cap 20 - ojala te vieras con mis ojos

113 7 0
                                        


El primer día en la universidad a la que Claudia no tenía ninguna gana de ir pintaba fatal. Intentó pasar desapercibida al salón de clases y, aparentemente, lo logró. Cada quien estaba tan concentrado en su celular que un terremoto podría haber ocurrido sin que se enteraran.

En esta facultad, al parecer, no correría la misma suerte que en la anterior. Le tocó sentarse junto a un chico, de lo más callado. No era guapo como Ester, pero tenía un rostro atractivo.

—¿Qué pasa, figura, que el gato te comió la lengua? —rompió Claudia el silencio después de casi cuarenta minutos sin que él dijera ni hola. El chico de su lado no había pronunciado una palabra. ¿Sería mudo acaso?

—No, qué va, es que soy un poco tímido —se justificó, esbozando una sonrisa tímida. Era guapo, bastante guapo, pensó Claudia.

—Oh, ya... bueno, yo soy Claudia. ¿Tú eres...? —estrechó su mano para presentarse.

—Itzan —respondió él, estrechándole la mano con cierta rigidez, casi anticuada. Parecían ancianos con aquella presentación tan forzada.

—Un placer, señor Itzan —dijo Claudia, divertida—. Bueno, ¿me dejas ver tus apuntes para ver dónde van aquí?

Le pasó sus apuntes, y Claudia se dio cuenta de que en Barcelona iban mucho más adelantados que allí. Echó de menos a Ster y sus resúmenes impecables.

—Uff, si no me he perdido de nada, vamos a la par —pensó aliviada. Menos mal, no tendría que ponerse a hincar codos apenas llegar.

—Qué bien —respondió él, sin ánimos.

—Bueno, nada, aquí estaremos entonces, codo con codo, máquina —intentó Claudia sacarle una sonrisa, pero nada.

—Eso parece —contestó él, más frío que Alaska.

Menuda joyita a su lado, pensó Claudia.

La jornada terminó, y debía volver a casa de Piper a recoger algunas cosas para estar esos días en casa de Alvaro. Cero deseos tenía de ir. Cero.

En el camino recibió un mensaje de Yon:

"Cucciola, me gustaría saber si me acompañas esta tarde a definir el destino turístico de mi luna de miel con Blanca. ¿Qué me dices, guapa? ¿Dónde te busco?"

Yon no podía haber escogido peor compañía para esto. Claudia veía todo el tema de la boda fatal.

RESPONDIÓ:
"Dios griego, estoy en camino a casa de Aron a recoger unas cosas. Nos vemos en la agencia, ¿vale?"

Mientras escribía, Yon le mandó la ubicación. Estaba cabreado por lo de que ella iba a estar en casa de Aron.

La casa estaba vacía. Menos mal: Aron seguramente estaba en el trabajo, así que Claudia podría recoger sus cosas en tranquilidad. Ya casi en la puerta, se percató de que el cuarto de Aron estaba abierto y, sin saber por qué, tuvo la sensación de que allí encontraría algo que le ayudara a impedir el paripé de Yon.

Buscó y rebuscó hasta que, en el fondo de un cajón, encontró un viejo diario de Aron, de cuando tenía 17 o 18 años. Oro puro, pensó. Leyó por encima:

"Cada día me doy más cuenta de que lo que siento por Claudia no es amor de pareja... o sea, la amo muchísimo, pero cuando..."

Bla, bla, bla. Cosas que ya sabía.

Continuó buscando y encontró algo que no esperaba: un año después.

"Estos días en que Claudia ha estado hospitalizada después del disparo han sido horribles. No he podido dormir casi; si le pasaba algo, yo me moría. Es cierto que ella y su padre son unos criminales y que, en cierto modo, la venganza por parte de esos hombres es merecida, pero yo la amo, joder. Es mi vida, mi familia ahora. Para mí ella no le haría daño a nadie. Qué ciego estoy."

POLOS OPUESTOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora