Capítulo 8

2.5K 262 87
                                        


A la mañana siguiente, Arthit se removió cuando sintió los toques de su novio a los costados de su abdomen. Cada vez eran más las cosquillas las que sentía y al inicio actuó molesto para ver si Kongpob lo dejaba, pero estaba de sobra decir que eso no funcionó, así que se rindió y se dejó llevar por las carcajadas que le provocaba Kongpob.

—Kong... Para... Ya... No puedo... —reía entre cada palabra.

—Curioso... —rio él también—. Anoche también decías algo parecido.

Con esa simple frase, los recuerdos empezaron a inundar la mente de Arthit.


"—Kong... Ya no puedo —su respiración ya era inestable, así que jadeó.

Kongpob estaba ocupado retirando la apretada ropa interior de su novio para así dejar al descubierto su trasero. Pellizcó suavemente la piel lo que hizo a Arthit sobresaltarse.

—Dime qué quieres que te haga, P'Arthit. Dime —susurró Kongpob contra el cuello de su mayor.

—Te quiero a ti —le temblaba la voz, pero no por ello se sentía menos seguro de aquello que tanto quería. —...dentro mío".


El rostro de Arthit había adquirido un fuerte tono de rojo cuando Kongpob finalmente detuvo sus cosquillas y se levantó de la cama, justo en el momento en que su celular marcó la llegada de un nuevo mensaje.

—Oh —dijo, desbloqueando la pantalla para leer. Frunció el ceño—. Es mi padre, al parecer quiere que esté en casa para antes de mediodía—. Tecleó una respuesta rápida y bloqueó su celular. Se dio cuenta de que faltaban todavía un par de horas para entonces, pero decidió empezar a arreglarse de una vez—. Podemos desayunar fuera o con mis padres, P'Arthit. Lo dejo a tu elección.

—¿Con tus padres significa también con tus hermanas? —Arthit no quería monopolizar a su pareja, pero aún se sentía nervioso de volver a ver a la familia de Kongpob. Ya se había sentado en la cama y apoyó su espalda en la cabecera.

—No lo creo, P'Arthit. Una de ellas salió de viaje ayer por la noche y la otra está con su familia. En todo caso sólo seremos tú y yo con mis padres —le sonrió con la intención de calmar un poco el nerviosismo que sabía estaba sintiendo. No sabía si sus palabras harían que Arthit estuviera más inquieto, pero al menos fue honesto.

El mayor jugaba con sus dedos que estaban sobre su regazo cuando tomó su decisión.

—Entonces iré contigo... Si es que no les molesta a tus padres, claro.

Kongpob fue a besar los labios de su novio después de que éste le diera su afirmativa y, sentado junto a él en la cama, terminó de abotonarse su última camisa limpia.

—¿Me veo bien, P'? —preguntó, volviéndose a levantar de la cama y extendiendo los brazos para que su novio tuviera una buena vista de él con esa ropa—. No sé por qué, pero tengo un buen presentimiento sobre este día...

El otro joven bufó algo molesto. Kongpob siempre lo arrinconaba para que le dijera cosas bonitas, pero pocas veces funcionaba. En lugar de responderle, se levantó de la cama y fue al armario para tomar ropa y vestirse.

—Kongpob... —le llamó cuando estuvo frente al espejo, arreglando su cabello—. ¿Por qué me sigues llamando P' después de tantos años?

Al menor esa pregunta lo tomó por sorpresa. Siempre creyó que Arthit estaba totalmente en contra de dejar los honoríficos de lado.

I. SintoníaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora