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Llegando a la fiesta de los Wong, lo primero que Donghyuck hizo fue soltarse del brazo de Yi Dalsik, quien a duras penas le dejó ir para encontrarse con sus amigos babies que conversaban en uno de los balcones. En ese instante, era como si Renjun y Jaemin dominaran la situación, conversando entre ellos mientras Jeno y Yukhei se limitaban a escuchar.

No pasó por alto las expresiones de incomodidad de los dos daddies, ni tampoco la forma en la que Yukhei miraba esporádicamente al otro chino, atento a cualquier movimiento que este diera, casi como si tuviera miedo de que se quebrara cual muñeco de porcelana.

Pronto, descubrió que Renjun estaba ligeramente ebrio.

―Chicos, estoy aquí ―saludó el moreno, y dirigió un corto asentimiento a modo de saludo para los dos daddies―, ¿llegamos muy tarde? Este es mi daddy, Yi Dalsik.

―Un gusto ―sonrió el hombre, tan sutil y dócil como siempre.

― ¿Yi Dalsik? ¿El de la automotriz? ―Jeno se involucró en la conversación, dándole ese giro al dominio de la situación.

―Así es ―respondió el otro hombre sin perder la sonrisa y ambos estrecharon las manos―, Nox Master.

―Tengo el Nox Master Puma, me lo entregaron hace dos meses.

― ¿Y qué tal?

―Lo uso para conducir en carretera, no me gusta sacarlo por la ciudad, no se puede correr libremente ―rio Jeno―, es de mis favoritos, el rugido del motor es tan suave y muy relajante al momento de conducir. Y ni qué decir del tablero, una joya tecnológica.

―Wong Yukhei ―el otro daddy se adentró en la conversación, estrechó las manos con Dalsik y se le vio más animado que al momento en que la última pareja llegó―, también tengo un Nox Master, pero es el Lioness. Es de mis favoritos.

―Ah, el Lioness ―Dalsik asintió con anhelo―, es una belleza de diseño.

―Me encanta el espacio, los autos amplios siempre han sido mi debilidad ―acotó Yukhei.

― ¿Ustedes juegan al tenis, golf...? ―Dalsik se dirigió a los otros dos altos―. Podemos conversarlo mejor en el Sports Villa, jugar un poco... voy al de Yongsan.

―Soy más de béisbol, honestamente ―Yukhei confesó―, me va pésimo en el golf, soy muy poco paciente para-

―Ugh ―gimoteó Renjun, rodó los ojos y, trastabillando los pies, se apartó del grupo para salirse del balcón directo hacia el salón. Lo hizo tan rápido que a Yukhei apenas le dio tiempo de intentar retenerlo.

―Renjun, espera.

― ¡Suéltame! ―farfulló cuando la mano del moreno intentó asirlo del brazo, a lo que este desistió. Renjun entonces se adentró a la fiesta y se perdió entre la gente, todavía con la copa de vino entre sus dedos. Estaba evidentemente ebrio.

― ¿Qué le pasa al chino maravilla? No anda muy de buenas hoy ―Donghyuck comentó, Jaemin rodó los ojos.

―Iré a verlo, no te preocupes, Yukhei.

― ¡Te acompaño, Nana! Ustedes sigan hablando de sus deportes.

Con el mal humor emergiendo de cada poro, Renjun se abrió paso entre los invitados, importándole poco si chocaba agresivamente con ellos. No quería estar más ahí, pero tampoco deseaba estar en su departamento que, por si fuera poco, era un regalo de Yukhei. Todo el lugar olía al mayor, y lo que menos necesitaba en ese momento era el recuerdo de su presencia.

Antes de llegar a la barra de bebidas, sintió cómo era sostenido fuertemente, y aunque en el fondo de su mente llegó a pensar que sería Yukhei, en su lugar, se encontró con Donghyuck y Jaemin diciéndole cosas que apenas podía escuchar. Estaba tan ebrio.

Distaste | nominHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora