El gran banquete

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Mantuvo los ojos cerrados mientras cambiaba de mundos. Se negaba a creer que en pocos segundos estaría en un lugar totalmente distinto y que todo era una especie de sueño extraño. En eso, sintió una brisa fría, respiró hondo y, en efecto, ese olor tan distinto le hizo darse cuenta de que ya no estaba en su "hogar".


Abrió los ojos lentamente. Esta vez, en lugar de verse casi cegada por las luces brillantes, fue sorprendida con un día que parecía nublado; la luz solar era muy tenue en comparación con su mundo, donde casi todo era artificial.El paisaje era muy lindo y refrescante para 11A224: la pradera era verde y amplia, y a lo lejos se divisaba un bosque con pinos muy altos. Todo era tan distinto que a 11A224 la dejaba asombrada, asustada y nerviosa. El trabajo del jefe era asombroso: poder crear un dispositivo que te conecta a otros mundos en cuestión de segundos, aunque le inquietaba que fuera todo tan fácil. ¿Cuántas veces y errores tuvo que cometer para llegar a este nivel? Pero los nervios le hacían más preguntas y la dejaban aún más confundida... hasta que un olor a putrefacción la sacó de sus pensamientos y la devolvió a la realidad.Se preguntaba de dónde venía ese olor. Apestaba y se disimulaba con el aire del lugar, pero aun así se sentía tan fuera de lugar que 11A224 se animó a bajar de la moto para investigar más sobre dónde estaba.Cuanto más caminaba, más se sorprendía; se sentía como estar en una de las muchas series que había visto. Mientras caminaba entre la maleza, de un momento a otro tropezó y cayó al suelo. Cuando volteó hacia atrás, vio algo aún más fuera de lugar, pero que explicaba el mal olor: un cadáver.Para ser más específicos, un brazo. Parecía de hombre. 11A224 se alejó rápidamente de la extremidad; apestaba y se veía horrible, de un tono morado y verde que indicaba que el cuerpo se estaba descomponiendo desde hacía ya tiempo.Entre la maleza, 11A224 comenzó a notar más cuerpos y partes desechadas. Se preguntó cómo era que no los había notado antes. Entonces volteó de nuevo al cielo, pero esta vez no solo había nubes: también se notaba un leve humo. Se puso de pie de inmediato. Salía humo de una chimenea. Algo que no había notado antes: una cabaña con las luces encendidas no muy lejos de donde estaba.Se puso en camino con cuidado para no tropezar nuevamente, y a medida que se acercaba, el olor cambiaba. Se volvió más fuerte, una mezcla entre comida deliciosa y putrefacción: dos cosas que no deberían ir juntas en ningún sentido.Cuando estuvo lo suficientemente cerca, vio a una niña salir de la cabaña. Tenía el cabello rubio. No parecía muy grande, tal vez unos cuatro o cinco años. Vestía como una maid y sostenía una cuchara de madera. 11A224 se quedó observando, ya que la niña no parecía actuar como una niña común.—Ahhh, me estoy quedando sin recetas para hacer tanta carne —se quejó la pequeña, quien al levantar la mirada vio la figura de 11A224—. Aún queda una... agh.De forma linda pero amenazante, la niña levantó su cuchara apuntando hacia 11A224.


—¿Tú quién eres?


—¿Quién es? —se escuchó una voz fuerte pero ronca desde dentro.

—No lo sé, pero se ve rara —la pequeña no le quitaba la mirada de encima a 11A224. La observó por más de un segundo hasta que bajó la cuchara—. ¿Por qué no entras por un cambio?

11A224 decidió acercarse, ya que, de alguna forma, se sintió bienvenida.
Al entrar en la cabaña, se sorprendió de lo limpio que todo se veía. La decoración era antigua, pero tan pulcra que brillaba. Aunque la mayoría eran vajillas hermosas, todas distintas, se veían costosas. Justo al entrar, había un comedor de madera grande y hermoso, lleno de comida hasta el tope. Todo se veía tan rico como olía: desde carnes hasta sopas, pasteles, todo tipo de platillos. 11A224 estaba tan ensimismada que no notó al hombre al otro lado de la mesa... bueno, si es que eso se podía considerar un hombre.

—¿Quién es ella? —preguntó con un tono relajado y suave, pero profundo, que llamó su atención. Solo entonces notó su aspecto físico: alto, con cara de cabra, melena de león oscura, alas grandes y una cola de reptil. Era una mezcla bizarra de animales que dejó a 11A224 con la boca abierta.

1487Donde viven las historias. Descúbrelo ahora