Capítulo 16

2.8K 234 59
                                        


Algunas semanas pasaron en las que Kongpob y Arthit continuaron con su vida juntos. Al menor le hacía muy feliz irse a dormir todas las noches con su novio entre sus brazos, pero más feliz se sentía al despertar y verle allí a su lado, profundamente dormido. Arthit siempre se veía tan en paz que para Kongpob era muy difícil perturbar su sueño.

Esa ocasión era una mañana del sábado, en la que lamentablemente ambos también tenían que trabajar, sólo que en diferentes horarios. Arthit entraba tan temprano como de costumbre y Kongpob lo hacía hasta mediodía, aunque sólo trabajaba la mitad de su jornada.

Decidiendo dejar a su pareja dormir unos minutos más y haciendo todo lo posible por evitar incendiar el apartamento, Kongpob fue a hacer el desayuno. Era algo simple, pero cuando lo tuvo hecho, se acercó su novio para despertarlo de la forma que más les gustaba a ambos: con besos.

—El desayuno está listo, Arthit —le dijo al oído y le dio un beso en la frente.

El mencionado despertó cuando le hablaron, pero no abrió los ojos. Se estiró en la cama y se quedó un momento más ahí. Tenía mucha flojera porque era sábado y se suponía que no trabajaba todo el día, pero tres días atrás les había llamado a sus padres para pedirles un poco de dinero para terminar de pagar su casa con Kongpob. La verdad es que no era mucho lo que pidió prestado, pero aun así tenía que trabajar horas extras para pagarles. El problema era que aún no le había dicho a su novio.

Pensando en que aún era bastante temprano, Kongpob que se dio la libertad de acostarse un poco más al lado de su pareja y llenarlo de besos para hacerle más amena la mañana.

—Hoy iré con mi padre —le dijo, hundiendo su dedo en la mejilla de su novio—. Iré a dejarte al trabajo y de allí pasaré a la casa.

Aún con los ojos cerrados, Arthit se abrazó a su novio.

—A la noche si quieres te paso a recoger del trabajo y nos vamos a comer a algún lado. Hoy trabajaré hasta tarde... —dijo todavía somnoliento, pero era momento de decirle.

Kongpob alzó una ceja.

—Yo salgo a las 5. Y tú, ¿por qué trabajarás horas extras? —tenía la sospecha del porqué, pero podía equivocarse así que mejor preguntó.

El mayor escondió el rostro en la curva del cuello de su novio.

—Porque... Quizás les pedí a mis padres algo de dinero para pagar nuestra casa. No es mucho, de verdad. Sólo será este mes.

—Ohhh, Arthit... —Kongpob le tomó de la nuca para empezar a acariciar en esa zona. Estaba conmovido por las acciones de Arthit, se le hacía cada vez más difícil mantener el trato que habían hecho hacía algunas semanas—. Está bien... Pero ya levántate, necesitas tomar tu desayuno.

Entonces se levantó de la cama, trayendo a Arthit consigo al tomarlo de las muñecas, quien aún somnoliento se levantó también y fue directo a sentarse a la mesa para tomar el desayuno que le preparó su novio.

-

Cuando llegaron al estacionamiento del trabajo de Arthit, Kongpob estacionó en el primer espacio vacío que encontró.

—Que tengas un excelente día —deseó, acariciando la mejilla de Arthit para luego atraerlo hacia sí y darle un rápido beso en los labios como despedida.

—Te llamo cuando vaya por ti —fue lo que obtuvo como repuesta.

Kongpob arrancó de nuevo el auto, ahora rumbo a la casa de sus padres. Hacía un par de horas le había dicho a su padre que iría a hablar con él, por lo que era probable que éste ya estuviera esperándolo.

I. SintoníaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora