A Jaemin le temblaron las piernas bajo las suaves caricias de Jeno. Desnudo y sobre sus sábanas, tenía el culo al aire y las pompas descubiertas, suaves y erizándose por los dedos juguetones que tamborileaban sobre su piel. Todavía sentía los restos del orgasmo de Jeno saliendo de su interior, y los del suyo propio cosquilleando en su vientre como remolinos arrasando sus sentidos.
La euforia que aún corría por su torrente sanguíneo le hacía sonreír, y mucho más al sentir los suaves y perezosos besos del mayor en su cabello y su nuca, mientras continuaba recorriendo cada centímetro de su piel con caricias.
Habían tenido tres rondas de sexo durante la tarde y parte de la noche, y ya eran cerca de las diez, pero seguía sin poder conciliar el sueño. La excitación lo mantenía despierto, pese a que las grandes manos del mayor sirvieran de arrullo.
―Mírame, Nana.
Jaemin giró la cabeza, los ojos dulces admiraron el rostro de satisfacción del mayor, y no pudo evitar que sus yemas vagaran por el pecho firme del contrario, el corazón le dio un vuelco cuando esa bella sonrisa brilló ante sus ojos. Si tuviera un poco menos de cordura, se sentiría como si fueran una pareja de enamorados luego de hacer el amor, pero ellos no lo hacían, no se prometían amor eterno entre besos y eran uno en el orgasmo; ellos simplemente se satisfacían, monetaria y placenteramente.
―Daddy ―suspiró―, no quiero moverme. Me siento muy agotado.
―Duerme, precioso.
―No quiero ―refunfuñó, abultando el labio inferior en un mohín disgustado―, bésame hasta que me duerma.
―Estás siendo caprichoso, te costará el que desobedezcas a daddy.
―Castígame entonces ―desafió sonriente, con una chispa que encantó al mayor.
A Jeno le bastó con pasear lentamente sus dedos por la columna del chico hasta alcanzar la base, hacer ligera presión en círculos por debajo del lumbar para tener a Jaemin retorciéndose de nuevo, suspirando por la inesperada sensación. Los mismos dedos bajaron hasta las mejillas redondas y se adentró en ellas, frotando apenas en un roce el húmedo anillo de músculos que se abría y se cerraba alrededor de nada, provocando que el menor temblara por la ansía de sentirlo. Jeno observaba maravillado el ceño fruncido y la boquita reteniendo un gemido que las caderas en movimiento no podían acallar, pero Jaemin era orgulloso a veces, y aunque le urgiera que esos dedos se adentraran en su interior, prefería disfrutar del castigo y gozar aún más de la recompensa que vendría después.
―Tú querías esto, baby ―la seductora voz jodió su cordura, Jaemin se aferró a las sábanas y estuvo a punto de rogarle que por favor, no lo torturara más, pero el sonido del móvil del mayor interrumpió cualquier cosa que quisiera haber dicho.
Normalmente, Jeno no contestaba llamadas cuando estaba con él, inclusive ponía el teléfono en silencio para no ser interrumpidos, pero Jaemin no pudo evitar notar que el tono de llamada era distinto, y que eso fue suficiente para que Jeno se olvidara del rol de daddy y rompiera cualquier contacto con él para atender. En menos de dos segundos, había salido desnudo de la habitación con albornoz en mano y contestado con voz seria, tan distinta al tono que usaba con él.
Mientras tanto, Jaemin jadeó ansioso, privado de otro orgasmo y con la excitación doliendo en su cuerpo.
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―Sigues enojado por algo, bebé ―Donghyuck levantó el rostro con lentitud, rindiéndose ante la mano que acariciaba su mejilla con dulzura. El hombre mayor lo observaba detrás de sus anteojos, y aún tras ellos, Donghyuck percibió un deje de preocupación genuina.
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Distaste | nomin
FanficCon Jeno, la vida de Jaemin adquiere otro sabor. El conocer el mundo sugar abrió toda una amplia gama de sabores que acariciaron sus sentidos como el más exquisito manjar. Con Jeno, la vida de Jaemin es dulce cuando lo conoce, agrio cuando se reencu...
