kongpob optó por dejarlo dormir cinco minutos más, así que se fue a duchar. Él mismo aún se sentía algo somnoliento así que una ducha le vendría bien para empezar el día.
Cuando ya no sintió ni escuchó más intentos de ser despertado, un feliz Arthit se acurrucó en su lugar. Alcanzó la otra almohada y se abrazó a ella. Ésta olía a su novio, por lo que se dejó ser llevado de nuevo al sueño.
Kongpob volvió minutos después, ya vestido y secando su cabello con una toalla. Cuando se dio cuenta, la imagen frente a él lo dejó cautivado. Su P'Arthit tenía bien aferrada la almohada sobre la que él había dormido y parecía más que a gusto abrazándola. Ahora, le daba más lástima despertarlo; es más, si por él fuera, dejaría que Arthit durmiera todo el día sólo para tenerlo a su lado.
Caminó hacia el extremo de la cama donde Arthit dormía, no sin antes tomar múltiples fotos con su celular para conservar como recuerdo. Lo observó un par de segundos más y después se inclinó sobre él.
—¿No preferirías tenerme a mí en lugar de esa almohada, P'Arthit? —murmuró contra su oído.
Pero Arthit sabía una forma en la que Kongpob desistiría en despertarlo. Apartó la almohada, sacó la sabana y abrió los brazos como invitándole a reemplazar la almohada.
—Eso es jugar sucio... —declaró, reuniendo toda su fuerza de voluntad para no unirse a su novio en la cama. En su lugar, tomó a Arthit de un brazo y tiró de éste para intentar sacarlo de la cama—. Llegarás tarde el trabajo.
—Pedí el día libre —contestó adormilado el otro joven. Enganchó sus brazos al cuello de su novio y lo haló con él hacia la cama.
Kongpob al principio dudó de las palabras de Arthit, pero éste lo terminó convenciendo, así que se dejó abrazar por él mientras repartía besos por todo su rostro. Arthit sólo sonreía satisfecho.
—¿Tienes algo importante que hacer hoy? —preguntó el mayor mientras se dejaba besar.
—Nada más importante que estar contigo —respondió Kongpob después de pensarlo unos segundos.
Las mejillas de Arthit se tiñeron de rosado.
—Ahhh... De verdad que eres cursi...
Entonces, el mayor usó su fuerza para girar y poner a su novio contra el colchón para comenzar a hacerle cosquillas.
—¡E-Espera, P'...! —Kongpob reía, retorciéndose debajo del cuerpo de su amado, pero en ningún momento intentó tomarle de las manos para que se detuviera.
Para Arthit, la risa de Kongpob era algo que nunca se cansaría de escuchar. Cuando vio sus lágrimas, paró y se volvió a recostar en su lugar, llevándose consigo la sábana para taparse todo el cuerpo.
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I. Sintonía
FanfictionHan pasado casi cuatro años desde que Kongpob y Arthit empezaron a salir. Durante ese tiempo, han tenido que enfrentarse a muchos obstáculos, pero el destino aún tiene más planes para ellos. - Primera parte de la serie Escala Danjon, libros basados...
