En una casa de familia estandar, de esas que se ven en todos lados de todo el mundo, un aire lugubre y violento emanaba, para ser exactos era la ultima casa de un vencindario de clase media baja, peleas, robos etc era algo que se veia casi a diario, lo peor es que los "vecinos" testigo de estos hechos temerosos de meterse en problemas o solo por no meterse donde no los llaman hacen la vista gorda.
La familia Kamazuki es caso muy especial, solia ser querida por todos los vecinos cuando se mudaron, una familia feliz de un niño y niña, ambos padres se veian enamorados y entonces la preguntas que solo unos pocos se hacen es... por que? que sucedio con esa familia?... eso es algo que solo la familia Kamazuki sabe y vive en carne propia... los gritos de auxilio, de ira y llantos eran lo comun...
Kamazuki reiji (10 años)
Mi madre, sollozaba en el suelo, a mi lado quizas sintiendo que su hijo estuviera en peligro me tomo de las manos y me abrazo, la mirada de mi padre nos fulmina, la botella a medio acabar en su mano era todo lo que se necesitaba para acabar con la poca paz que teniamos...
Mi padre, un alcohólico que siempre se desquitaba con mi madre, trabajaba en un taller de autos y ganaba tan poco que le importaba un carajo si comíamos o no.
—¡Maldito mocoso...! ¿Qué miras? —gruñó.
Sus pasos, cada vez más cerca, sonaban como una sentencia inminente. Sin pensarlo, me interpuse entre él y mi madre. Estaba dispuesto a todo con tal de protegerla... incluso si eso significaba enfrentar a mi propio padre.
—Hey, Rei-chan... ¿quieres subir a esa montaña rusa? ¡Se ve superdivertida!
Esa voz... La misma que alguna vez me habló con cariño. Esos ojos que me hicieron sentir seguro, amado, protegido...
Ahora me miraban como si fuera un estorbo. Un enemigo. Una molestia.
—¡¡Quítate!!
Su brazo me empujó con una fuerza brutal, como si no fuera más que un estorbo. Mi cuerpo voló hasta chocar contra la vieja pared de madera. Sentí cómo el mundo giraba por un instante, pero me obligué a ponerme de pie. Él seguía acercándose a mi madre... No, no puedo permitirlo. ¡Debo protegerla... aunque me cueste la vida!
—Tsk... ¡Eres una molestia!
Volví a interponerme entre él y mi madre. El corazón me latía con fuerza, la respiración se me cortaba, y todo mi cuerpo temblaba. Tenía miedo... un miedo paralizante. Pero aun así, sabía que el miedo de mi madre era aún mayor que el mío.
—¡Agh!
Otro golpe. Esta vez el impacto me arrojó de nuevo contra la pared. Sentí el sabor metálico de la sangre llenarme la boca, el ardor en el labio partido... Maldición. ¡Se está acercando...! ¡Tengo que detenerlo! ¡Tengo que... protegerla!
Viendo que aquel hombre volvía a acercarse a mi madre, aproveché el momento para luchar por levantarme y rogarle que no le hiciera nada a ella.
—¡Cariño, por favor... por favor, detente!
Mi madre, tambaleante, se puso de pie. Tenía un ojo morado, la piel llena de raspaduras y la voz quebrada por el miedo. Aun así, se interpuso entre él y yo.
Mi cabeza seguía dándome vueltas, el mundo se tornaba borroso, como si todo se estuviera desvaneciendo. Lo último que escuché fue un bufido violento... y luego, la oscuridad me envolvió.
Cuando volví en mí, sentí unas gotas cálidas caer sobre mi frente. Lágrimas. Las lágrimas de mi madre.
Su llanto era suave, pero cada sollozo pesaba como una piedra en mi pecho. Quería hablar, decirle que no era su culpa... pero mi cuerpo no respondía.
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Kegare no Yuusha
FantasíaKamazuki Reiji, un joven que perdió a sus padres a una edad muy temprana, halló en su hermana la única razón para seguir adelante a pesar de una vida llena de sufrimiento. Sin embargo, su vida terminó abruptamente en un trágico accidente de tráfico...
