❝ 8 ❞

9.4K 948 1K
                                        




―Sigues enojado conmigo.

Jaemin rodó los ojos y soltó un suspiro de fastidio, avanzó en la fila de la cafetería y releyó por enésima vez el tablero del menú de aquel día. Donghyuck se había aparecido de repente a su lado, saltarín como siempre, como si nada hubiese ocurrido. Hablaron durante el fin de semana, y Jaemin descubrió que el moreno había pasado casi tres días seguidos con el señor Yi hasta que se dignó a regresar al campus el sábado, que fue cuando recibió el sermón de su vida por parte del menor.

―No estoy enojado.

―No te estaba preguntando.

Jaemin gesticuló incómodo, continuó avanzando por la fila y pidió su almuerzo, pagó y se colocó en la zona de entrega, en donde esperaba que Hyuck no lo siguiera, porque sabía lo mucho que su amigo detestaba esperar. Desafortunadamente, Donghyuck era una persona insistente, y no se rendiría fácil.

Se había reconciliado con Mark, pero siendo que Jaemin conocía la verdad, le era difícil no enojarse cuando el mismo moreno le había advertido que no se involucrara demasiado con Lee Jeno. ¿Por qué él entonces parecía estar demasiado apegado a Yi Dalsik?

―Bueno, sí estoy enojado, pero por otras cosas ―y no mentía, el tonito agrio en su voz y el ceño constantemente fruncido eran suficientes para demostrarlo.

― ¿Es por el proyecto de Park? No dejes que eso te desanime, sé que te esforzaste, pero ya sabes cómo es él de estricto.

Jaemin rio amargamente, miles de cosas pasaban por su cabeza, y el proyecto de Park era lo de menos. Pese a que la nota que obtuvo era mucho más baja de la que esperaba, su cabeza estaba puesta en el pensamiento de Lee Jeno ignorando sus mensajes hasta el punto de ni siquiera recibirlos, y le pesaba en la conciencia porque él mismo andaba sermoneando a Hyuck recordándole que no se involucrara demasiado, pero ahí estaba él, comiéndose la cabeza entre el enojo con Jeno y consigo mismo por contradecir sus propias convicciones.

Se sentía como un idiota desesperado por su atención, inclusive había hecho buen uso de la super cámara de su nuevo teléfono para enviarle unas cuantas fotos eróticas, solo para ser dejado en visto.

Joder, le daba una rabia inmensa cada que lo recordaba. ¿De qué le había servido ponerse lindo y dejar el pudor de lado?, si al final solo había terminado avergonzado.

«Elige uno con buena cámara para que no te extrañe cuando estemos lejos», y su huevo izquierdo.

Cuando recibió su comida, caminó desanimado por la cafetería, Donghyuck lo guio hasta su mesa en donde Mark estaba esperando, y le subió el ardor por el estómago al ver lo cariñoso que se ponía el otro chico con su amigo. No es que le molestara la felicidad de ambos, en absoluto, pero no podía evitar sentir lástima y una ligera molestia porque Donghyuck tenía a dos tipos a sus pies, y el que se supone que besaría el suelo por donde él pisaba estaba más ausente que nunca.

Masticó su kimchi de mala gana, participaba apenas en la conversación con cortos balbuceos y echaba un vistazo a su teléfono cada dos por tres, solo para saber si Jeno respondía, pero sin éxito.

― ¿Mal día, Jaemin? ―preguntó Mark, el chico canadiense sostenía a Donghyuck de la cintura, quien no dejaba de hacerle mimos en el cabello.

―Un poco, el profesor Park le puso nota baja.

―Gracias, Hyuck, yo podía haber respondido eso ―replicó de malas.

―Falta que te den para que cambies esa actitud.

Sin poder soportarlo más, Jaemin aventó ruidosamente los palillos a la charola y el ruido de metal con metal sorprendió a los otros dos y llamó la atención del resto de los estudiantes. Con la mirada sombría y una mueca de disgusto, tomó sus cosas y se retiró sin decir una palabra, pese a que tenía mil quejas revolviéndose en un nudo en su garganta. Devolvió la charola y la comida apenas a la mitad, y caminó a paso pesado hasta su dormitorio.

Distaste | nominHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora