cap 6 - Palabras bala

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El vuelo a Madrid fue, para Claudia, como si Rocky Balboa le hubiese dado una paliza completa. Apenas podía tenerse en pie; se sentía débil, mareada, y terminó vomitando cuatro veces en el baño del avión. Álvaro no podía estar más disgustado con ella, aunque Claudia seguía sin entender exactamente por qué.
Bueno... suponía que tenía que ver con haberse bebido hasta el agua de los floreros la noche anterior.

Aterrizaron.
Caminaban hacia la salida cuando, de pronto, un mareo feroz la derribó al suelo. Se desmayó a mitad del aeropuerto, rodeada de desconocidos. ¿Quién demonios se desmaya en un aeropuerto?, pensó antes de perder toda conciencia.

Treinta minutos después

Despertó tumbada en una camilla, sin tener idea de dónde estaba. Lo único seguro era que estaba sola.

¿Y el idiota de Álvaro?

—Hola —saludó con voz ronca a la enfermera que estaba cerca.

—Hola. ¿Cómo sigue? ¿Se siente mejor? —preguntó la mujer, realmente preocupada.

—Sí, sí... ¿me puede decir qué me pasó?

—Se desmayó por un coma etílico leve. Al parecer anoche bebió demasiado y su cuerpo no lo resistió.

Claudia tragó saliva.
Perfecto. Maravilloso. Un cuadro digno de ella.

—¿Y... estoy sola aquí, señorita? —preguntó extrañada al ver la sala vacía.

—Me temo que sí —respondió la enfermera con una expresión apenada.

Claudia sintió cómo la sangre le hervía.
¿Pero cómo se puede ser tan hijo de la gran puta?
No me vuelve a ver en su vida ese imbécil, pensó furiosa.

Descansó hasta sentirse un poco mejor; ya era casi de noche cuando por fin pudo levantarse. La enfermera la acompañó hasta la salida y la ayudó a subir al coche que la llevaría "a casa". Bueno... a la casa de Aron. Su hogar real.

Aron abrió la puerta sorprendido.

—Claudia, ¿qué haces aquí?

—¿Puedo quedarme unos días? —preguntó con el alma hecha pedazos.

—Claro —dijo él antes de abrazarla con suavidad. Aron nunca había sido demasiado efusivo, pero con ella hacía excepciones.

—Me voy a la cama —murmuró ella.

—Vale, ahí sigue intacta —respondió él con una media sonrisa.

Apenas cayó en la cama, Claudia empezó a llorar.
No podía creer que Álvaro la hubiera dejado tirada en un hospital. Aquello la atravesó como un cuchillo que no era nuevo para ella. La hizo sentir de nuevo insignificante... reemplazable... nada.

Flashback – Años atrás

—Mi niña... hola —susurró su abuela mientras Claudia abría los ojos—. Ya pasó todo, solo fue un susto.

—El impacto del coche solo causó una fractura. No hay daños cerebrales, estará bien —añadió la enfermera.

—¿Dónde está mi madre? Debería estar aquí, ¿no? —preguntó Claudia, todavía esperando algo que nunca llegaba.

Su abuela soltó un suspiro cansado.

—Ella no va a venir, hija. Dice que tiene mucho que hacer en Montevideo y que le es imposible.

Claudia bajó la mirada.
—Nunca recuerda que dejó una hija atrás... además de mil deudas.

—Mi vida, olvida eso. Hay que seguir adelante —dijo su abuela con una tristeza que cortaba el aire.

POLOS OPUESTOSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora