¿Alguna vez has soñado con conocer a tu artista favorito? Eso es lo que le sucedió a Martina; ella adoraba a Shawn Mendes y, como el sueño de toda fanática, lo conoció. Pero todo dio un giro inesperado.
Hay cosas que valen la pena esperar,
cosas que...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Sos lo único que me hace bien, cuando siento que esta todo mal.💚
________________________________________________
Mi móvil suena. Suspiro y me despierto para buscarlo. Estaba debajo de la cama. ¿Cómo llegó hasta ahí? Ni yo lo sé.
Lo agarro y contesto la llamada.
- Hola... - digo. No tengo voz. ¡No tengo voz! Solo sale un hilo ronco. Carraspeo y me toco la garganta.
- ¡Woooh amiga! - me dice Sofía. Se escucha mucho ruido. - ¿Dónde mierda estás?
- En mi casa. ¿Dónde más estaría? - carraspeo - Mi voz cada vez se hacía menos audible.
- Estamos en el hotel de Shawn. ¡Vení! Dale, que mañana es el último show. Y después ya no vuelve más - finge llorar. Me río.
- Okey, me alisto y salgo. - corto la llamada.
Miro la hora en mi móvil: 15:45 PM. Suspiro y me levanto de la cama, aunque fue una mala idea, ya que me caí.
¿Acaso anoche fui a un concierto o a una batalla?
Me levanté como pude, mis muslos dolían horrores. Fui hasta el baño y busqué mi canasta de medicamentos. Hice mis necesidades y me duché.
Busqué un outfit en mi placard, me maquillé y salí de mi casa con mis pertenencias.
Siguen en el hotel? ✓✓
Le mandé a Sofía.
Sofi: chi👀 Te vienes?
Sip ✓✓
Guardo mi móvil y me dirijo a una cafetería. Lo bueno de vivir en pleno centro.
A unos diez minutos caminando, encuentro un local. Entro y pido un café. La chica me sonríe y minutos después me lo entrega en un vaso para llevar. Pago y me retiro a un rincón para agregarle azúcar antes de dirigirme al hotel del muchacho Mendes.
Revuelvo mi café, le pongo la tapa y miro hacia la puerta. Está un poco fresco hoy y me arrepiento de no haber traído un abrigo o algo.
Salgo de la cafetería y unos chicos pasan riéndose a mi lado, luego se detienen en la esquina, esperando a que el semáforo cambie para poder cruzar. Me detengo y busco mis auriculares en mi bolso. Los conecto a mi móvil y levanto la vista. Me quedo sorprendida. ¿Qué debo hacer? ¿Lo llamo o no? Lo veo entretenido hablando. Suspiro. ¡Vamos, Martina!