Al despertar, Arthit lo hizo en la misma posición que se acostó. Le dolía todo el cuerpo y la cabeza también. Sentía como si todo un zoológico hubiera pasado sobre él.
A su lado, un feliz Kongpob estaba teniendo un sueño muy agradable en el que despertaba en la nueva casa y su novio le daba los buenos días con un beso en los labios, eso además de la agradable noticia de que tenía el desayuno listo en el primer piso. Luego, el Arthit de sus sueños se daba la vuelta para revelar que sólo traía puesto un corto delantal, el cual dejaba al descubierto su redondo trasero. Sin embargo, ése era sólo un sueño, pues aún no vivían juntos y tampoco creía que Arthit lo despertara de esa manera, porque, para empezar, era casi imposible que el mayor despertara antes que él por las mañanas.
Sintiendo la piel pegajosa por el sudor y otros fluidos, Kongpob se removió sobre las sábanas. Abrió lentamente los ojos, esperando encontrar a su novio allí acostado su lado. A éste incluso el abrir los ojos le dio mucho trabajo y se sentía por completo incapaz de levantarse.
—Buenos días... —susurró el mayor con la voz ronca cuando notó que Kongpob también estaba despierto.
A Kongpob la cabeza le daba punzadas, pero no era nada comparado al dolor que sentiría si hubiera tomado algunos tragos más la noche anterior.
—Buenos días —subió una mano hacia su rostro para acariciar su mejilla—. ¿Cómo te sientes?
Su voz, al igual que la de Arthit, había sonado algo ronca. Rio al recordar por qué. Los hechos de hace unas horas estaban tan claros en su cabeza.
—Cansado y... me duele la cabeza —Arthit escondió su cara en el cuello de su novio para evitar la luz del sol—. ¿Y tú?
—Me siento igual que tú... —respondió el menor y le besó la frente, pegándole más a él. Cerró los ojos una vez más, pero no para volver a dormir; él sólo quería disfrutar de ese agradable, aunque doloroso despertar junto a su pareja.
Pero no pasaron mucho en esa posición porque Arthit comenzó a alejarse. Sentía que su cuerpo era un asco y quería ir a asearse antes de seguir con los abrazos.
—Quiero ducharme —anunció.
Kongpob se incorporó también en la cama, él igual se sentía con la necesidad de darse una buena ducha.
—Te acompaño.
Pero cuando Kongpob salió de las sábanas para levantarse, Arthit no pudo evitar sentirse demasiado cohibido, así que volvió a cubrirse el cuerpo con la sábana.
—S-Si quieres puedes bañarte tu primero...
Estaba nervioso. La desnudez de su novio había hecho que su mente comenzara a recordar todo lo sucedido la noche pasada luego de llegar a su edificio.
"Ambos salieron de elevador y enseguida se apresuraron a recorrer el pasillo hasta llegar a la puerta del apartamento. Con urgencia, Kongpob le sacó a su novio las llaves del bolsillo y, como pudo, tanteó la cerradura. Sin embargo y al escuchar aquella batalla con la cerradura, un desesperado Arthit se dio la vuelta y se ocupó de abrir correctamente. Tardó más de lo esperado, pues el alcohol y los besos que comenzaba a sentir en el cuello le impedían hacerlo con agilidad.
La camiseta de mayor cayó instantes después de que la puerta se cerrara detrás de ellos. Kongpob continuó repartiendo besos y mordidas en todo el pecho de su novio mientras sus manos viajaban hacia su pantalón. En poco tiempo, desabotonó aquella prenda por segunda vez en esa noche, al mismo tiempo que las manos de Arthit se paseaban por su pecho.
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I. Sintonía
FanficHan pasado casi cuatro años desde que Kongpob y Arthit empezaron a salir. Durante ese tiempo, han tenido que enfrentarse a muchos obstáculos, pero el destino aún tiene más planes para ellos. - Primera parte de la serie Escala Danjon, libros basados...
