Para Jaemin no había sido fácil despedirse de Jeno, y mucho menos después de la escapada romántica que se dieron en la hermosa playa de Eurwangni. Jeno era un hombre comprometido, trabajador y responsable, y Jaemin no podía negar que esa faceta del hombre le ponía muchísimo, pese a que le habría gustado pasar más tiempo con él.
Al bajar del tren y divisar a sus padres esperando por él en la sala, no pudo evitar sentirse emocionado. Había pasado tanto tiempo sin verlos, después de tantos momentos difíciles en la capital; estando en Ilsan podía respirar mejor, y tomando una bocanada de aire fresco, se apresuró hasta donde ellos estaban, siendo recibido por amplias sonrisas y brazos abiertos.
― ¡Jaemin, mi amor! ―su madre, Na Eunsoo, lo estrechó fuerte en un abrazo mientras su padre besó su coronilla con cariño. Jaemin no pudo evitar que los ojos se le aguaran por la emoción.
―Hijo, por fin estás con nosotros ―Na Woohyuk complementó, Jaemin se separó para mirarlos, con el rostro enrojecido y húmedo por las lágrimas―. Ya, ya, ¿todo bien?
―Sí, pa, solo estoy muy contento de estar con ustedes.
―Nosotros también, hijito ―Woohyuk besó su frente con cariño paternal, como si ese joven adulto fuese todavía el pequeñito que siempre había adorado con el alma―. Preparamos un almuerzo delicioso para ti, porque ayer fue tu cumpleaños.
―También tenemos un regalo, así que vayamos a casa para que puedas verlo, bebé ―Eunsoo besó su frente y limpió las lágrimas de sus bonitas mejillas, apartó los desordenados mechones de cabello de su frente y le tomó de la mano para dirigirlo a la salida, mientras su papá lo ayudaba con las maletas―. Mira lo que te has hecho en el pelo, ¡te ves lindísimo!
― ¿Te gusta? Me lo teñí hace un par de semanas ―sonrió, revolviendo un poco sus mechones color rosa―. Tengo tantas cosas que contarles, estoy muy feliz de por fin estar aquí con ustedes ―comentó contento, la familia salía de la estación de trenes disfrutando de la agradable brisa de agosto.
―Nosotros también, mi amor. Papá y yo preparamos algo delicioso para ti, comeremos muy rico para celebrar tu cumpleaños, aunque sea atrasado.
―Gracias, ma ―sonrió el menor, todavía asido del brazo de la mujer―. Pidamos un taxi, ¿sí?
Los otros dos adultos enseguida ralentizaron el paso, se miraron entre sí brevemente con incomodidad, pero no se negaron cuando un automóvil se detuvo frente a ellos. De inmediato, el conductor les ayudó con el equipaje, y pensaron entonces para sí mismos que un gasto más no les dañaría tanto, que podían permitírselo por su hijo, a quien llevaban meses sin ver.
Jaemin se la pasó platicando durante todo el camino, y aunque los señores Na reían con él ante sus anécdotas con sus amigos, la preocupación continuaba en el fondo de sus mentes, mirando con terror el contador en la pantalla del tablero.
Recorrieron varios kilómetros, y mientras más avanzaba el auto, más se sentía el calor y la incomodidad mal disimulada entre ellos. Jaemin ahora hablaba esporádicamente, pareciera haberse resignado a detenerse cuando notó lo taciturnos que se veían los adultos. Cuando finalmente llegaron, los tres se bajaron del vehículo junto con el conductor que les ayudaba con el equipaje, la señora Na se apresuró dentro de la casa y el señor ayudó a bajar las pertenencias de su hijo.
― ¿Me dice cuánto es?
―Yo pago, papá ―Jaemin dijo despreocupadamente. Sacó de su billetera unos cuantos billetes de gran denominación y pagó al taxista sin problemas, agradeció por sus servicios y sonrió a su padre para dirigirse ambos al interior de la vivienda.
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Distaste | nomin
FanfictionCon Jeno, la vida de Jaemin adquiere otro sabor. El conocer el mundo sugar abrió toda una amplia gama de sabores que acariciaron sus sentidos como el más exquisito manjar. Con Jeno, la vida de Jaemin es dulce cuando lo conoce, agrio cuando se reencu...