El fuego ardiendo sin cesar, el viento llevándose las cenizas y restos de lo que alguna ves fueron humanos, madera, joyas todo convertido a la nada, ceniza que bailaba suavemente en el viento, iniciando un viaje efímero...
Mi cuerpo hace mucho dejo de ser el cuerpo con que nací, por mas que buscase mis piernas y manos solo divisaba unas garras ensangrentadas, y lo que alguna vez fue mi piel ahora eran un millar de escamas perladas que reflejaban la luz del sol...
Desconozco que me sucedió, solo... sentí mucha ira y ahora, soy quien soy... esa ira... no desaparecerá hasta que la mujer frente a mi muera.
-Hii!... U-Un dragón?! por que un dragón estaría aquí?!
Yivela suelta un grito patético mientras corre con todas sus fuerzas, tropezando entre los escombros y los cuerpos, extrañamente... mi mente estaba en calma, ya no le tenia miedo, ahora era... una hormiga para mi.
Intente gesticular palabras pero mi hocico no se movió, en cambio una voz se filtro desde mi cabeza rezongando en el lugar.
-Disfrutaste matando a Khalvin ? tanto te gusto torturar a tus esclavos? eres una mujer codiciosa, sádica... Yivela yo misma acabare con tu lamentable existencia.
—¡No me jodas! ¿Aunque seas un dragón crees que me dejaré asesinar por una esclava sin valor?! —escupió Yivela con furia.
Se detuvo. El collar que colgaba en su pecho comenzó a brillar con un intenso rojo carmesí.
—¡Miru, Yiru! ¡Acaben con ella!
De la joya surgieron dos figuras enmascaradas, envueltas en humo y luz. Sin pronunciar palabra, cargaron contra mí, sus espadas refulgiendo con maná a lo largo de los filos.
¿De verdad creen que pueden matarme?
¿Como si se los fuera a permitir...?
—¡¡¡GROAAAAA!!! —grité. No... rugí.
Desde lo profundo de mi garganta, una esfera de maná comenzó a materializarse en el aire frente a mi hocico, girando violentamente, como un sol furioso a punto de explotar.
—¡Tks! —uno de ellos chasqueó la lengua, retrocediendo con rapidez.
—¿Por qué no los matas? Así como ellos acabaron con tu madre... con Khalvin...
Mátalos. Carbonízalos. No dejes nada de ellos... hija mía.
Una oleada de pensamientos me golpeó. Palabras, voces que no eran mías.
Desde que me convertí en esto... he tenido una duda clavada en el pecho:
¿De verdad soy yo quien está haciendo todo esto...?
Una voz distinta, más profunda, se alzó dentro de mí. Firme. Persuasiva.
—No estás sola, Gaciel...
Este poder te pertenece a ti, y solo a ti.
Tienes el derecho sobre los demás. ¡Nadie te iguala!
Sentí cómo mis garras temblaban, no de miedo... sino de algo más primitivo. Algo que venía desde el fondo de los huesos. La esfera de maná en mi hocico crepitó, creciendo. Y por un momento, no supe si era yo quien la controlaba... o si era ella quien me controlaba a mí.
Cuando abrí los ojos, me encontraba recostada sobre algo blando y cálido.
¿Mi cama?
No... todo a mi alrededor eran llamas, pero ninguna me quemaba.
Mi cabello había crecido, cayendo hasta mi espalda como una cortina de fuego. Y de pronto... me invadieron unas ganas profundas de dormir.
Dormir entre aquel mar de cadáveres que ahora me servía de colchón, de almohadas.
¿Su sangre?
No importa. La quemaré. Todo lo quemaré.
—¿Por qué... tengo tanto sueño?...
ESTÁS LEYENDO
Kegare no Yuusha
FantasiKamazuki Reiji, un joven que perdió a sus padres a una edad muy temprana, halló en su hermana la única razón para seguir adelante a pesar de una vida llena de sufrimiento. Sin embargo, su vida terminó abruptamente en un trágico accidente de tráfico...
