En poco tiempo los dedos de Kongpob terminaron de desabotonar la camisa de Arthit, trasladándose después al borde del pantalón de aquel impecable traje azul, el cual desabrochó con facilidad. Mientras tanto, sus labios se mantenían ocupados besando el blanco cuello, lugar en el que de vez en cuando dejaba leves mordidas.
Cuando se daban momentos como ése, Arthit ya no ponía resistencia alguna. Ahora mismo, incluso le daba a Kongpob más acceso a su cuello al ladear su cabeza mientras su mano derecha subía hasta enredar sus dedos en los mechones de cabello.
Con Arthit recargado contra el borde de la encimera, la boca de Kongpob se desplazó lento desde el cuello hasta la mandíbula y finalmente a los labios, donde dio inicio a un beso apasionado. Tener a Kongpob besándole de esa forma dejaba a Arthit de verdad atontado, por lo que poco a poco entreabrió sus labios, dándole total pase a la lengua de su menor para que empezara a jugar con la suya.
Aunque no mucho después, Arthit se despegó de donde estaba recargado y a ciegas comenzó a caminar hacia la cama que quedaba justo en frente.
Así, guiado por su pareja, Kongpob se dejó caer en el colchón con su novio sobre él. Pero el estar recostado sobre su espalda no le impedía tener el control, por lo que le ayudó a despojarse de su camisa y pronto lo dejó también sin pantalones, los cuales fueron a parar al suelo. Era cierto que Arthit se veía tremendamente guapo con ese traje azul que lo estuvo tentando durante todo el día, pero no cabía duda de que lucía muchísimo mejor sin él.
Y aunque nunca lo dijera en voz alta, Arthit tenía que admitir que le gustaba muchísimo que su novio lo desvistiera, así que en el momento en que Kongpob empezó a retirarle poco a poco las prendas, una sensación de excitación aun mayor se instaló en su cuerpo.
Tampoco no era que a Kongpob no le gustara tener a su novio bajo su cuerpo a la hora de hacer el amor, pero también le gustaba mucho la vista que éste le regalaba desde ese ángulo en particular, más que todo por la timidez que asaltaba a su mayor en aquellas situaciones tan íntimas, la cual coloreaba sus blancas mejillas, así como todo su pálido pecho.
Pasaron unos minutos hasta que el menor notó un bastante discreto gesto de incomodidad por parte de su pareja, probablemente por la posición en la que se encontraban, así que decidió intercambiar lugares con él. Ahora Kongpob estuvo arriba, con Arthit acorralado entre el colchón y su pecho y sus brazos apoyados a sus costados le impedían al mayor escapar, aunque dudaba que eso fuera a suceder. Disminuyó la intensidad de sus besos hasta que finalmente se detuvo, sólo para observar de nuevo el rostro enrojecido de su novio mientras con su muslo rozaba la entrepierna de éste.
Debajo de él, Arthit mordía fuertemente su labio para silenciar sus jadeos, pero entonces, recordó que una vez Kongpob le había dicho que no se reprimiera ya que le gustaba escuchar esos sonidos salir de su boca. Eso era algo que de tan sólo pensarlo al mayor le daba algo de vergüenza, como si no fuera suficiente con tener a su novio besando y tocando su cuerpo de esa manera.
Es el día de su graduación, puede contar como regalo, se dijo Arthit después, así que liberó su labio y dejó que su boca produjera esos sonidos que tanto le gustaban a su menor, quien deleitado con los suspiros que emitía su amado, le dedicó más atención a la creciente erección ajena, aunque se detuvo pasados unos segundos y casi al mismo tiempo los jadeos de Arthit cesaron.
Sin embargo, Kongpob aún no se sentía satisfecho con los deliciosos sonidos que su amado le regalaba, así que se dirigió hacia la zona baja de su cuerpo, donde un bien notable bulto yacía debajo de la ropa interior. Hizo caso omiso a aquello, en su lugar se dedicó a besar y dar leves mordidas alrededor.
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I. Sintonía
FanfictionHan pasado casi cuatro años desde que Kongpob y Arthit empezaron a salir. Durante ese tiempo, han tenido que enfrentarse a muchos obstáculos, pero el destino aún tiene más planes para ellos. - Primera parte de la serie Escala Danjon, libros basados...
