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El silencio de mi habitación solo se ve interrumpido por el sonido de los billetes al deslizarse entre mis dedos. Llevo tres horas aquí, rodeada de mis alcancías abiertas, contando y recontando el dinero que he ahorrado con tanto esfuerzo. La ansiedad se mezcla con la emoción en mi pecho, como una tormenta de sentimientos que no me deja en paz.

Después de dos largos años de espera, el anuncio finalmente llegó: Shawn Mendes regresa a mi país. La noticia me dejó en shock al principio, pero ahora, con la realidad golpeando mi puerta, siento que todo el esfuerzo ha valido la pena.

Recuerdo perfectamente la primera vez que Shawn visitó Latinoamérica. Fue hace dos años, y yo tuve la suerte de asistir a su concierto gracias a una amiga que ganó entradas en un sorteo. No solo fui, sino que estuve en primera fila, viendo a mi artista favorito tan cerca que aún puedo revivir cada instante con solo cerrar los ojos. Desde ese día, hice una promesa: la próxima vez, no solo iría, sino que llevaría a Sofía conmigo.

Ahora, con las fechas de la gira reveladas, estoy más cerca que nunca de cumplir esa promesa. Sin embargo, hay un pequeño detalle que me llena de incertidumbre: las entradas aún no están a la venta.

Mi padre, que se ha sentado a mi lado para ayudarme a contar el dinero, sacude la cabeza con una sonrisa entre divertida y sorprendida.

-Aún no puedo creer que hayas estado ahorrando durante dos años -dice mientras separa los billetes en pequeños montones organizados.

Lo miro con una sonrisa victoriosa, sintiendo que, de alguna forma, ya he ganado.

-Es Shawn, papá. No podía dejar pasar esta oportunidad, ¿verdad?

La idea de verlo otra vez, esta vez en el Movistar Arena en Argentina, hace que mi corazón lata con fuerza. Recuerdo la adrenalina de aquel primer concierto, la magia de la música en vivo, la energía del público... Y ahora, saber que voy a repetir la experiencia, pero esta vez de una forma aún más especial, me llena de una felicidad indescriptible.

Pero entonces, mientras termino de contar, dejo escapar un suspiro.

-Bueno... -murmuro, juntando los billetes en un solo montón-. Solo tengo suficiente para dos Meet & Greet... pero sin entradas.

Mi padre deja a un lado los billetes que estaba contando y me mira con una expresión comprensiva antes de rodearme con un brazo en un abrazo cálido.

-Tranquila, hija -dice con su tono suave y paciente-. Aún queda otra alcancía, seguramente llegaremos, y si no, yo te ayudaré.

Sus palabras me calman de inmediato. Respiro hondo y asiento, viendo cómo rompe la última alcancía. El sonido de las monedas y billetes cayendo sobre la cama nos devuelve a la tarea. Con renovada esperanza, comenzamos a contar de nuevo, asegurándonos de no dejar ni una sola moneda fuera del cálculo.

Mientras tanto, mi amiga Sofía sigue sin creer que la llevaré al concierto. Me ha repetido tantas veces que "no me haga ilusiones" que prefiero dejar que siga pensando así. Cuanto menos sospeche, mayor será la sorpresa cuando tenga las entradas en sus manos.

Después de varios minutos de concentración, mi padre junta todo el dinero y me mira con una sonrisa de orgullo.

-Listo, hija -anuncia con entusiasmo-. Con esto tienes suficiente para comprar las entradas y el Meet & Greet con Shawn. ¡Buen trabajo!

Sus palabras me golpean como una realidad que aún no termino de procesar. ¿De verdad lo logré? Mis ojos se llenan de lágrimas sin que pueda evitarlo.

Pensar que conseguí ahorrar tanto dinero a pesar de mi leve tendencia a las compras impulsivas es casi un milagro. Me limpio las lágrimas rápidamente, sintiendo cómo la emoción me invade por completo.

Entonces, mi móvil vibra sobre la mesa. Lo tomo con manos temblorosas y desbloqueo la pantalla. Un tweet en negrita de la página oficial de Shawn Mendes me roba el aliento:

"¡Mañana a las 9 AM inicia la venta de entradas para el Movistar Arena en Argentina!"

Mi corazón da un vuelco. Es ahora o nunca.

-Papá... -levanto la vista, aún en shock-. ¿Podrías llevarme a depositar el dinero en mi tarjeta?

Él asiente de inmediato, sin dudarlo.

-Por supuesto. Vamos ahora mismo.

Recoge los billetes, los envuelve cuidadosamente con una banda elástica y me los entrega. Con el corazón acelerado, los guardo en mi bolso y me apresuro a ponerme los zapatos.

Esto es real. En pocas horas, el sueño que he estado construyendo con tanto esfuerzo estará a solo un clic de distancia.

Subimos al auto y, mientras nos dirigimos al banco, no puedo evitar sonreír.

Qué sorpresa se llevará Sofía.









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Conociéndote ~ SMDonde viven las historias. Descúbrelo ahora