Arthit ayudó a Kongpob a sostenerse de pie durante todo el trayecto desde la casa hacia donde tenían estacionado el auto. Se detuvo al lado de la puerta del copiloto e iba a abrir, pero sintió que le detenían.
—¿Kongpob, te sientes muy mal? ¿Deberíamos ir al hospital? —preguntó un muy preocupado Arthit, mirando a su menor quien tenía oculto el rostro contra su hombro.
Kongpob sentía un nudo en la garganta. Las lágrimas se acumulaban en sus ojos y no respondió a Arthit porque no creía que podría hacerlo sin empezar a llorar.
—De verdad lo siento, P'... —murmuró después de unos segundos en los que hizo lo mejor que pudo para no romper en llanto—. Lamento que mi madre te haya tratado de esa forma... Lamento haber sido tan ingenuo al pensar que de verdad le agradabas.
El mayor le abrazó, protector. Luego le tomó de la cara y la alzó para poder verlo; limpió algunas lágrimas que bajaban por sus mejillas. Enojo y tristeza eran cosas que se revolvían dentro de Arthit al ver que su novio perdía toda esa felicidad que siempre poseía.
—Kong... No llores, por favor. Tú no tienes que lamentar nada. Ella tarde o temprano tendrá que aceptar todo, porque yo no te voy a dejar tan fácilmente.
Dicho eso, Arthit se acercó y dio pequeños besos en los labios de su novio, quien dejó que sus labios fueran besados mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. A Kongpob no le gustaba llorar y menos con alguien en frente, pero esta vez se permitió hacerlo con total libertad. Al menos ahora, con Arthit a su lado, sentía que alguien estaba allí para él cuando lo necesitara.
—No sé cómo fue que gané el amor de una persona tan maravillosa como tú —dijo Kongpob contra sus labios, al fin esbozando una pequeña sonrisa, pero ésta seguía siendo algo triste. Al menos sus lágrimas ya habían parado, aunque sentía las pestañas—. Te amo, Arthit, de verdad lo hago.
El mayor limpió las lágrimas que aún quedaban, pegó su frente con la ajena y acarició las mejillas.
—Yo también te amo, Kong, pero no llores más que me duele verte así.
—Te prometo que te recompensaré por esto —garantizó, abrazando a Arthit por la cintura antes de aceptar romper el abrazo y sacarse del bolsillo del pantalón las llaves del auto.
Suspiró cuando notó la maleta con ropa sucia en los asientos traseros, había olvidado por completo que uno de los motivos de haber ido a su casa fue para conseguir más ropa limpia y una buena parte de sus pertenencias si es que quería empezar a vivir con su pareja.
Como leyendo sus pensamientos, Arthit habló.
—Puedes venir mañana...
—Realmente no creo venir por un tiempo, o al menos no cuando mi madre esté en casa... —respondió Kongpob, murmurando eso último.
Arthit sólo asintió con la cabeza y tomó las llaves de la mano de su novio. Él conduciría.
Minutos después, estuvieron en un pequeño restaurante a unas calles del edificio de apartamentos de Arthit. Decidieron llegar allí para comer ya que su desayuno había sido groseramente arruinado.
—Quiero una sopa clara con albóndigas —dijo Kongpob a quien los atendió. Podía no ser una muy buena opción para desayuno, pero era ya casi la hora de la comida así que optó por pedir algo como eso.
Ya habían pasado unos días desde la última vez que salieron a comer juntos y el menor recordó que la vez pasada que habían comido fuera, tenía un asunto pendiente el cual ahora ya se había resuelto. Se quedó pensando en eso con la vista fija en el panorama fuera del restaurante hasta que les trajeron sus platos. Tomó sus cubiertos para empezar a comer.
ESTÁS LEYENDO
I. Sintonía
FanfictionHan pasado casi cuatro años desde que Kongpob y Arthit empezaron a salir. Durante ese tiempo, han tenido que enfrentarse a muchos obstáculos, pero el destino aún tiene más planes para ellos. - Primera parte de la serie Escala Danjon, libros basados...
