(2) Determinación

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Mi conciencia seguía flotando en este espacio blanquecino, parecido al cielo... La niña volaba plácidamente frente a mí.

La chica, cubierta de un aura dorada, pareció cansarse de flotar y se posó delante de mí. Movió casualmente su mano e hizo aparecer una silla detrás de ella. Se sentó con las piernas cruzadas, viéndome de arriba hacia abajo.

—¿Y?... ¿Ya pensaste en qué elegir? —preguntó, formando una sonrisa juguetona en su pequeña boca.

Mi cabeza aún daba vueltas; sentía como si todo esto fuera una especie de pesadilla. El dolor de mis huesos crujiendo, las gotas de lluvia... todo había quedado tan vivo en mí.

Saber que había muerto era realmente impactante. Tenía miedo... y quería llorar.
Mi único lamento en la vida era no haber podido despedirme de mi hermana mayor.

No podía aceptar lógicamente que estaba muerto, pero me di cuenta de que actualmente no tenía cuerpo: era solo una esfera de luz.
¿Y si hubiera una oportunidad de empezar de nuevo?

Después de todo lo que sufrí, ¿empezar de nuevo sería la solución?... ¿No sería demasiado egoísta dejar atrás todo lo que pasé, vivir otra vida como si nada?

—Veo que tienes dudas, niño. ¿Por qué no me dejas explicarte qué te pasará si reencarnas?

Formuló ella mientras bebía de una taza de té que hasta hace poco no estaba allí. Sonreía como quien cuida a una mascota abandonada.
Suspiré.

Quizá negarme no estaba entre las opciones. Entonces, reencarnar... era inevitable.

—De acuerdo... reencarnaré.

Total... mi hermana no tendrá un lastre como yo en casa.
Estará mejor sin mí, aunque... lamento no haberla podido ver una última vez.
Lamento que todo haya sido tan abrupto... y lamento no haber tenido una pareja...
Maldición... me lamento de tantas cosas... ¿por qué tuve que morir así?

—¡Bien! Ahora que has aceptado, prometo otorgarte la habilidad de "Intrínseco".
Aún no puedo darte detalles sobre esa habilidad, pero... mmm...

Sus ojos brillaron con un destello azul, como si leyera algo invisible en el aire.

—Interesante... parece que estás de suerte. Tendrás otra habilidad única... aunque... no será de mi parte.

Yo solo pude escuchar sus parloteos en un murmullo lejano.
Siendo honesto, ¿quién en su sano juicio podría alegrarse de morir en esta situación?

—¡Es verdad! No me he presentado bien.
Yo soy la diosa de la Reencarnación, ¡Shiasa!
¡Recuerda bien mi nombre, eh?

Entonces, ¿quieres saber a qué mundo iras verdad? - pregunta shiasa con cierto tono de diversion.

Asenti en silencio, aunque lo unico que pude hacer fue mover mi cuerpo esferico.

—Fumu... Te veo resignado a tu destino... Es lo mejor, ya no habrá vuelta atrás... Si mueres, volverás aquí así que no lo olvides.

—El mundo al que vas se llama Dragonia... Un mundo mágico habitado por varias especies, Tales como humanos, Demi humanos, elfos... Demonios etc... Dentro de poco nacerás en el seno de una familia de Elfos, no te daré más detalles, por ahora Ve y reencarna... Ya te darás cuenta.—

—En fin... Parece que ya vas a nacer, mucha suerte en tu viaje... Kamazuki Reiji.

Todo el espacio parecía temblar alrededor... Pero tenía algo que quería preguntarle...

"¿Por qué... !¿Por qué fui escogido?!"

Hice una pregunta para ver cuál era su respuesta... ella me fulminó con la mirada por un segundo y luego empezó a hablar plácidamente.

Kegare no YuushaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora