Capítulo 14

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Cuando despertó, Kongpob se encontró con que su adorable novio aún dormía profundamente a su lado, tal como todas las mañanas.

Para ver qué hora era, tentó con la mano uno de los celulares que estaban sobre la mesita al lado de la cama. Eran veinte minutos pasadas las siete de la mañana.

—Amor, despierta, se nos hace tarde —dijo mientras prácticamente saltaba de la cama. Aún tenía que tomar una ducha, pues su cuerpo estaba pegajoso y sudado por lo de hace algunas horas.

Mala idea, fue mala idea haberme sostenido de la cabecera anoche, fue lo primero que pensó Arthit al abrir sus ojos. Sentía sus brazos doler mucho por el esfuerzo. A la distancia escuchó la regadera y decidió meterse también para despertarse más, así que se levantó con dificultad, tomó su ropa y fue al cuarto de baño.

Kongpob ya estaba terminando de ducharse cuando Arthit entró con él al ahora reducido espacio. Aún dentro del cuarto de baño y frente al espejo, el menor comenzó a vestirse, echando uno que otro vistazo a su pareja quien permanecía todavía bajo la ducha.

—Te ves adolorido —dijo cuando vio los gestos que hacía Arthit al levantar los brazos para lavarse el cabello—. Yo también lo estoy un poco.

—Yo hice todo el trabajo anoche... —refunfuñó. Él quería algo de crédito—. ¿De nuevo nos vamos juntos a la salida?

—Hoy puedes llevarte el auto si quieres. Te daré las llaves.

Kongpob terminó de alistarse y se quedó un momento allí para esperar a que su mayor saliera de la ducha, pues creía que ya era demasiado tarde para ir a buscar algo para que desayunaran.

Arthit no tardó tanto en terminar de bañarse. Se secó el cabello y se puso la ropa interior para salir y vestirse para el trabajo.

—¿Quieres que te lleve?

—No me gustaría hacerte llegar tarde —contestó Kongpob, aunque de verdad quería que Arthit le diera un aventón al trabajo esa mañana. Sentía que no había tenido suficiente con dormir toda la noche junto a él, incluso después de aquel encuentro apasionado.

El mayor no quiso insistir, pues de verdad que ya era muy tarde.

—De acuerdo... Nos vemos más al rato entonces.

Kongpob ya se había echado la mochila al hombro y su corbata ya estaba ajustada alrededor del cuello de su camisa, pero su mente aún estaba en otro lado. Un momento antes de salir por la puerta, llamó a su pareja.

—Arthit...

Arthit aún se estaba arreglando cuando escuchó que le llamaban, así que fue hasta Kongpob.

—¿Qué pasa?

Halando suavemente del cuello de la camisa, Kongpob le robó a Arthit un pequeño beso, el cual fue apenas un roce de labios.

—Te amo —susurró con tono afectuoso—. Que tengas un buen día en el trabajo.

Y dicho aquello, salió del apartamento esbozando una brillante sonrisa.

—Hasta más tarde —dijo Arthit por lo bajo al verlo irse. Una sensación de calidez se expandía por su pecho cuando se dio la vuelta para terminar de arreglarse.

-

Apenas Kongpob llegó a su trabajo fue que se dio cuenta de que aún tenía unos minutos antes de empezar la jornada, así que fue a comprar algo rápido para desayunar. Luego, envió a Arthit una foto de lo que había comprado, pues hace poco le había prometido que se alimentaría bien para no enfermar y él pretendía mantener esa promesa.

I. SintoníaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora