Cuando Jaemin llegó a su dormitorio el domingo al mediodía, lo primero que hizo fue dejar la despensa que había comprado en su lugar correspondiente, y las bolsas de numerosas boutiques sobre su cama, luego abrir el documento de su trabajo final y mirarlo por severos minutos antes de rendirse. El análisis para el señor Park era para esa semana, y aunque todavía le quedaban algunos días, no quería dejarlo todo para última hora.
De vuelta al mundo real.
Aunque la noche anterior y esa mañana habían sido un paraíso para el chico, todavía tenía responsabilidades fuera de las de ser un baby. Claro que no iba a negar que le encantaría despertar cada mañana envuelto en sábanas finas, con caricias en la espalda y besos en el cuerpo, consentido por alguien tan caliente como Lee Jeno, pero el encanto tenía que tomar un descanso.
El hombre era una fantasía, inclusive le había propuesto quedarse en el departamento si así lo deseaba, pero Jaemin todavía tenía ese picor en la mente de trabajos pendientes y la necesidad de revisar su cuenta bancaria. Jeno le había prometido tener el dinero listo a primera hora, y al ser un hombre de palabra, lo cumplió; ahora, más hambriento que cansado, Jaemin se dispuso a abandonar su documento y prepararse algo rico para comer.
Cuando hubo terminado, se dedicó el resto del domingo a descansar y relajarse antes de encontrarse de nuevo con Jeno. Le habría gustado contarle a Donghyuck sobre su experiencia, pero el moreno le avisó que se quedaría hasta el lunes con su novio, por lo que Jaemin aprovechó para tomar una que otra prenda de su amigo prestada, ya otro día iría de compras con él.
Antes de las nueve, ya estaba listo, y cuando recibió el mensaje puntual a la hora prometida, salió disparado del edificio de dormitorios hasta la entrada del campus.
Jaemin había tenido parejas antes de Jeno ―aunque el mayor no podía ser precisamente considerado como tal―, pero podía estar muy seguro de que ninguno fue así de arrollador como el empresario. Apenas Jaemin estuvo fuera del campus universitario, de pie junto al Mercedes, Jeno le sonrió tan guapo como solo él podía serlo, los dientes blancos asomándose tras la mueca coqueta para tomarle de la barbilla y presionar sus labios primero en una caricia, luego comiéndose su boca como si fuera un animal famélico y el menor el más delicioso manjar. Jaemin sonrió entre el beso y se dejó hacer, soltando suspiros y mordiéndose el labio cuando la boca de Jeno acarició su cuello largo.
―Tan bello, bebé ―susurró en su oído, y Jaemin juró que las piernas se le aguadaron―. Tienes una piel hermosa y un cuello muy sensual. Soy tan afortunado de tenerte para mí, solo para mí.
―Daddy ―jadeó, los ojos nublados por los mimos del mayor―, me encanta cuando me tocas, cuando me besas. Soy solo tuyo, solo de daddy.
Las manos en su cintura se afianzaron automáticamente, con una rudeza que le hizo entender a Jaemin lo mucho que Jeno amaba cuando se autoproclamaba de su propiedad. Jeno mordisqueó el lóbulo del menor, y el cosquilleo recorrió el resto de su cuerpo. Jaemin era tan sensible, y el ser besado de esa forma por el empresario solo lograba elevar su libido.
Era innegable la química entre ellos, que había sido más que increíble desde el primer momento. El chico no podía culparse a sí mismo por desear tanto al hombre, sobre todo al ser Jeno tan fascinante y atractivo.
―Ya tendremos nuestro momento más tarde ―acotó, Jeno le sonrió de nuevo y dejó un pico en sus labios, Jaemin gimió por la repentina privación de contacto. Como todo un caballero, el mayor abrió la puerta del copiloto y se aseguró de que su baby tuviera puesto el cinturón de seguridad antes de irse a su lugar correspondiente.
Jaemin no podía creer lo mucho que disfrutaba de todo eso, aunque claro, las caricias de Jeno tenían un lugar privilegiado en su lista. El mayor parecía tan seguro de sí mismo al momento del sexo, tan poderoso y experimentado, con las caricias correctas en los momentos precisos, capaz de llevarle a límites insospechados. Sonrojado, recordó la primera noche con él, en la que su orgasmo llegó más lejos y oh, joder, si no paraba de soñar despierto, tendría una erección.
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Distaste | nomin
FanfictionCon Jeno, la vida de Jaemin adquiere otro sabor. El conocer el mundo sugar abrió toda una amplia gama de sabores que acariciaron sus sentidos como el más exquisito manjar. Con Jeno, la vida de Jaemin es dulce cuando lo conoce, agrio cuando se reencu...
