Arthit estaba colocándose una camiseta cuando escuchó un teléfono sonar. Vio que no era el suyo, así que se acercó al de su novio.
—Kongpob... Te llama tu mamá —gritó para ser escuchado por Kongpob quien justamente iba saliendo del baño.
Kongpob se tensó cuando vio el nombre en la pantalla, sin duda alguna era su madre. Tomó su celular entre sus manos, indeciso entre contestar o no. Apartó la vista de la pantalla y buscó la mirada de su pareja, tal vez así sabría qué decisión tomar.
Arthit se acercó a él y le abrazó por la espalda, colocando su barbilla en el hombro de su novio.
—Respóndele. Aunque sea para que sepa que estás bien. Debe estar preocupada.
El otro joven suspiró un poco más tranquilo por las palabras de Arthit. Luego, presionó el botón verde y después el que marcaba el altavoz. Arthit se quedaría callado, pero seguiría ahí dándole apoyo moral a su pareja.
—Hola, madre —saludó con un tono firme de voz.
Ambos escucharon que del otro lado de la línea la mujer respondía efusivamente. Kongpob asentía varias veces con la cabeza a medida que su madre hablaba. Tampoco era como si ella pudiera verlo, pero de esa manera él sentía que podía hacer la conversación más grata.
Durante toda la conversación su madre no hizo mención directa de Arthit y Kongpob estuvo internamente agradecido por ello, pues no tenía ganas de hablar con ella al respecto. Aun así, intuyó que ésta había visto ya las fotos que estuvo subiendo a redes sociales desde que llegaron.
—Sí, madre —dijo una vez más con una leve sonrisa—. Me aseguraré de usar suficiente protector solar... Aunque debería ser él el que debería cuidarse de mí —susurró eso último.
Arthit dio una pequeña mordida al hombro de su novio por el comentario que éste hizo.
En ese momento tocaron la puerta y Arthit fue a abrir. Era Yong, quien le preguntó si bajarían pronto para ir juntos a comer. Arthit respondió que en unos minutos estarían ahí con ellos.
Cuando regresó con él, Kongpob ya estaba despidiéndose de su madre. Éste colgó y se guardó el teléfono en el bolsillo del pantalón, soltando un suspiro de alivio porque la llamada había salido bien.
—¿Cómo fue todo? —le preguntó.
—La escuchaste. Todo bien... —respondió Kongpob, aunque aún se sentía algo intranquilo.
El mayor tomó su propio teléfono y su cartera los cuales se guardó en el bolsillo, después se acercó a Kongpob, quien ya estaba de pie cerca de la puerta.
—Te dije que ella estaba preocupada por ti. Cuando sea el momento, habla con ella... Pero que sea antes de mudarnos —colocó sus manos en el pecho de su novio y se acercó para darle un pequeño beso que hizo a Kongpob sonreír.
—Dijiste que cuando sea el momento... —dijo con un tono de cautela—. Pero está bien, lo haré antes de mudarnos. De todos modos, debo hablar con mi padre sobre nuestros planes.
Dicho eso, Kongpob tomó su mano y entrelazó sus dedos antes de salir por la puerta. No querían que se les hiciera muy tarde.
-
Estaban fuera, de nuevo en el restaurante de esa misma mañana, cuando Arthit habló, decidido a romper la atmósfera de tensión que se sentía en la mesa.
—Nai... —empezó, dejando de lado su carta del menú e inclinándose hacia Nai con genuina curiosidad—. ¿Por qué no te sentaste junto a P'Yong? ¿Están peleados? —alzó una ceja.
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I. Sintonía
FanfictionHan pasado casi cuatro años desde que Kongpob y Arthit empezaron a salir. Durante ese tiempo, han tenido que enfrentarse a muchos obstáculos, pero el destino aún tiene más planes para ellos. - Primera parte de la serie Escala Danjon, libros basados...
