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El flujo de estudiantes en el campus era impresionante. Cientos de personas yendo y viniendo a toda prisa, todos con maletas o mochilas significativamente grandes, documentos pendientes, algunos con urgencia corriendo hacia las oficinas administrativas o a las salas de profesores... pese a ello, todos tenían en común la euforia de las vacaciones invernales. Navidad era en menos de una semana, y todo mundo iba de regreso a sus casas, ansiosos por deshacerse de sus responsabilidades por al menos unas pocas semanas.

Jaemin no era la excepción, sentía que caminaba sobre rayos de sol en un día cálido, pese al frío y la nieve que de a poco caía sobre la ciudad. Pasaría un par de días con Jeno en Seúl, y luego ambos se irían a Ilsan por separado, y a pesar de que la idea de la distancia lo abrumaba un poco, él también quería pasar tiempo con su familia.

Si las circunstancias fueran distintas, no habría dudado en invitar a Jeno a pasar las fiestas en casa de sus padres. Probablemente habrían bebido chocolate caliente en las frías noches bajo las luces de colores y brindado en año nuevo para comenzar uno más juntos. Sin embargo, entendía que por el momento no podía ser de esa manera.

Llegaría la oportunidad alguna vez, él podría presentarlo como su pareja, y entonces sus padres lo amarían. A su yerno, aunque fuera un hombre divorciado con dos hijas...

― ¡Eh, Jaemin!

Sorprendido, el chico se dio la vuelta al escuchar que llamaban su nombre, y casi agradeció que lo hicieran salir de sus divagaciones.

― ¡Mark! Qué gusto verte de nuevo.

Algo agitado, el chico mayor lo alcanzó con la mochila al hombro y una sonrisa que le pareció grata a Jaemin. Era bueno verle tan contento, después de todo.

―Lo mismo digo, ¡hace mucho que no te veo con Donghyuck! Ni siquiera nos has visitado en nuestro nuevo piso.

― ¿Ustedes acaso...?

El mayor asintió sin perder la sonrisa, ocultando un suave sonrojo tras su enorme abrigo marrón.

―Ya ha pasado un tiempo desde que nos mudamos juntos, creo que la distancia nos estaba afectando. Solíamos discutir seguido...

―Me alegra que todo esté mejor, Mark ―Jaemin sonrió sincero―. Supongo que debo visitarlos muy pronto.

―Eres bienvenido siempre que quieras. Hyuck y yo pasaremos año nuevo juntos, ¿por qué no vienes a la fiesta que haremos? Será por la tarde, me imagino que pasarás la víspera con tu familia.

Jaemin no disimuló la sonrisa avergonzada, la víspera la pasaría con Jeno, y Mark le había dado la excusa perfecta para salir de casa de sus padres.

―Por supuesto, pero me las arreglaré para llegar a su fiesta. Todo el estrés de los finales me impidió reunirme con ustedes más seguido.

A pesar de su pelea con Donghyuck, Jaemin solía sentir esa opresión en el pecho que no le permitía mirar a Mark a los ojos y hablarle con sinceridad, quizá por la culpabilidad de ser cómplice de un engaño. Pero ahora el ver a Mark con una mejor pinta, sonriendo y con noticias agradables, le ponía contento y al mismo tiempo, por algún motivo le pesaba aún más en el corazón. Le hacía pensar en que se peleó con su mejor amigo por nada, que él solo se estaba preocupando por Mark y Jaemin solo invalidó su consternación al burlarse del tema de las drogas.

―Es completamente normal, Jaems, lo importante es concentrarse en aprobar... ―le consoló el mayor con unas palmadas en el hombro. Verdaderamente era un gran hyung con quien Jaemin le gustaría poder volverse cercano―. De hecho, Hyuck me espera en su nuevo auto, ¿puedes creer la suerte que tiene? ―rio incrédulo.

Distaste | nominHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora