A ambos cada vez se les hacía más difícil caminar apropiadamente con aquel bulto atrapado dentro de los pantalones. Arthit mordía su labio inferior mientras pasaban entre toda la gente, impaciente por llegar a un sitio lo suficientemente privado como para darse un poco de alivio en compañía de su novio.
Cruzaron un pasillo donde había más de una pareja besándose y explorando el cuerpo de la otra persona con manos y boca. Ambos se sentían nuevamente como adolescentes que no podían bajar su calentura y lo único que no era verdad era la parte de ser adolescentes.
Tan pronto como abrió la puerta del baño, Kongpob se dio cuenta de que había más de una pareja ahí. Con torpeza, él y Arthit se metieron a uno de los cubículos y, una vez dentro, el menor empujó a su novio contra una de las paredes del cubículo, pero no antes de ponerle seguro con manos ansiosas. No quería que nadie llegara a interrumpirlos.
Luego, volvió a atacar los labios de su mayor, al mismo tiempo que sus dedos desabotonaban con urgencia el pantalón para empezar a tocarlo. Con similar urgencia, Arthit le quitó la camiseta para dejarla sobre la cisterna del baño, pues quería tocar los músculos de su pareja. Y cuando su pantalón estuvo desabrochado, le ayudó a Kongpob a bajarlos para después desabrocharle el pantalón a él con prisa.
—Tranquilo, tenemos toda la noche... —dijo el menor contra sus labios al sentir que su pantalón le caía hasta los tobillos. Aunque ya en ese punto, él tampoco quería ir tranquilo.
Ambos actuaban con tanta urgencia que parecía que había pasado más tiempo desde la última vez que estuvieron juntos de forma tan íntima.
Arthit le tomó a Kongpob por los hombros para acercar más su cuerpo y sentir su piel sobre la suya. Sentía la piel de su cuello ser besada a la vez que una mano se colaba dentro de su ropa interior, arrancando más sonidos de placer de su garganta. Había demasiados ruidos a su alrededor que se sentía con libertad de dejar a su boca hacer los ruidos que quisiera.
Pronto, las últimas prendas cayeron también al piso lo cual les dio a ambos más libertad para tocar. Pero antes de hacerlo, Kongpob llevó sus dedos hacia la boca de Arthit, indicándole con la mirada lo que debía hacer.
El mayor sin pensarlo mucho abrió su boca y dejó pasar los dedos de su novio, lamiéndolos y chupándolos tal como si fueran una paleta. Su saliva se caía por las comisuras cuando Kongpob los sacó.
—Así me gusta —susurró el menor con lascivia y llevó esos mismos dedos hacia el trasero de Arthit para empezar a prepararlo, mientras con los dedos de su mano libre limpiaba la saliva que caía de la barbilla de su pareja.
Arthit se tomó más fuerte de los hombros ajenos, pues sabía que en cualquier momento podía perder las fuerzas en sus piernas. Buscó los labios de Kongpob y dio pequeñas mordidas en ellos, las cuales eran devueltas juguetonamente.
Sin mucho esfuerzo y con cuidado de no hacer sufrir mucho a su novio, Kongpob logró introducir un dedo. Sin embargo, creía que Arthit debería acomodarse diferente para tener mejor acceso.
—Colócate contra la puerta —pidió, dejando varios besos más en los labios de Arthit.
El mayor salió de su ropa, dejándola en el piso. Caminó un par de pasos y se recargó contra la puerta, girando un poco su cabeza para ver cuál sería el siguiente movimiento de su novio. Este se inclinó para seguir besándole mientras con sus dedos volvía a tantear aquella zona.
En poco tiempo, dos dedos ya estaban explorando el interior de Arthit, cuyos jadeos fueron cada vez más fuertes cuando sintió estimulado el punto que le daba tanto placer. Ni en sus más bizarros sueños, él habría imaginado estar en un baño público haciendo esas cosas. En realidad, no se lo había imaginado ni siquiera fuera de una recámara, pero tenía que admitir que era bastante erótico el estar haciendo algo así en un lugar tan público.
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I. Sintonía
FanfictionHan pasado casi cuatro años desde que Kongpob y Arthit empezaron a salir. Durante ese tiempo, han tenido que enfrentarse a muchos obstáculos, pero el destino aún tiene más planes para ellos. - Primera parte de la serie Escala Danjon, libros basados...
